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Acosta, un dios griego.
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El bailarín cubano Carlos Acosta será una de las dos estrellas invitadas por el Ballet de la Ópera de
París, uno de los más prestigiosos del mundo, para participar en su próxima representación, el
Don
Quijote,
que se presentará en 16 funciones del 11 de mayo al 3 de junio.
De 31 años y uno de los principales artistas del Royal Ballet de Londres desde 2003, Acosta
interpretará al personaje masculino central de la célebre coreografía de Nureyev con música de Minkus.
Formado en la escuela del Ballet Nacional de Cuba, en La Habana, el bailarín alternará con el otro
invitado, el italiano Roberto Bolle, en el papel de "Basilio" durante las representaciones.
Proveniente de uno de los barrios más pobres de La Habana, Acosta se hizo a los 15 años la promesa de
hacer una carrera internacional. Su primer viaje, mientras estudiaba en Cuba, lo hizo a los 16 años, y
pasó un año en Italia, donde bailó con el Teatro de Torino. En 1990 ganó la medalla de oro en la
competencia Prix de Lausanne, en Suiza, bailando el pas de deux
del Corsario. Al año siguiente, después de graduarse, bailó con el English National Ballet, de Gran
Bretaña, donde conoció a Ben Stevenson, quien se convertiría en su mentor en el Houston Ballet.
Después de vivir en Londres de 1991 a 1992, se fue de gira por España con el Ballet Nacional de Cuba
hasta que marchó definitivamente a Houston invitado por Stevenson. En 1995 ganó el Premio Princesa Grace y
el premio de la crítica de Chile; entonces el New York Times
le adjudicó la apariencia de un dios griego, tras compararlo con Baryshnikov y Nureyev.