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Más de cien personas investigan diariamente en esta estrecha sala.
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Cagua, la ciudad del estado Aragua desde donde
circula para todo el mundo la revista Letralia, ha crecido a un ritmo acelerado en los últimos
años. Sin embargo, su Biblioteca Pública está instalada en una modesta sala y atraviesa una delicada
situación, ante la mirada indiferente de los gobiernos local y regional.
Fundada hace más de treinta años, la Biblioteca Pública de Cagua es actualmente una herramienta de
inestimable valor para niños y jóvenes estudiantes, tanto de la ciudad como de poblaciones vecinas,
quienes demandan fuentes informativas y documentales cónsonas con sus actividades y niveles académicos.
En medio de diversas dificultades, la biblioteca logra atender, gracias al solitario esfuerzo de quienes
allí laboran, a más de cien personas al día, en un estrecho recinto que forma parte de la sede del Centro
Regional de Documentación e Información de las Culturas Populares, Cerdicp, al frente de la plaza Sucre,
en pleno centro de la ciudad.
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López: nula dotación.
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Desde el año 2000 es dirigida por Lesvia López, bibliotecóloga con 23 años de experiencia, quien ha
enfocado su labor en rescatar las áreas que se habían descuidado por el precario funcionamiento que
anteriormente tenían estos servicios, como la investigación y la lectura. La gestión de López ha llevado
a este centro de lectura a atender, de cinco personas en 2000, a una asistencia actual que rebasa el
centenar de usuarios, casi exclusivamente niños y jóvenes estudiantes.
La estrecha infraestructura, la carencia de libros actuales y el irrisorio presupuesto son los
principales problemas que afronta la institución. El público es atendido en una única sala, y en el
reducido espacio ni siquiera están disponibles todos los libros que forman parte del patrimonio de la
biblioteca, ya que más de tres mil volúmenes se encuentran en depósitos de la Biblioteca Agustín
Codazzi, de Maracay, la ciudad capital del estado.
A las limitaciones de infraestructura, López agrega la nula dotación de libros, ejemplares o fuentes
bibliográficas conformes al avance tecnológico, científico y a los cambios de la historia universal y
venezolana. Por ello, con frecuencia el personal de la biblioteca debe ir a centros de acceso a Internet
para ubicar la información que requieren los usuarios, lo cual hacen como parte de los servicios de la
institución, entre los cuales se encuentran también el préstamo circulante, la prensa diaria, las cajas
viajeras y diversos programas y eventos especiales de acuerdo a las necesidades de los usuarios.
Si bien la solución de estos problemas corresponde directamente a la Gobernación del estado y a la
Alcaldía del municipio, estas autoridades no se han ocupado de ello, al punto que ningún alcalde ha
incluido a la biblioteca en los presupuestos anuales. Según López, el gobierno regional apenas dispone de
12 millones de bolívares (unos 6.000 dólares) para contribuir con los gastos de limpieza de las
bibliotecas del estado.
La nueva Constitución de Venezuela garantiza a sus ciudadanos, en su artículo 108, que el Estado se
encargará de sostener y desarrollar toda fuente de documentación. Además, en Cagua funciona una escuela
técnica industrial, un núcleo de ingeniería de la Universidad Central de Venezuela y decenas de
instituciones de educación media y superior. La ciudad es una de las más pujantes del estado Aragua a
nivel industrial y comercial. En un entorno como este, es necesaria una biblioteca dotada con una
infraestructura acorde a los tiempos que corren.