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Aldecoa: escribiendo desde la madurez.
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La escritora leonesa Josefina Aldecoa ha sido galardonada con el premio Castilla y León de las Letras
2003, según anunció el pasado 6 de abril el jurado reunido en la sede de la Consejería de Cultura, Turismo
y Deporte en Valladolid, España.
El premio fue concedido por mayoría a Aldecoa en virtud de "su consolidada trayectoria narrativa, en
la que junto al cultivo del relato breve, en el que ha destacado de forma singular, ha demostrado su
magisterio y su dominio literario con la escritura de una obra novelística que profundiza en los ámbitos de
una memoria personal y generacional en la que sobresale muy personalmente un sostenido y sobrio lirismo".
El jurado estuvo presidido por José Jiménez Lozano, premio Cervantes y premio Castilla y León de las
Letras 1988; Ricardo Senabre Sempere, catedrático de literatura de la Universidad de Salamanca; Ciriaco
Morón Arroyo, escritor y ensayista; José Ramón González García, profesor titular de literatura en la
Universidad de Valladolid; Ernesto Escapa Gutiérrez, director de Ámbito Ediciones, y Rafael Monje, director
del Grupo Ical.
Senabre Sempere aseguró que con este premio se ha querido manifestar el "respeto y la
admiración" a una trayectoria "muy dilatada y homogénea" que restaura en la literatura la
memoria, algo que se dice que no existe entre los españoles, explicó.
Es el caso, continuó el catedrático, de una escritora que, después de haber pertenecido a la generación
de los cincuenta junto a Martín Gaite o Sánchez Ferlosio, escribe ahora desde la madurez. En esta línea,
Aldecoa ha ido elaborando su obra desde el recuerdo, la memoria y la "transfiguración artística"
de una persona que ha vivido la Guerra Civil española, con sus devastadores efectos, y ha ido atravesando
diferentes etapas.
Además, considera que la obra tiene un carácter "reminiscente permanente" tratando de fijar
tiempos pasados, "no con afán de crónica sino para dar una imagen artística desde la perspectiva de
una observadora perspicaz". A través de ello trata de hacer el rescate de una memoria, incluso en su
última obra, presentada en marzo pasado, En la distancia,
en la que plasma la historia reciente de España y su infancia.
Josefina Rodríguez Aldecoa nació en la localidad leonesa de La Robla y asistió en León a la tertulia
literaria que dio lugar a la creación de la revista Espadaña.
En 1944 se trasladó a Madrid, donde se doctoró en filosofía y letras. Durante los años de facultad entró
en contacto con un grupo de amigos escritores que más tarde formarían parte de la llamada "generación
de los cincuenta". En 1952 se casó con Ignacio Aldecoa. Publicó artículos y cuentos y tradujo para Revista
Española —
dirigida por Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio y Alfonso Sastre— el primer cuento de Truman Capote
publicado en España.
En 1969 murió su marido y durante diez años permaneció alejada de la literatura, dedicada a la docencia
en España, en el Colegio Estilo que ella misma fundó y ha dirigido a lo largo de su vida. Esta ocupación y
preocupación por la educación ha constituido también una constante en la temática de su obra literaria.
En 1981 apareció su edición crítica de una selección de cuentos de Ignacio Aldecoa. A partir de ese
momento reanudó su actividad literaria y desde entonces ha publicado Los niños de la guerra
(1983), libro de memoria personal y generacional ilustrada por semblanzas, biografías y comentarios
literarios sobre diez narradores surgidos en los años 50; el libro infantil Cuento para Susana
(1988); las novelas La enredadera
(1984), Porque éramos jóvenes
(1985), El vergel
(1988), Historia de una maestra
(1990), Mujeres de negro
(1994), La fuerza del destino
(1997) y El enigma
(2002), así como el libro Confesiones de una abuela
(1998), y la serie de relatos Fiebre
(2001).