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Defenestrada.
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Tras su asunción al cargo el pasado 19 de abril, la nueva ministra de Cultura de España, Carmen Calvo,
anunció el pasado 29 la reducción del IVA a 4 y 1% en productos musicales y editoriales, respectivamente.
Sin embargo, cuestiones legales relacionadas con la Unión Europea le impedirán al gobierno español hacer
realidad el fallido anuncio de la funcionaria.
La idea planteada por Calvo consistía en rebajar hasta ese punto el IVA en estos productos, compensando
las pérdidas que la medida habría ocasionado a las arcas públicas con la correcta aplicación del
"uno por ciento cultural" (la cantidad que se destina de los contratos públicos de
infraestructuras para la recuperación del patrimonio), previsto en la Ley del Patrimonio Histórico. Y,
aunque el anuncio generó inmediatamente el aplauso de gremios culturales, más bien poco duró la alegría.
La aplicación de una reducción como la anunciada en los impuestos a los mercados discográfico y
editorial habría repercutido favorablemente en la disminución ulterior del precio de discos y libros. Sin
embargo, según las leyes de la Unión Europea un Estado miembro no puede aplicar medidas de este tipo, pues
en el caso de que un país tomara esta decisión podría producirse una distorsión del mercado interior.
Los gobiernos pueden aplicar un tipo fiscal reducido a los libros pero, en cualquier caso, de al menos el 5%
y no del 1%, como anunció el gobierno español.
Las reacciones inmediatas del medio cultural fueron, como era de esperarse, muy favorables. El mismo día
en que Calvo dio a conocer sus intenciones a través de la cadena SER, la Federación de Gremios de Editores
de España indicó que la reducción del IVA de los libros supondría un ahorro de 75 a 80 millones de
euros. Igualmente, el presidente de la Asociación Fonográfica y Videográfica de España (Afyve), Antonio
Guisasola, afirmó que el anuncio de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, sobre la rebaja del IVA en los
productos musicales "puede contribuir muy directamente a que el mercado del disco en España se
recupere un poco del mal momento que está pasando". Y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)
agradeció la medida, que estima beneficiaría especialmente a los jóvenes autores.
Así que al conocerse la reacción de la Unión Europea, la vicepresidenta primera del gobierno, María
Teresa Fernández de la Vega, hubo de salir en defensa de Calvo y afirmar en declaraciones a la prensa que
el anuncio emitido por ésta era "la expresión de un deseo para que se pueda regular esto, porque es
verdad que existe una legislación europea que no lo permite", y agregó que la aspiración del
gobierno es "tratar de modificar esa legislación europea que beneficia a un sector determinado".
El portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, declaró el 30 de abril que "la
falta de preparación de algunos miembros del Ejecutivo es bochornosa", ya que "el anuncio que
ayer se hizo a bombo y platillo de bajar el IVA aplicable a discos y libros, ha tenido que ser corregido
primero por la Comisión Europea y después por la vicepresidenta primera del gobierno", e ironizó
diciendo que "a partir de ahora, cada vez que un ministro del gobierno socialista haga un anuncio les
preguntaremos si constituye sólo un deseo, o una iniciativa que realmente pueden y piensan ejecutar".
El mismo día, la portavoz de Cultura del PP en el Congreso, Beatriz Rodríguez Salmones, era un poco
más ruda al calificar de "frivolidad", fruto a su juicio de la "ignorancia", el
compromiso adoptado por la ministra de Cultura. Además, destacó que Calvo ha prometido bajar "el
único impuesto que no depende del Gobierno y que requiere la unanimidad de 25 países". Según ella,
"el PP, por supuesto, dice un sí rotundo a la bajada de impuestos de los productos culturales, pero
dice no a la frivolidad, a la falta de seriedad y a la ignorancia, que cuanto menos es lo que ha tenido la
ministra". Más dura aun, la diputada nacional del PP por Córdoba, Amelia Caracuel, lamentó "la
imprevisión" de Calvo y aseguró que la ministra "engaña a los españoles prometiendo cosas que
luego es incapaz de cumplir".
En todo caso, aún le queda a la nueva ministra mucho camino por recorrer en el que podría enmendar su
imagen después de este primer error. La doctora en derecho constitucional nacida en Cabra en 1957 tomó
posesión de su cargo el 19 de abril en la sede del Ministerio (la antigua Secretaría de Estado de Cultura)
en presencia de la titular de Educación, María Jesús San Segundo, y de otros altos cargos del hasta ahora
departamento de Educación y Cultura, que han sido separados en el nuevo Gobierno salido de las elecciones
generales del 14 de marzo. Al acto asistieron personalidades del medio como el director teatral José Carlos
Plaza; el productor cinematográfico Andrés Vicente Gómez; la diputada Carmen Hermosín; el escritor Ian
Gibson; el director cinematográfico Manuel Gutiérrez Aragón, y el ex presidente de la Junta de Andalucía
Rafael Escuredo.
La flamante funcionaria anunció que la primera iniciativa que abordará el Ministerio de Cultura es el
cuarto centenario de la publicación de El Quijote,
que se celebrará en 2005 con un ambicioso programa que toca a todas las parcelas creativas: artes
plásticas, libros, cine, teatro y música. "Es la fuente de nuestros desvelos", comentó
Adoración Herrador a los periodistas tras el traspaso de carteras. "Es el gran proyecto cultural de
este gobierno y estamos trabajando ya". También anunció que el nombramiento de los altos cargos del
ministerio se realizará "en una semana o quince días, a lo más tardar" de una forma escalonada
y "con un efecto dominó".
Además de prometer que sea su ministerio el que gestione el 1 por ciento cultural, Calvo había
anunciado durante la campaña electoral una nueva forma de administrar los recursos en materia cultural. En
un encuentro con periodistas el día 23 de febrero en el que se presentó el programa del PSOE para el IV
centenario de El Quijote,
la nueva ministra anunció la creación de "una agencia que coordine los temas culturales de los dos
ministerios", refiriéndose a Cultura y Exteriores.
Su experiencia al frente del Vicedecanato de la Facultad de Derecho de la Universidad de Córdoba y su
conocida independencia política son dos puntos a favor de las expectativas de éxito de la funcionaria al
frente de Cultura. En 1996 integró el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, y el 15 de abril fue
nombrada consejera de Cultura de la Junta para la V legislatura. En las elecciones autonómicas de 2000
repitió como independiente por el PSOE y obtuvo su acta de diputada del Parlamento andaluz por Córdoba,
junto con su hermano José Calvo Poyato, aunque éste por el Partido Andalucista. Entre sus logros al frente
de la Consejería andaluza se cuentan haber sacado adelante el Museo Picasso en Málaga, el Pacto Andaluz
por el Libro, las importantes inversiones para reformar iglesias y teatros —entre los que se cuenta la
ampliación del Teatro de la Maestranza de Sevilla— o la defensa de la ciudad cordobesa como Capital
Cultural Europea para el año 2016.