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Saramago: cansado.
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El pasado 1 de mayo el escritor portugués José Saramago debió suspender su viaje a Galicia, previsto
para ese fin de semana, tras haber sufrido un desfallecimiento el jueves 29 de abril. El médico le
recomendó aplazar sus actividades durante unos días, según informaron fuentes próximas al Nobel.
La causa de ese desfallecimiento ha podido ser el cansancio que arrastra el autor, quien desde finales de
marzo ha recorrido 20 ciudades portuguesas para promocionar su nueva novela, Ensayo sobre la lucidez,
y que hace unos días ha comenzado a presentar en España.
El 29, Saramago se sintió mal mientras almorzaba en un restaurante y, una vez en casa, fue atendido por
el médico, que le aconsejó "moderar sus actividades y descansar durante unos días", motivo por
el cual fue postergada la rueda de prensa que tenía prevista el 30 de abril en Vigo, invitado por la
Fundación Carlos Casares.
Ensayo sobre la lucidez
plantea, según su autor, la existencia de una burbuja democrática sobre la cual incide desde fuera el
poder, que si no es cambiado no cambia nada, aunque caiga el gobierno. Saramago confiesó que el Día del
Libro le dolía la muñeca de tanto firmar ejemplares.
El autor portugués ha incluido la palabra ensayo
en el título de su obra, pero en realidad se trata de una novela "porque si fuera un ensayo político,
con 3.000 ejemplares sobraría", admite el premio Nobel, que escogió Barcelona para la primera
presentación de la obra fuera de su país, pues —según explicó a la prensa días antes de su
desfallecimiento— fue en esa ciudad, mientras presentaba su anterior libro, El hombre duplicado",
donde se le ocurrió la idea de la revolución civil silenciosa, del voto en blanco, del que trata esta
nueva novela.
Además, Saramago ha querido dedicar su nueva obra a Manuel Vázquez Montalbán. En ella el autor
portugués critica el funcionamiento de la democracia a partir de la fábula de unas elecciones municipales
en una ciudad sin nombre en la que los ciudadanos deciden votar en blanco en una "revolución
pacífica".
El autor ve posible en la realidad una revolución pacífica de este tipo. Y dice que el caso español en
las últimas elecciones sirve de ejemplo. "En los últimos comicios españoles se registraron 400.000
votos en blanco, que por sí solos podrían aumentar la mayoría del PSOE, dar una victoria al PP o mejorar
los resultados de IU". Saramago respondió a los que le acusan de destruir la democracia con palabras
de Milan Kundera: "La estupidez, como el progreso, progresa". ¿El voto en blanco es enemigo de la
democracia? "Si es testimonial —opina el autor—, no pasa nada, pero si el voto en blanco alcanza
las proporciones de esta novela, es preocupante".
Juan Cruz, del grupo Santillana, definió el libro como "un puñetazo en el estómago de los lugares
comunes", a lo que Saramago ripostó diciendo que más bien "es una patada". Para su autor, Ensayo
sobre la lucidez
"expresa más que un desconcierto y no se puede resumir fácilmente".
Advirtió que le preocupan "la democracia y su funcionamiento. Intento ver lo que está detrás de
la cortina, debajo de la piedra. No digo nada nuevo, sino lo que todo el mundo sabe: que la democracia es un
sistema amputado, vigilado. Vivimos en una burbuja democrática: dentro de ella todo funciona perfectamente,
pero al cambiar un gobierno, no cambiamos el poder. El poder está fuera de la burbuja, y el poder real es
el económico. El poder democrático está regido por sistemas que no son democráticos. Dentro de la
burbuja sí, pero es fuera de la burbuja donde está el poder, las fuerzas reales que no tienen que ver con
la democracia".