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Blaisten, un amante de las letras.
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El narrador y poeta Isidoro Blaisten, miembro de número de la Academia Argentina de Letras, falleció
este viernes 27 de agosto a los 71 años de edad, como consecuencia de una afección pulmonar, en el
sanatorio Mater Dei de la capital argentina.
Blaisten, reconocido como una de las figuras más lúcidas y prestigiosas de las letras argentinas,
había nacido en Concordia, Entre Ríos, en 1933 y se convirtió en una de las figuras más lúcidas y
prestigiosas de las letras argentinas. De joven se trasladó a Buenos Aires, donde comenzó a desarrollar su
actividad literaria, aunque también incursionó en la publicidad y en el periodismo.
Comenzó su actividad literaria en la revista Siglo XX,
con Juan Caros Portantiero y Héctor Julio Rodríguez Tomé. Frecuentó la publicidad y el periodismo —escribía
una columna en el diario Democracia—
y trabajó de fotógrafo de niños.
En 1965 publicó su primer libro de poemas, Sucedió en la lluvia,
premiado por el Fondo Nacional de las Artes, que hace cuatro años lo distinguió por su trayectoria. Sus
textos publicados en la revista literaria El Escarabajo de Oro
fueron su bautismo de fuego en el género de cuentos. En un hecho poco frecuente, en 1968 logró los tres
primeros premios del concurso latinoamericano de cuentos organizado por la publicación. Luego publicaría La
felicidad
(1969), La salvación
(1972) y El mago
(1974), por el que recibió el Premio Municipal de Narrativa.
En 1980 publicó Dublín al Sur,
considerara una de sus obras cumbres, por la cual recibió el tercer premio nacional de Literatura. Luego,
en 1982 le siguieron Cerrado por melancolía, Cuentos anteriores,
una recopilación de sus mejores textos y Anticonferencias,
en el cual desde el humor proponía crear un nuevo género entre el ensayo y la narrativa. Su obra literaria
se completa con Carroza y reina
(1986) y Al acecho
(1995). Este año había publicado su primera novela, Voces de la noche.
Amante de la literatura, trabajaba en una librería de San Juan y Boedo, punto de reunión de muchos
escritores. Su calidad literaria obtuvo reconocimiento internacional, por lo que la mayoría de sus obras
fueron traducidas al alemán, al inglés y al francés. El novelista chileno José Donoso lo definió como
uno de los más importantes narradores argentinos de su tiempo.
En Cerrado por melancolía
reflexionaba: "A lo mejor escribir no sea más que una de las formas de organizar la locura".