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Antonio Martell
Intento alejarme de preconcepciones, pero siempre fracaso

domingo 9 de junio de 2019
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Antonio Martell
Martell: “Trato de conocer cómo es que el amor y el desamor se convierten en la brújula que nos guía a la felicidad”.

Antonio Martell (Puerto Rico, 1976) devino cuentista. Oriundo de Utuado, se formó en Drama en la Universidad de Puerto Rico (B.A., 1998). En la Universidad del Sagrado Corazón estudió Relaciones Públicas, Redacción para los Medios y Creación Literaria (M.A., 2015). Actualmente, estudia su doctorado en Literatura Puertorriqueña en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. No toca música pero en su momento lo intentó. Es premio nacional en la categoría cuento del PEN Internacional de Puerto Rico 2018, premio que comparte con la reconocida escritora Yolanda Arroyo Pizarro (Puerto Rico, 1970). Antonio ha respondido a mis preguntas, y todas sus respuestas son para compartirles con vosotros.

 

Intento descubrir el microcosmos neurológico que nos ocupa, presumo que a todos, al momento de amar.

[Cadáver exquisito a cuatro manos]

—Recientemente has recibido el premio nacional del PEN de Puerto Rico (2018) en la categoría cuento por tu libro de cuentos A sólo 5 pasos para no tenerte. ¿De qué tratas en esta colección de cuentos premiada por el PEN 2018 y cómo recorres entre la literatura y la realidad o no ficción?

[Respuesta performance (aunque hubiera preferido no escribirlo).]

“A sólo 5 pasos para no tenerte”, de Antonio Martell—Trato. Y cuando digo que trato es verdad. Intento descubrir el microcosmos neurológico que nos ocupa, presumo que a todos, al momento de amar, experiencia inherente e ineludible de la humanidad. Bueno, algunos quizá la soslayan o no les acontece, pero a los que sí, se sentirán, o al menos eso pretendo, identificados con los universos que plantean los cuentos. Trato de conocer cómo es que el amor y el desamor se convierten en la brújula que nos guía a la felicidad.

—¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo? ¿Qué relación tienen los relatos de A sólo 5 pasos para no tenerte con tu trabajo creativo-narrativo anterior y hoy?

—La oportunidad surgió como parte de lo que fue mi proyecto de tesis. Luego, guiado por el doctor Emilio del Carril, convertí el libro de cuentos en lo que es hoy. Literariamente puedo decir que experimenté “el beso del pensamiento” de Pedro Santaliz y Carlos Canales, ambos dramaturgos que exploraban en su temática las relaciones de pareja, así que mi proceso de inventio, el que he observado siempre con minucioso detalle, primero en mí y luego en los otros, este aspecto es el material con el que moldeo mi escritura.

—Si comparas tu crecimiento y madurez como persona y escritor, ¿qué diferencias observas en tu trabajo creativo-narrativo o no de entonces o anterior con el de hoy?

—A mayor distancia, mayor perspectiva del paisaje, mayor capacidad de degustar las sensaciones, de apreciar las sutilezas. Vivir y escribir se tornan en una experiencia recíproca, donde la cotidianidad se potencia al considerarse material creativo, y luego la creación recrea e ilumina y te hace comprender, aunque sea someramente, lo absurdo de la cotidianidad. (Me encanta ver la abreviación de mi nombre Antonio Martell en las respuestas porque me considero una persona matutina).

—Antonio, ¿cómo visualizas tu trabajo creativo con el de tu núcleo generacional de escritores con los que compartes o has compartido en Puerto Rico?

Me considero escritor puertorriqueño-antillano-caribeño-suramericano, norteamericano-centroamericano-americano.

—Es una pregunta que no lograré responder en sí misma porque lo que procede a partir de este momento es hacer una lista no jerárquica de escritores superreales más que el mismo Anuel AA que deben ser leídos de inmediato, y sin otro remedio es lo que haré: Mayra Santos Febres, Janette Becerra, Hiram Lozada, Daniel Nina, Yolanda Arroyo Pizarro, Nancy Debs, María Bird Picó, Freddy Acevedo, Ángela López Borrero, Juan Carlos Quiñones, Saile Pagán Cantres, Francisco Font, José A. Rabelo, Silvia Bofill, Rafael Acevedo, Ana Teresa Toro, Tere Dávila, Ricardo Martí, Josué Montijo, Pedro Rodiz, Jorge González, Bad Bunny, Abdiel Echevarría, Marta Jazmín, Iván Collazo, Ángel Maldonado, José Borges, Antonio Miranda, José Antonio Benítez, Ana Loreane Colón (inédita), David Caleb Acevedo, Ileana Ramos-Collado, Roberto Ramos-Perea, María Zamparelli, Marioantonio Rosa, Eduardo Lalo, Juan López Bauzá, Luis Negrón, Maira Landa, Manolo Núñez, Eddie Ortiz, Juanluis Ramos, Awilda Caéz, Carlos Vega, Carlos Vázquez Cruz, Marta Aponte Alsina, Alberto Martínez Márquez, Betty Díaz (inédita), Luis López Nieves, Mami, Max Chárriez, Elidio La Torre Lagares, Emilio del Carril, Mayda Colón, Ana María Fuster, Mary Ely Marrero, Sofía Vanessa Vilches Norat, Cezanne Cardona, Dalia Stella González, Sofía Irene Cardona, Sergio Gutiérrez Negrón, Benito Massó, Luce López Baralt, Yolanda López López, Tina Cassanova, Nery Santos Gómez, Rubem Fonseca, Samantha Schweblin y Roberto Bolaño, los últimos cuatro también son puertorriqueños; creo que escasamente logro probar mi punto con este microensayo-respuesta, pero ya habrá algunos que me entiendan. La visualizo bien.

(En este momento pensé en abandonar la entrevista, dejarla aquí, me tentó la idea de ser un escritor excéntrico; sin embargo, me reprimí).

—¿Cómo concibes la recepción a tu trabajo creativo dentro de Puerto Rico, y la de tus pares, bien sean escritores de cuento u otro género?

—La concibo magnífica, estupenda, tremenda, increíble; e igualmente la de mis pares, los escritores-escritores sabemos los porqués de la escritura.

—Sé que eres de Puerto Rico. ¿Te consideras un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor de literatura, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué?

—Me considero escritor puertorriqueño-antillano-caribeño-suramericano, norteamericano-centroamericano-americano.

Este es mi primer libro. El público, el escaso público aún no me ha devuelto lo que ha recibido.

—¿Cómo integras tu identidad étnica y tu ideología política con o en tu trabajo creativo?

—Vuelvo otra vez a la palabra “trato”, sinceramente lo hago, intento alejarme de preconcepciones, idiosincrasias, cosmovisiones, dogmas e ideologías, pero siempre fracaso y termino revolcándome en la mierda de mis prejuicios, miedos, dudas, certezas y no sé; entonces, a través de lo que escribo me hago preguntas, a veces las respuestas me satisfacen; en otras ocasiones, no.

—¿Cómo se integra tu trabajo creativo a tu experiencia de vida? ¿Cómo integras esas experiencias de vida en tu propio quehacer de escritor hoy?

—Ver respuesta 3.2, aunque también aquí añadiré algo para rellenar el hueco. En mi caso no se desintegran.

—¿Qué diferencia observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a tu trabajo creativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

—Esta es una pregunta para encapsular y repetir en el futuro. Este es mi primer libro. El público, el escaso público aún no me ha devuelto lo que ha recibido, y por lo tanto no sé si algo.

—¿Qué otros proyectos creativos tienes recientes y pendientes?

—Neruda decía que hablaba de sus proyectos futuros aunque no existieran para que la gente les preguntara por ellos y obligarse a materializarlos, yo soy un poco así. Tengo un drama pornográfico o novela radiofónica (también pornográfica) titulado El podcast, un libro de poemas titulado Territorio onanista, dos libros de cuentos titulados Los deteriorados y Las máquinas. Una novela en la que aún exploro la trama: un escritor desesperado roba los expedientes médicos de la oficina de una sicóloga para encontrar personajes e historias que den base a sus novelas futuras. Y, por último, una novela juvenil de subgénero zombie donde los maestros de un plantel tras contagiarse con el virus deciden transmitírselo a sus estudiantes. Adiós. (Ahora me gustaría que Wilkins, como autor y coautor a la vez de este escrito, concluyera dándonos sus impresiones sobre lo leído en las respuestas del autor. Y será justo leerlo para que se complete [quizá por primera vez] la “entrevista literaria”. Lo siguiente no estaba en la entrevista original).

Incrédulo, incrédulo lo miró dos, tres, cuantas veces pudo. Era la portada de un periódico con las noticas del día previo, del cual chorreaba sangre. Su cuerpo era un cadáver cuya foto resaltaba un titular que delataba el encuentro de dos contemporáneos cuyas vidas se cruzaron en un duelo el día anterior: “Cadáver exquisito a cuatro manos”.