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Yuleisy Cruz Lezcano:
“Quisiera que la poesía me abriera siempre los ojos”

domingo 28 de enero de 2024
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Yuleisy Cruz Lezcano
Yuleisy Cruz Lezcano: “La poesía ha sido en mí siempre vivencial, un lugar donde reconstruir imágenes, fragmentos misteriosos, restos de mundos perdidos”.

Sus palabras saltan con todo el drama que contienen, con sus imágenes reveladoras, con la estructura conseguida diciendo más de lo que un lector a vuelo de pájaro puede entender. Vi la balsa, vi la barca, vi la frágil ilusión. Y sentí el alma de una poeta escribiéndose y describiéndose cada vez que se asoma desde sus ojos hacia el exterior de la página en blanco.

He naufragado
entre cruces de espinas,
éramos doce en la estrecha cabina,
soñábamos el mismo sueño
en los puntos tensos de furiosos gritos
de espumas que tocaban el vuelo
y el chillar de gaviotas.
Entraba el mar en la barca rota
y de doce, dos.
Este es el balance
del sueño compartido de emigrantes.

Es parte de un poema que estaba leyendo en una página cultural de las muchas que publican en Italia. Se hacía notar que la autora es Yuleisy Cruz Lezcano, quien en 2023 obtuvo el Gran Premio del jurado en el 29º Concurso Literario Ossi di Seppia y en 2020 fue finalista en el 14º Premio Literario Internacional Gaetano Cingari (Reggio Calabria).

La poesía que emerge en los poemas de Yuleisy Cruz Lezcano es misterio revuelto con amor.

Me llamaron la atención el nombre y los poemas de Yuleisy. Una amiga venezolana residente en Italia me comentó que Yuleisy es una poeta cubana que está en Italia desde hace varios años. Me pusieron en contacto con ella y entonces leí completo el poemario que se titula Doble acento para un naufragio (Salamanca, España, 2023). El prefacio lo escribió la poeta María Calle Bajo.

La poesía también es misterio revuelto con amor; es sensación de palabras autónomas, libérrimas, soberbiamente antiguas, que van y vienen llevando y trayendo sensibilidad contra los olvidos. La poesía que emerge en los poemas de Yuleisy Cruz Lezcano es evidentemente así. He aquí otro fragmento para que lo sientan y comprueben:

Goteando entre corazón y labios,
en la forma de mí,
en lo que todo vive,
y amándote, desaparece.
Pero no se aleja.

Lezcano pulsa su vida en profundidad. Ambos fragmentos revelan su existencia sin que predomine el dramatismo, sino la aceptación de lo que ocurre con su ser, con su devenir, con su modo de vivir lo que le ha tocado. Es muy importante eso de que su cuerpo y su alma producen poesía y he ahí una ganancia preciosa. Porque la comparte con nosotros. Comparte sus dolores y sus júbilos. He necesitado poner un párrafo de María Zambrano para reforzar lo que estoy diciendo y para que resulte más nítido y claro:

El poeta es fiel a lo que ya tiene. No se encuentra en déficit como el filósofo, sino, en exceso, cargado, con una carga, es cierto, que no comprende. Por eso tiene que hablar “sin saber lo que dice”, según le reprochan. Y su gloria está en no saberlo, porque, con ello, se revela que es muy superior a un entendimiento humano la palabra que de su boca sale; con ello nos muestra que es más que humano lo que en su cuerpo habita.

 

Datos breves sobre Yuleisy Cruz Lezcano

Yuleisy Cruz Lezcano nació en la isla de Cuba el 13 marzo de 1973 y vive en Marzabotto (Bolonia, Italia). La poeta llegó como emigrante a Italia a la edad de dieciocho años, estudió en la Universidad de Bolonia y consiguió el título en Ciencias Enfermerísticas y Obstetricia; consiguió, además, un segundo título en Ciencias Biológicas. Trabaja en la salud pública.

Su poesía está presente en distintas antologías y revistas y ha sido traducida a distintos idiomas. Es miembro de honor del Festival Internacional de la Poesía de Tozeur en Túnez.

Además de los ya mencionados premios Ossi di Seppia y Gaetano Cingari, fue jurado en el XVII Premio Literario Nabokov de narrativa, ensayo y poesía, y participó en el Festival del Montefeltro.

 

Cuba juega con la vida de quien la deja, su ambigüedad tiene una fascinación enigmática.

La diáspora y su círculo eterno

¿Cuándo saliste de Cuba y por qué estás en Italia?

Salí de Cuba en el año 1992. Quería salir de Cuba porque la isla me estaba estrecha, me gustaba viajar, conocer cosas nuevas, nuevas realidades. Una isla como Cuba suele ser una realidad tremenda: críptica, misteriosa, carismática y ambivalente. Cuba está rodeada de paradojas. A la tierra firme parece oponerse la no firme. Dentro de Cuba viví muchas necesidades y contradicciones. De todas formas, creo que la experiencia de la insularidad me ha llevado a irme y regresar muchas veces.

Cuba juega con la vida de quien la deja, su ambigüedad tiene una fascinación enigmática.

La diáspora parece condenarme a un círculo eterno de quererme olvidar de mis orígenes y querer retornar. Dentro de mí se difuminan el origen y el destino. Cada vez que piso esta tierra, vuelvo a la vida y a los dolores.

 

¿Qué deseas de la poesía?

Pienso que la poesía construye de continuo puentes terrestres, marítimos y aéreos forjados con las manos de lo íntimo, ciudades de solidaridad que funden en las personas que la consuman el cónclave popular y colectivo de los deseos. Quisiera construirme más humana con la poesía, que me ayude a pararme con dignidad suma sobre la tierra para decir, en el mejor de los modos, lo que pienso, para ayudar con buenas palabras y experiencia. Quisiera que la poesía me abriera siempre más los ojos para contemplar el agua, la tierra, las cosas bellas… Quisiera que la poesía fuera para mí una vía radiosa para saltar hacia el corazón de otros individuos.

 

¿Cuál es tu autor y libro más querido?

No tengo un autor o libro favorito. Leo un poco de todo, la elección casi siempre depende de mi estado de ánimo en ese momento. Seguramente hay algunas lecturas que siempre resultan interesantes. Entre los autores contemporáneos, recomendaría a Lesley Lokko, una pluma espléndida, y como amante de los thrillers Jo Nesbo y Lee Child. Amo también la filosofía y una autora que amo es María Zambrano; también, Bernat Castany Prado, Michael Ende, Thomas Mann.

Dos grandes escritoras italianas son, para mí, Carla Maria Russo y Susanna Tamaro. Y me detendré aquí porque la lista se haría muy larga.

Con los libros digo la misma cosa que con el autor, puedo citar Momo, de Michael Ende, y muchos de los libros que he leído de María Zambrano como Horizonte del liberalismo, El hombre y lo divino, Hacia un saber sobre el alma. Creo que leer a María Zambrano es como quitarse una venda de los ojos. Otro libro que amo es La montaña mágica, de Thomas Mann.

 

A mí nunca me ha interesado publicar, sino crear.

¿Desde cuándo estás atada a la poesía?

La poesía me interesó desde muy joven. Cuando tenía ocho o nueve años hice un cuaderno de versos. Después emigré de mi país natal a la edad de dieciocho años y vine a vivir en Italia, aquí tuve que aprender muchas cosas nuevas y estudié mucho en la universidad. Por estas razones dejé por mucho tiempo de escribir. Hice otras cosas. En 2013, después de un episodio en el que arriesgué la vida, empecé de nuevo a escribir poemas. Me di cuenta de que todavía tenía muchas cosas por decir. Escribía mis poemas en Facebook y a las personas les gustaban. Empecé a participar en premios literarios y así inicié una nueva aventura. A mí nunca me ha interesado publicar, sino crear. El hecho de que en Italia haya publicado dieciocho libros de poemas y uno de narrativa está muy relacionado con mi participación en los premios literarios, donde he ganado la posibilidad de ser publicada. La poesía ha sido en mí siempre vivencial, un lugar donde reconstruir imágenes, fragmentos misteriosos, restos de mundos perdidos. De este modo me di cuenta de que por toda la vida usaría la poesía para decir las cosas en una forma visible, que estableciera una comunicación armoniosa.

 

¿Cuáles libros y poetas te han motivado más?

He siempre sido una lectora voraz, amo los libros de filosofía y los libros de buena poesía. Como poeta adoro a Rainer Maria Rilke, quien tiene mucho de filósofo. Un libro entre muchos que recuerdo es Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima, un autor que adoraba el cuerpo y lo consideraba como la máxima expresión del placer y del dolor humano. Los poetas que más me han motivado son Hermann Hesse, Friedrich Hölderlin, Lezama Lima, Jorge Luis Borges, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik y César Vallejo.

 

¿Cuál es tu sueño más preciado en este tiempo?

Mi sueño más preciado es ser útil a los demás y tener siempre la posibilidad de amar y ser amada.

Yuleisy Cruz Lezcano
Yuleisy Cruz Lezcano: “Con mis poemas abro numerosas ventanas en los recuerdos, me entrego a las palabras con una vocación llena de preguntas y describo las mil caras de la ausencia”.

“En muchos versos vivo haciéndole el amor al abismo”

¿Qué parte de tu país está más presente en tu escritura?

Mi país es mi infancia. Todo lo que hice en Cuba durante mi infancia está presente en mi poesía. Mi isla queda en mis momentos de inocencia, se apoya en un mar de maravillas. La isla que llevo en los recuerdos asume el mismo amor de una aventura nueva, no existe en mi isla parte inanimada, su breve geografía flota en mis vacíos y mis suspiros de nostalgia son de quien espera sin esperar, como la añoranza de un animal tendido bajo el débil fuego de las cosas perdidas. Con mis poemas abro numerosas ventanas en los recuerdos, me entrego a las palabras con una vocación llena de preguntas y describo las mil caras de la ausencia. Nunca he dejado atrás la isla, sus montículos de sal, la casa de madera con el techo de guano de mis abuelos, el olor de la sambumbia, los días compartidos sin más pan que la sonrisa.

 

En mis versos soy una isla que es niña, mujer, casa, y soy el silencio donde están mis hierbazales oscuros.

¿Qué parte de la vida no puedes explicar, qué se te escapa?

La vida no merece que escape y yo vivo sin contar los días, pero todo es ajeno en el destierro. Nada es pueblo o barrio. Aquí se me escapa mi verdadero nombre, ese lugar donde cerraba los ojos y no sentía la nostalgia de la diáspora.

De estos sentimientos hablo en mi último libro, Doble acento para un naufragio. En este libro recuerdo aquellos síntomas de perderme. En mis versos soy una isla que es niña, mujer, casa, y soy el silencio donde están mis hierbazales oscuros, mi sensibilidad. En este libro mi naufragio está también en un vaso de agua, en el interior de un aliento, en la carga de dolor de otras historias y el olor a destierro. En muchos versos vivo haciéndole el amor al abismo.

Son muchos los sentidos del naufragio en los poemas reunidos en mi último libro, tantos que creo imposible reseñar algunos y dar una visión de los otros. Son diferentes cosmovisiones, más de cuarenta formas de vivenciar el viaje. Porque, reitero, el viaje no es la simple traslación física. El viaje contiene la diáspora que es el reconocimiento que parece condenar a un círculo eterno al poeta que deja su tierra de origen. Existe una nostalgia característica, la frustración del regreso imposible, sabiendo que las cosas ya no son, porque el tiempo cambia cada cosa.

 

¿Qué palabras usas con más frecuencia?

Uso mucho la palabra prácticamente cuando hablo, y esto es extraño. Tal vez quiero dar a mis palabras una dimensión terrena para contrastar mis numerosos vuelos.

 

¿Qué te desespera?

Nunca he pensado que la palabra desesperación pudiera coserse bien dentro de mis emociones; en la vida los trenes van y vienen, muchas veces sin destino aparente. Ningún cartel anuncia la llegada o la salida. La vida es fugaz como los adioses o las alentadoras noticias que nunca arriban. La desesperación es una simple manera de resignarnos.

 

Las manos nos permiten gestos que son poesía.

¿Cuál es el recuerdo más conmovedor de tu vida?

El recuerdo más importante que guardo de mi vida está ligado al nacimiento de mis hijos. Recuerdo los preparativos cuando sentía que se acercaba la fecha y yo que me repetía “está por llegar una persona que me cambiará para siempre la vida”. Y al fin llegaba el momento, y me daba cuenta de que había preparado muchas cosas menos a mí misma; estos son eventos únicos e irrepetibles, en los que nosotras, las mujeres, estamos en las manos del destino.

 

¿Puedes hablar del primer recuerdo de tu vida, de la primera imagen que tuviste?

Tengo algunos relámpagos de viejos recuerdos. Recuerdo cuando me descubrí las manos en mi cuna. ¡Qué bella forma! ¡Qué grande perfección tenemos en las manos! Ahora sé por qué siempre he estado fascinada con las manos. Las manos nos permiten gestos que son poesía. Es una extensión de nosotros, que nos permite acercarnos a la imagen de la creación. Las manos me han permitido descargar el peso de mis visiones, sacar objetos de mi mente, convertir las palabras en un arca que fluye sobre las aguas con todos los secretos que dialogan con mis sueños.

José Pulido

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