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Hasta Neruda se equivocó al respecto.
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El libro
El Madrid de Pablo Neruda,
escrito por el investigador chileno Sergio Macías Brevis y editado por Tabla Rosa, revela que la Embajada
de Chile en Madrid, durante la Guerra Civil, a cargo del autor de
Residencia en la Tierra,
no negó el asilo político al poeta Miguel Hernández, e igualmente que el futuro premio Nobel habría
derivado hacia un mayor compromiso social no sólo en lo personal sino en su poesía, durante su estancia en
Madrid entre 1934 y 1936, donde mantuvo contacto con los principales escritores españoles de la época.
El 26 de abril, el diputado socialista Joaquín Leguina, el director del suplemento ABC Cultural,
Fernando Rodríguez Lafuente, y el embajador de Chile en España, Enrique Kraus, presentaron la obra en un
hotel madrileño, coincidiendo con el centenario de este poeta. También asistió Alberto Rodríguez de la
Rivera, de Tabla Rosa.
El libro analiza las motivaciones que hicieron a Neruda trasladarse a España, su relación con la
generación del 27 (Federico García Lorca, Rafael Alberti, Miguel Hernández, entre otros), su ingreso en
el mundo de la política, su percepción de los acontecimientos históricos que vivía España, su vida
familiar, sus nuevos amores, las tertulias literarias y la bohemia de la época, y aporta numerosos
materiales inéditos.
Macías Brevis, que reside actualmente en España, comenzó a escribir esta obra con el apoyo de la
Embajada de Chile, movido por aclarar lo que Pablo Neruda hizo durante su estancia en Madrid. "No es un
libro para polemizar, sino para relatar y exponer hechos y documentos", algunos de los cuales le han
sido facilitados por la sede diplomática, donde Pablo Neruda trabajó en los años inmediatamente
anteriores a la Guerra Civil española.
Uno de los puntos que Sergio Macías deseaba aclarar es la supuesta falta de apoyo de la legación
diplomática chilena a Miguel Hernández, al plantearle su posible asilo político, extremo que ha sido
afirmado por algunos autores, como Jorge Edwards, premio Cervantes. "Esa afirmación es absolutamente
falsa", advierte el investigador, quien justifica su tesis en documentos de la representación
diplomática de su país, que prueban que el escritor de Orihuela prefirió no asilarse y dedicarse a luchar
por el gobierno legal de España contra el que se habían sublevado los militares encabezados por el general
Franco. Además, la delegación diplomática volvió a hacer nuevas gestiones para ayudarle.
El autor de este libro, admirador de otros importantes escritores que también trabajaron en el
Ministerio de Asuntos Exteriores de su país, como Neruda, Gabriela Mistral, Jorge Edwards y Gabriel Rojas,
apeló a la tradicional hospitalidad chilena, que durante la Guerra Civil española acogió a personas de
los dos bandos enfrentados, lo que hizo que, en algunos momentos, los responsables de cada bando se
plantearan un posible asalto al edificio.
Macías ha utilizado como fuente el diario del embajador Carlos Morla Lynch, que es acusado por distintos
autores de no ayudar a Miguel Hernández y de tener una postura defensora del régimen nazi. De los
documentos se deduce que Morla no era nazi y era partidario de ayudar a las personas necesitadas de ayuda en
los dos bandos contendientes.
La versión según la cual Morla Lynch habría negado el asilo al poeta español aparece inclusive en Confieso
que he vivido:
"Miguel Hernández buscó refugio en la embajada de Chile, que durante la guerra había prestado asilo
a la enorme cantidad de cuatro mil franquistas. El embajador de entonces, Carlos Morla Lynch le negó el
asilo al gran poeta, aun cuando se decía su amigo. Pocos después lo detuvieron, lo encarcelaron. Murió de
tuberculosis en su calabozo, tres años más tarde. El ruiseñor no soportó el cautiverio".
Macías Brevis desmiente a Neruda: "Con toda la admiración que le tengo, sus declaraciones son
completamente falsas. Al acusar a Morla de negar protección a un intelectual perseguido le deja muy mal
ante la historia y también a la misión diplomática, ya que si Morla hubiese rechazado la petición de
refugio a Miguel Hernández le habría inclinado hacia el bando reaccionario".
Según el investigador, "Miguel Hernández llegó a la Embajada junto a Juvencio Valle y mantuvo una
primera conversación con Morla en la que éste le ofreció que se asilase en la embajada —‘titubea y
sufre violentas reacciones: le repugna asilarse en un territorio extranjero’, dice el informe—, el autor
de Las nanas de la cebolla
aseguró que lo pensaría pero nunca regresó. Días después, Morla, preocupado, mandó llamar a Juvencio
Valle y éste le dijo que el poeta había declarado que ‘no se alberga en sitio alguno porque lo considera
una deserción de última hora’ ".
A pesar de que Neruda reivindicó su visión de los hechos en otras obras —también lo hizo Jorge
Edwards en Adiós poeta—,
Macías insiste en que Neruda se contradice tal y como demuestran unas declaraciones aparecidas en la Revista
de Occidente
en las que decía que "Miguel Hernández no quiso aceptar este asilo...". "Es extraña la
postura de Neruda y que en ninguna parte de sus memorias diga que él fue muy amigo de Morla como lo
registran sus cartas, poemas y dedicatorias de sus primeras obras, quien llegó en un momento a ser su
protector", lamenta Macías en su libro. "Los rumores de gente cercana a Neruda y Morla señalan
que tuvieron una serie de desavenencias que el poeta no perdonó jamás, porque se trataría de una
intromisión en los asuntos de su matrimonio, por las debilidades amorosas hacia Delia del Carril, en
detrimento de su hija Malva (que Neruda tuvo con María Antonieta Hagenaar y con la que llegó a
Madrid)".
El embajador de Chile en España, Enrique Kraus, señaló que Pablo Neruda es un prototipo de su país, y
durante su estancia en España pasó de un estilo metafísico en la poesía a ser un escritor realista. Ya
antes de su llegada a la península tenía una clara conciencia social, habiendo encabezado distintos grupos
de escritores contra el fascismo, y en 1945 se hizo miembro del Partido Comunista.
Fernando Rodríguez Lafuente, director de "ABC Cultural" y ex director del Instituto Cervantes
y general del Libro, dijo que Pablo Neruda tuvo dos cambios en España: en el campo poético, descubrió a
Quevedo, y una mayor conciencia ciudadana que le llevó a la político. Joaquín Leguina, diputado
socialista y ex presidente de la Comunidad de Madrid, se refirió al hecho de que la embajada de Chile en
Madrid acogió en asilo a personas de los dos bandos, lo que indica su categoría.