“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Providencia Castro Apolinaris, Provi, cuenta su historia a través de Iris Tocuyo
La aventura de escribir la vida de otra persona

viernes 29 de octubre de 2021
Iris Tocuyo Llovera
Iris Tocuyo: “Todo escritor siempre está escribiendo su vida y la de los demás personajes”.

Carlina, una historia de amor y superación, es el relato de la vida de la puertorriqueña Providencia Castro Apolinaris, Provi, escrito por Iris Tocuyo. El diseño de portada es de Max Milano y la fotografía de la contraportada de Tamara Figueroa. La corrección estuvo a cargo de correcciondetextos.org y la producción, de Leonardo Infante. Se puede adquirir en Amazon o contactando a La Bodeguita de Iris a través del correo electrónico labodeguitadeiris85@gmail.com.

Iris Tocuyo se marchó de Venezuela y recaló en Puerto Rico, donde se ha desarrollado como una febril empresaria que, con creatividad y empeño, ha convertido la literatura y el arte en su material de trabajo. Además de editar libros y organizar antologías y concursos literarios, ha incursionado como talento de videos y películas. Y fue justamente en este rol como se le presentó la historia de Providencia Castro Apolinaris, Provi.

Enfermera profesional y pujante emprendedora, Provi llamó a Iris para integrarla a su proyecto The Best 50’s & More, que tiene entre sus objetivos ayudar a mujeres mayores de cincuenta años a lograr una vida plena a través del cultivo de la belleza y de la creatividad. Pero la alegría contagiosa de Provi escondía una historia dura, de muchas dificultades como consecuencia de la pobreza y el racismo, y ella quería contarla para ayudar a otras mujeres a comprender que todo obstáculo puede ser superado.

Con el deseo de que contara su historia, Provi la puso en manos de la escritora venezolana, y es así como meses después el sello La Bodeguita de Iris publica el libro Carlina, una historia de amor y superación, sobre el cual hablamos hoy.

 

“Carlina: una historia de amor y superación”, de Iris Tocuyo Llovera
Carlina: una historia de amor y superación, la biografía de Providencia Castro Apolinaris escrita por Iris Tocuyo Llovera (La Bodeguita de Iris, 2020). Disponible en Amazon

Escribir una biografía es un reto

—Conociste a Providencia Castro Apolinaris, Provi, bailando salsa para un video promocional de productos alimenticios, como cuentas al principio. ¿Cómo fue ese primer acercamiento?

—Bueno, como digo en el prólogo, “Provi es una especie de rueda giratoria en un parque de diversiones”. Sin conocerme comenzó a conversar conmigo y parecía que ella era la propia canción de salsa que estábamos bailando. Iba de un tema a otro: de sus planes de un proyecto para señoras mayores de cincuenta años, al que denominó The Best 50’s & More. De los niños con síndrome de Down, de un proyecto que quería para reconocer a su madre. Y es así como continuamos en contacto, cuando un día, sin ton ni son, me dice: “Mira, tú eres escritora, tú eres quien va a escribir mi libro”. Fue casi una orden, la miré con una sonrisa y ella en forma ejecutiva recalcó la petición. Bueno, y desde allí comenzamos la aventura, que se hizo realidad.

—En el libro entras y sales del personaje de acuerdo a las necesidades narrativas. El lector se encuentra con la voz de Provi, aderezada con acotaciones de Iris Tocuyo. ¿Qué retos representó para ti como escritora esta estructura?

—Escribir una biografía es un reto, debido a que hay que partir de un hecho real que tienes que ir hilvanando con una interacción espiritual y emocional. El narrador se convierte en actor para desdoblarse en personaje, sin perder la condición de escritor quien lleva la secuencia de la historia.

—La historia de Provi, aunque está llena de enseñanzas sobre el estado de nuestras sociedades —con temas como el machismo o el racismo—, resulta muy dolorosa, pues la protagonista vivió desde el principio todo tipo de penurias. ¿Te afectó esto de alguna forma?

—Sí, claro, es la cruenta historia de nuestra sociedad latinoamericana y universal, donde las diferentes culturas, arraigadas por hábitos derivados del poder, empobrecen y envilecen la convivencia, y lo dramático es que a pesar de los pronunciamientos y las diferentes manifestaciones y protestas al respecto, no se termina de romper ese círculo opresor. Es casi una batalla unipersonal.

 

La historia de Provi me removió

—En el libro hablas de la ausencia de leyes que protejan a los niños, ¿crees que esta situación ha cambiado en algo?

—Estamos atiborrados de leyes, grandes legisladores producen hermosos manifiestos que se publican y aplauden. Teóricos, filósofos y sabios pedagogos, no se cansan de producir libros, edictos. Pero en la práctica es mínimo lo que hemos avanzado, esto se siente un poco derrotista, pero mientras los sistemas educativos no sean la prioridad para la sociedad, estamos realmente en peligro.

—¿Qué te enseñó la historia de Provi?

—Toda palabra y acción enseña. Existen en nuestra sociedad muchas Providencias, abandonadas, golpeadas por la pobreza, el racismo, la negligencia, segregadas muchas veces por su propio entorno y por un sistema que sólo pone parches y muros para tapar lo que considera no apto para su existencia. Pero la historia de Provi me removió, me recordó las veces que vi el mismo escenario, donde algunas veces no eran mujeres, sino niñas hechas mujeres a la fuerza. Y es como si corrieran todas agarradas de la mano; la que se suelta pierde, cae en el vacío.

—El lector del libro Carlina se va a encontrar con una historia de vida en la que, a pesar de todos los sufrimientos de su protagonista, ésta insiste en el optimismo y en ir tras su realización como persona. Aparte de lo que esto haya podido enseñarte a ti, ¿cómo esperas que incida sobre el lector?

—Es por eso que subtitulé Carlina como una historia de amor y superación. Dentro de la gran tragedia, la niña tiene desconsuelo, desamparo, pero existe en ella un hermoso y tatuado recuerdo de su madre que la impele a ser siempre altiva y esbelta ante las penurias. Le transmitió la fuerza de origen, el porqué de su ancestralidad; la madre no muere ante un posible destino marcado de pobreza, ella muere de amor, de esa lanza que te perfora el corazón. Y es allí, en esa tragedia, que empieza a surgir lo que llamamos superación ante el dolor. Considero que ese momento de enfrentarse a los siete años a un evento como la muerte te puede sepultar o eternizar.

 

Providencia Castro Apolinaris, Provi
Con el deseo de que contara su historia, Providencia Castro Apolinaris, Provi, la puso en manos de la escritora venezolana Iris Tocuyo.

Fui encontrando en las frases de algunos poetas la esencia de los sentimientos de Provi

—Eres una autora ya con una trayectoria, con varios libros publicados, has incursionado en el teatro y las artes plásticas. Ahora bien, ¿cómo fue para ti la experiencia de escribir la vida de otra persona? ¿Lo habías hecho en alguna oportunidad anterior?

—Vamos a decir que sí, debido a que todo escritor siempre está escribiendo su vida y la de los demás personajes, se exprese en poesía, drama, cuento, novela y hasta chistes. Pero como estas expresiones son lo que llamamos inspiración, no lo vemos como una historia o una biografía en sí. Pero al proponerte el proyecto de una biografía, con nombre y apellido, cambia el esquema y el escenario y lo que llamamos la inspiración. Partimos de un ser humano que quiere decir lo que siente y te busca como su voz, ya esto es un gran compromiso. Tienes que estar apegado a la realidad y buscar todos los antecedentes biográficos, hacer investigación de campo que certifique lo que vas a reseñar, realizar entrevistas, ver los apuntes que pueda tener el biografiado y bueno, como dije antes, interactuar con los sentimientos ubicándote en la historia y tratar de lograr que lo que escribes sea respetuoso y muy apegado a las circunstancias de la investigación y de los personajes.

—¿Volverías a hacerlo? ¿Qué te impulsaría a escribir la historia de alguna otra persona?

—Sí, me gustó la experiencia y en este caso se mezclaron personajes en vida y otros no. Es como entrar en otra dimensión; a pesar de que, como dije antes, siempre tenemos otros personajes que de una u otra forma biografiamos, es la experiencia de este género que me emocionó y me permitió mezclar la narrativa con la poesía, y así creo que fui encontrando en las frases de algunos poetas la esencia de los sentimientos de Provi, su vida y su familia, sus recuerdos, y lograr que una lágrima lo ratificara.

—¿Cómo es escribiendo Iris Tocuyo Llovera? ¿Tienes algún sistema, te organizas según horarios, o escribes de acuerdo a como fluyan las ideas?

—Bueno, soy hiperactiva, hago varias cosas, entre ellas también soy empresaria, editora, pintora, trabajo como talento en videos y películas en Puerto Rico y, bueno, escribo. Me ubico dependiendo del rol, la emergencia, las citas y la musa. Pero a la vez soy disciplinada y exigente en los horarios, me disgustan la irresponsabilidad y la impuntualidad. Me inspira la soledad, los paisajes; cuando manejaba, ir en el carro con las ventanas bajas era maravilloso. Pero cuando ya tengo la idea clara de lo que voy a escribir, me siento hasta que logro lo que quiero, luego cierro, guardo y dejo reposar el texto. Después releo, corto, cambio o, si considero que está bien, lo dejo otra vez reposar, hasta lograr el texto definitivo.

—¿Trabajas en algún otro proyecto en la actualidad?

—Sí, siempre tengo algo que hacer. Ahora en este tiempo de pandemia, me dediqué a participar en cuanta solicitud de concurso o certamen encontraba relacionado con el tema de la pandemia y el aislamiento obligado. Organicé un concurso internacional de literatura infantil, “Dónde está mi niño”, con La Bodeguita de Iris (esta es otra de las áreas en las cuales trabajo). Sigo reeditando mis textos infantiles, y ahora estoy incursionando fuertemente en los microrrelatos, cuentos y cuentos breves. Sigo de vez en cuando (con la protección y el protocolo que exige la pandemia) participando como talento en cine y videos publicitarios. Actualmente organizo una antología de cuentos. Y estoy en la espera de una llamada para concretar otra biografía.

Jorge Gómez Jiménez