
Enfrentas el resbaladizo terreno de la frustración con el apoyo de tu fantasía. Aprendiste que ésta puede ser tan importante como tu ambición o tu lucidez.
Existen en tu tiempo fragmentos de momentos evocados como estrías y bordes dentados. Los enfrentas, lejos de opciones corroídas por el miedo y cerca de una memoria que te resguarda de la intemperie.
Creas límites alrededor de ciertos hábitos: urdimbre de trazos donde conquistar un orden al interior de la confusión universal.
Te colocas en una circunferencia sin principio ni final donde las cosas se disuelven en el ácido cruel de los tiempos sin retorno.
La rueda de la fortuna gira a menudo en tu contra y dolorosamente descubres que la vuelta atrás es imposible y que el sudario de los remordimientos existe en mucha inesperada circunstancia.
Te absuelves o condenas en respuestas clavadas en tu carne, en tu manera de aceptar tu manera de ser hombre.
Te percibes solitario buscador de tesoros: frágiles, luminosamente frágiles, en su oportunidad y en su desconcertante destino.
Predices los colores de un lienzo que colorearás con tu manera de vislumbrar tiempos de profecías y recuerdos.
Avanzas en la conquista de nuevas comarcas donde disipar la agonía de viejos claustros. Reticente, abres las puertas a la amenaza de lo imprevisto, a la predicción imposible, a la informidad de lo arbitrario. ¿Tu propósito? Reflejarte sobre pequeñas victorias y sueños en los que apoyar la ingrávida materia del tiempo.
El tiempo transcurrido renace en el tributo de una recuperada ilusión, tras la estrechez de mil ahoras y todas las probabilidades de lo incierto.
Descubres el signo nuevo de los atardeceres tardíos, la filigrana de épocas pasadas que descubren su transparencia despojadas de propósitos inciertos o inconclusos. Entiendes cada vez más cercanas las líneas de un porvenir dibujado por luminosas vigilias en la semioscuridad de los cambiantes giros del tiempo.
Algunos de tus principales esfuerzos describen renglones de vida con el color del fuego y la dura forma del cristal. Fuego y cristal señalando la justificación de tus días sobre la voz viva y la línea recta de un corazón que late al compás de un tiempo idealizado.
Acércate a esas promesas que nunca deberías dejar de hacerte. Llévate contigo hacia el lugar donde tantas cosas se reúnen. No conviertas tus días en silencio o balbuceo. Escoge palabras nuevas para hilvanar ilusiones reales, pantomimas útiles y necesarios desciframientos. Busca hallazgos. Transita por entre paréntesis señalados por la ilusión y el deseo. Moldea sueños. Persigue ideales adheridos a tus espaldas y a tu pecho. Prosigue caminos capaces de contradecir las largas esperas y las interminables e inútiles antesalas. Contempla los paisajes que ahora te rodean de una manera más humana, más nítida y lúcida. Señala tus intenciones. Sé fuerte en medio de la vulnerabilidad que todo pareciera invadirlo. Continúa tus pasos más allá de estrechos linderos. Descubre horizontes nuevos dibujándose sobre esos momentos que para ti realmente cuentan.
- Voces dispersas
(III) - lunes 11 de mayo de 2026 - Voces dispersas
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