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Héroe de la patria y de la poesía.
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José María Heredia (1803-1839), el poeta independentista cubano que murió en el exilio en México, aún
es un incomprendido en su país, a pesar de haber fundado la poesía en Cuba y de la "tremenda actualidad
de su pensamiento", según el poeta y ensayista cubano Roberto Méndez (1958), ganador del Premio
Internacional de Ensayo sobre Heredia, convocado por el estado de México para conmemorar el bicentenario del
autor de
Oda al Niágara.
"No hay razón alguna para que el fundador de nuestra poesía esté en un plan tan secundario",
advierte Méndez. En los libros de texto en Cuba apenas se le menciona como conspirador frustrado y autor de
versos anticoloniales. "Hay la tendencia a verlo sobre todo como figura de mármol, algo empolvada, y
solitaria en su pedestal, sin comprender la tremenda actualidad de su pensamiento".
Con el ensayo Eros y paisaje en la poesía de José María Heredia,
Méndez obtuvo el primer premio, consistente en la publicación de la obra y 10 mil dólares, en el concurso
convocado por el gobierno del estado de México, la Universidad Autónoma de esa entidad, el Instituto de
Estudios Legislativos local y la Comisión Organizadora del Bicentenario del polémico personaje cubano.
El jurado, integrado por Hugo Gutiérrez Vega, Lisandro Otero, Álvaro Matute y Víctor Sandoval, otorgó a
Méndez el galardón por su "profundo conocimiento de los recursos poéticos de Heredia", así como
del "espectro cultural que antecedió o coexistió con la obra del intelectual cubano", según el
fallo.
Aunque la decisión del jurado fue pública, Méndez expresó su "sorpresa" porque los
organizadores no se han comunicado con él ni le han respondido mensajes electrónicos para organizar la
recepción del premio, que debe ocurrir el próximo 7 de mayo, aniversario de la muerte de José María
Heredia, con lo cual concluirán las celebraciones del bicentenario.
Precursor de la independencia cubana, Heredia vivió en Toluca, México. Allí fue juez, parlamentario y
periodista, y sufrió las arbitrariedades de Antonio López de Santa Anna, de quien había sido amigo.
Decepcionado por la secuela caudillista de la independencia mexicana, dudoso de si Cuba hubiera corrido la
misma suerte, llegó a invadirlo el pesimismo. Poeta romántico, tuvo una vida desgarrada y murió a espaldas
de la catedral en la capital mexicana.
Roberto Méndez es autor de una veintena de libros y ha ganado en Cuba el Premio Nacional de Poesía
Nicolás Guillén (2001) y el Premio Anual de la Crítica (2002). Rema contra la corriente al radicar en su
provincia natal sin perder su ánimo por la cultura y la creación, alejado aparentemente de los reflectores
de la capital.