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Hace sesenta años alzó vuelo por última vez.
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El Ministerio de Cultura de Francia anunció el pasado 7 de abril el hallazgo, en Marsella, de restos que
podrían pertenecer al caza de combate Lightning P38 que pilotaba el escritor Antoine de Saint-Exupéry cuando
desapareció en esa zona el 31 de julio de 1944, mientras realizaba una misión de reconocimiento que
serviría para preparar el desembarco aliado en Provenza, durante la Segunda Guerra Mundial.
La pieza del Lightning 38 fue detectada por un submarinista profesional, Luc Vanrell, en mayo de 2000,
aunque los expertos tuvieron que esperar hasta octubre de 2003 para obtener la autorización de sustraer los
restos. Se trata de un trozo de metal de un turbocompresor sobre el cual se puede leer la cifra 2734, que,
según los documentos de la Fuerza Area de Estados Unidos, corresponde al número de matrícula 41-68223 de la
nave de Antoine de Saint-Exupéry.
Los restos hallados a 70 metros de profundidad están severamente doblados, lo que indica que la nave
debió caer a gran velocidad, como una piedra desde el cielo. Cualquier otra parte del avión fue repartida
por las redes de arrastre de los pescadores de Marsella durante 60 años sobre la superficie marina.
El Departamento de Investigaciones Arqueológicas Submarinas (Drassm) informó que los restos fueron
hallados al este de la isla de Riou, en el mismo lugar donde el pescador Jean Claude Bianco encontró en 1998
una pulsera con el nombre de Saint-Exupéry y de su esposa, la salvadoreña Consuelo Suncín, así como la
dirección de los editores neoyorquinos del autor de El principito.
Este descubrimiento pone fin a la polémica surgida después de que algunos expertos restasen importancia
al hallazgo de la pulsera en 1998. La Drassm defendió que la pulsera es una prueba a posteriori. "Nadie
ha demostrado que fuera falsa", dijo Granjean.
Pese al hallazgo, siguen ocultas las razones por las que el avión de Saint-Exupéry se estrelló. "No
se sabe por qué ocurrió y probablemente no lo sabremos jamás", pero "una cosa es cierta: el
avión de Saint-Exupéry se estrelló en Riou", explicó el conservador jefe de patrimonio del Drassm,
Patrick Granjean. "Es imposible asegurar si lo derribaron o él perdió conscientemente el control del
avión, incluso si sufrió un percance mecánico", agregó. Entre las causas posibles se han mencionado
fallas mecánicas, problemas de oxígeno a bordo o un ataque cardíaco del escritor.
El historiador de aviación Bernard Mark sostiene que el escritor podría haberse suicidado, basándose en
que ocho días antes de su desaparición el piloto "había dado a entender que tenía ideas
suicidas", explicó el historiador en una entrevista radiofónica.
Según Mark, en esa fecha, el piloto intentó que un avión tripulado por alemanes derribara su aparato
cuando sobrevolaba Turín (Italia). Los pilotos alemanes no dispararon, sorprendidos por la indiferencia del
francés que no varió su rumbo cuando entró en la línea de fuego. "El mismo Saint-Exupéry dijo que
cuando les vio llegar, giró el retrovisor y les esperó", aseguró Mark.
Sin embargo, los herederos del escritor manifestaron que esperan "otras pruebas" y confirmaron
que "no fueron informados" del descubrimiento de la pieza. "Ante este hallazgo importante, los
herederos esperan más pruebas y piden a los investigadores la mayor prudencia en sus conclusiones",
explicaron en un comunicado. No obstante, destacaron que siempre se han mostrado contrarios a "la
investigación sistemática de los restos" del avión porque "constituye la sepultura de
Saint-Exupéry", que, para ellos, "es sagrada".
Saint-Exupéry nació el 29 de junio de 1900 en Lyon, en el seno de una familia aristocrática. Huérfano
de padre a los 4 años, se estrenó en la aviación a los 12 y estudió en Friburgo (Suiza) para entrar en la
Escuela Naval de París. Sin embargo, suspendió la prueba oral y se inscribió en Bellas Artes, aunque
aprovechó el servicio militar para aprender a pilotar.
En 1926 se convirtió en piloto de la línea de Latécoere y plasmó su pasión por la aviación en su
primera obra literaria, El aviador.
De ahí pasaría a dirigir la Compañía Aeropostal Argentina, donde quiso poner en marcha una línea entre la
Patagonia y Buenos Aires, experiencia que retratará en su segundo libro, Correo sur
(1928).
Casado con la salvadoreña Consuelo Suncín en 1931 —año en que publica la novela que marca su
consagración definitiva, Vuelo nocturno—,
prosiguió su carrera como piloto —incluso después de sufrir un grave accidente—, hasta alcanzar el
rango de comandante de las Fuerzas Armadas Libres de Francia. Al momento de desaparecer, debido a su edad,
Saint-Exupéry sólo estaba apuntado como reservista para vuelos de reconocimiento. Esto le dio la oportunidad
de volver a volar.
En 1939 publicaría su cuarta novela, Tierra de hombres,
que escribe durante una larga convalecencia tras sufrir un grave percance en el raid Nueva York-Tierra de
Fuego. En ella abre el camino que le llevará a su obra maestra, El principito
(1943). En Piloto de guerra
(1942) y Carta a un rehén
(1944) criticaría al nazismo y reivindicaría el catolicismo.