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Omar Torres Molina:
“Antes pensaba en la forma y ahora me importa más la honestidad de lo que se cuenta”

domingo 22 de enero de 2023
Omar Torres Molina
Omar Torres Molina: “Reaprender es complicado, es crear conciencia constante para modificar”.

Omar Torres Molina (Arecibo, Puerto Rico, 1983) es actor, director, productor y dramaturgo. Se ha destacado también como periodista. Se crió en Utuado y se formó como profesional de las comunicaciones públicas y del arte dramático en la Universidad de Puerto Rico. También estudió en el Conservatorio de Arte Dramático del Ateneo Puertorriqueño. En el FuerzaFest de Nueva York de 2018 obtuvo el premio Outstanding Performance by an Ensemble por su participación en Las heridas del viento, de Juan Carlos Rubio. En 2021 obtuvo el Premio Nacional en Dramaturgia y Teatro del PEN Club Puerto Rico Internacional por su libro Aquí estoy (2020). Omar ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

Recientemente publicó Aquí estoy (2020). ¿De qué trata dicha obra teatral? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle?

Antes que todo, gracias por su tiempo. Aquí estoy es un texto teatral compuesto de tres monólogos, son retratos de hombres enfrentándose a sus miedos. El título viene del “I’m here” que uno “taggea” en los mapas sobre su localización. Es la necesidad de decir aquí estoy, escúchame, mírame, entiéndeme, compréndeme, y sus cientos de otras lecturas.

Las historias salen de las preguntas: ¿qué es crear un hogar? ¿Somos capaces de lidiar con la libertad? ¿Cómo nos ha modificado la tecnología? ¿Cuál es el poder de la palabra hoy día? Víctor es un político que tuvo una discusión pública con una periodista. A partir de ahí es acusado de mansplaining y él decide defenderse, pero no con una entrevista, sino con palabras escritas. Antonio es un realtor que hace mucho no lleva ni un dólar a su hogar y está a punto de vender un apartamento reposeído. Justo el día que va a mostrarlo, se encuentra allí con el dueño anterior, que llegó para enfrentarlo. Y el último personaje es Wiso, un joven que al salir de la cárcel decide buscar a su ex novia y va creando un vínculo con los mensajes de voz que le va dejando, aunque ella nunca le conteste. La propuesta de escribir surgió como parte del Festival de Teatro del Instituto de Cultura Puertorriqueña, que se dio de manera virtual en plena pandemia.

 

Nunca había escrito conscientemente desde el cuerpo como actor.

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-teatral previo a Aquí estoy y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal de la sociedad y la literatura actual de Puerto Rico o fuera?

Todo lo que he escrito ha sido para ser representado, así que he trabajado bajo la presión de una fecha de estreno. Este último trabajo se diferencia de lo anterior porque lo trabajé desde la improvisación como actor. Establecí una premisa, unas circunstancias dadas, y a partir de ahí jugaba con lo que haría si estuviera ahí, moviéndome por el espacio, grababa la voz y luego transcribía. Le daba un tiempo y me sentaba a leerlo para diferenciar los lenguajes de cada uno y su psicología. Nunca había escrito conscientemente desde el cuerpo como actor. Todas las circunstancias dadas tenían que ver con el aquí y el ahora de nuestro país. La venta desmedida de apartamentos reposeídos, sin pensar en a quién se los quitaron y bajo qué circunstancias pasó. El movimiento del Me Too y el crear crea conciencia en cómo usar el lenguaje, pero sobre todo en qué le pasa a uno cuando se enfrenta a ese rehacer. Reaprender es complicado, es crear conciencia constante para modificar.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona, dramaturgo, comunicador y escritor con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

Es difícil contestar, porque no he escrito lo suficiente como para poder trazar un modelo de trabajo, pero puedo decir que este último texto fue el más libre. Uno cambia constantemente por lo que ve, vive y lee. Así que cada escrito viene desde un lugar distinto, como persona. Hay que juzgarse menos y hacer más. Siempre he escrito por la necesidad de contar algo, eso no ha cambiado. Antes pensaba en la forma y ahora me importa más la honestidad de lo que se cuenta; la forma y el balance, los pienso luego. No sé si esto es madurez, pero es lo que hago ahora.

 

En el teatro casi no se publica; si uno no la produce teatralmente, no la verás en acción. Este género literario madura al ser montado.

¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-teatral a su quehacer de dramaturgo, comunicador y su trabajo escrito de interés literario?

Hay mucha gente escribiendo, pero en el teatro casi no se publica; si uno no la produce teatralmente, no la verás en acción. Este género literario madura al ser montado. Lamentablemente, por nuestro trabajo no podemos ver todo lo que se hace ni leer los cambios que surgen en una obra luego de ser montada. Casi no tengo contacto con la dramaturgia actual, a menos que algún compañero te envíe su trabajo para dialogarlo. Por tanto, es difícil contestar esta pregunta. En mi caso, para sobrevivir económicamente necesito hacer diversas tareas dentro del teatro y eso te permite tener una mirada más amplia a la hora de escribir, considerando otros detalles, que también te pueden quitar libertad creativa, pero inconscientemente están ahí.

 

Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la literatura teatral en y desde Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-teatral dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Uno hace por la necesidad de hacer, no tanto por la recompensa. Se trabaja mucho en ese camino y uno no se da cuenta de lo logrado. Con los años, percibo que se ha recibido con respeto, y eso uno lo agradece.

 

Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera un actor puertorriqueño o no? O, más bien, un actor, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Me siento un actor puertorriqueño. Cada actor trabaja desde la particularidad de su entorno y el entorno es cultura. Probablemente, cuando te comparas con actores y actrices de otros países, encuentres similitudes, pero también hay diferencias, otras particularidades. Aquí se trabaja de forma condensada, las obras duran seis funciones; por tanto, estás creando constantemente. Se crea otra resistencia física y mental.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política con o en su trabajo creativo-teatral y su formación en Puerto Rico?

Cuando creas desde lo que te rodea, inconscientemente estás integrando tu identidad con lo bueno y lo no tan bueno, así que no lo pongo de una manera consciente, simplemente se refleja, es inevitable. Podría alejarme y técnicamente limpiar y poner, o imponer, pero sería algo calculado y no es lo que me interesa crear. Política es todo, politiquería ya es otro término. Intento tener cuidado con implantar discursos con mi trabajo, mi interés está en la condición humana, no en llevar ideas. No es lo que piensas, es lo que te pasa mientras piensas, ahí es donde realmente están los juicios y prejuicios.

 

Para mí vivir en la Universidad de Puerto Rico me cambió, y digo vivir porque antes pasabas allí la mayor parte del tiempo.

¿Cómo se integra su trabajo creativo-teatral a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de dramaturgo, comunicador y escritor en Puerto Rico hoy?

La universidad la llevas en el cuerpo. Para mí vivir en la Universidad de Puerto Rico me cambió, y digo vivir porque antes pasabas allí la mayor parte del tiempo. No es sólo lo que aprendías en una clase, sino lo que aprendías en un pasillo, es un lugar muy diverso y enriquecedor. Todo lo que uno hace es procesado desde las vivencias y ese espacio universitario fue vital. Donde más lo percibo es en la capacidad de poder escuchar lo opuesto y si lo voy a juzgar, detenerme y cuestionarme, ya ahí hay una metodología de vida que me dio la universidad.

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-teatral y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

Siendo honesto no me he sentado a pensar en esto. Eso sí, intento que mi trabajo creativo venga desde lo actual; lo que nos afecta hoy día ya de por sí facilita la empatía con el espectador. Que lo escrito nos mueva, que no sea letra muerta.

 

¿Qué otros proyectos creativo-teatrales tiene usted recientes y pendientes?

Actualmente no estoy escribiendo; debería. En proceso tengo dos proyectos como actor. Estoy a punto de estrenar la obra “Un número, de la dramaturga británica Caryl Churchill, que trabaja el tema de la clonación. Y el estreno, aún sin fecha, de la película basada en la vida del grupo de salsa de Richie Ray y Bobby Cruz.