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Su libro Almazuela es un tejido de géneros y temas literarios
Nery Santos Gómez quiere abrigar al lector con sus letras

jueves 1 de febrero de 2024
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Nery Santos Gómez
Nery Santos Gómez: “Para escribir cuentos para adultos, a veces eróticos, observo el mundo, trato de sentirlo en mi piel, de imaginar lo que he vivido y lo que no también, de saborear en otros paladares con la mente”.

Desde su natal Venezuela hasta su vida como escritora y gestora cultural en Estados Unidos, Nery Santos Gómez ha construido puentes entre distintas realidades. Muestra de ello es su libro Almazuela, que toma su título de un método de costura que consiste en unir piezas de diferentes características, colores y tejidos diversos hasta conseguir una nueva pieza.

En efecto, la autora venezolana ha tejido —nunca mejor dicho— una obra que desdibuja las fronteras entre géneros, fusionando en esta suerte de tapiz setenta de sus cuentos, poemas y pensamientos, algunos de los cuales ilustrados con trabajos de las artistas plásticas colombianas Aura Echeverri Uribe y Ana Consuelo Suárez Espinoza.

La sensualidad y la naturaleza, la inmigración y la paz, el oficio literario y la memoria como tabla de salvación, son algunos de los temas que conforman este tejido. En esta entrevista, exploraremos las motivaciones y el proceso creativo detrás de una obra que celebra la diversidad de la vida y desafía las categorías convencionales.

 

Lee también en Letralia: reseña de Almazuela, de Nery Santos Gómez, por Alberto Hernández.

Almazuela: la costura como metáfora

Nos parece muy significativa, a la vez que conmovedora, esa metáfora encerrada en el título. ¿Cómo surgió la idea de unir diferentes géneros literarios en un solo libro? ¿Qué querías lograr al fusionar cuentos, prosa poética, ensayo y pensamientos en Almazuela?

“Almazuela” es un término derivado del vocablo árabe amusalla, que es un pequeño tapiz o alfombrilla que usaban los musulmanes para sus plegarias. Con la reconquista cristiana aquellos tapices abandonados se utilizaron para coserlos en mantas y cobertores para las camas, que en el siglo XV se denominaban almozalas en Castilla. Finalmente aquellas labores artesanales, que comenzaron por la pobreza de medios reutilizando retazos de tela, derivaron hasta denominarse almazuelas.

Me gusta escoger; a veces estamos de ánimo para un poema o una prosa poética que nos hable de nuestra propia vida, otras veces queremos vivir la vida de otro en un cuento. En ocasiones no queremos leer un cuento largo sino un minicuento condensado. Quise responder a esos deseos que a veces tengo, y que creo que ustedes también pueden tener, en un solo libro. Siempre he asociado lo que escribo con la costura; mi primer libro se llama Hilandera de tramas, tal vez por ver a mi madre cosiendo todo el tiempo. Parches de diferentes telas, retazos reutilizables que pueden crear un todo. Creo en unir, coser lo que parecería difícil juntar y con esto crear un todo funcional y hasta hermoso, por eso lo llevé al terreno literario esperando crear una obra con la que ojalá te puedas abrigar.

 

En tu obra, exploras una variedad de temas, desde lo sensorial hasta lo sociopolítico pasando por la admiración permanente de la naturaleza. ¿Hay un tema en particular, o quizás un sentimiento, que consideres central o que sea especialmente significativo para ti dentro de Almazuela?

Hay una palabra en el idioma indígena náhuatl: apapachar. Significa abrazar con el alma. Almazuela pretende abrazar el alma del lector de alguna manera. De allí la raíz del título. Es por eso que los temas van dedicados al amor, a la naturaleza, a las condiciones más íntimas y hasta eróticas del cuerpo/alma. Como los conos del pino que tienen la forma de la glándula pineal en el centro del cerebro, donde decía Descartes que se alojaba el alma humana, cada historia o prosa poética pretende ser como uno de esos piquitos que completan el cono.

 

“Almazuela”, de Nery Santos Gómez
Almazuela, de Nery Santos Gómez (Pigmalión, 2023). Disponible en la web de la editorial

Es notable cómo cuando tocas en los textos de Almazuela el tema del amor, se puede apreciar una atmósfera de celebración por la vida. Cito, por ejemplo, parte de este poema: “Pelearé sólo para poder reconciliarnos. / Hablaré con poemas. / Lloraré con risas. / Entenderé todos tus idiomas. / Bailaré todas tus canciones. / Jugaré a tus fantasías. / Cumpliré todos tus sueños. / Cásate conmigo”. ¿Cómo logras transmitir esa amalgama entre la intensidad emocional del amor y la celebración vibrante de la existencia?

Voy a contestarte con un pequeño poema que está en mi libro Fronteras desdibujadas I:

Mientras dé fruta el árbol de guayaba, salten los salmones contra la corriente para ir a desovar, se levante osado el niño a intentar su segundo paso, se marquen las arrugas en la sonrisa de un abuelo, empape los pañuelos la joven por el rechazo del que cree será su único amor, salga la primera hoja de las ramas desnudas del árbol, se deslice el caracol guiado por sus antenas babosas, mientras pasan las hormigas aplicadas cargando las migas de mi pan…, mientras suspire escuchando los gemidos de los amantes del apartamento vecino, mientras venga una guacamaya al balcón y se alimente de mi mano, mientras me llegue el olor a quemado y corra a salvar el arroz para descubrir con una sonrisa que sólo quedará con sabor ahumado, mientras madrugue el escritor bostezando y llenando páginas y el artesano retuerza un alambre rasgando sus dedos para hacer una pieza y el pintor se quede dormido con el delantal y los brazos llenos de óleo. Mientras el becerro se pegue a la ubre, el vegetariano se coma sus zanahorias y un perfume te haga volver a aquellos tiempos. Mientras todas estas cosas y cada una de muchas otras sigan pasando…, valdrá la pena.

La vida hay que celebrarla en cada detalle, estoy segura de que podrás agregar muchos detalles propios a mi prosa poética anterior. En cuanto al extracto que escogiste, creo que hay que casarse con la vida. Eso es lo que significa: jugar, cantar, aprender idiomas, hablar con poemas; invitar a la vida intensa y vibrante a que se case contigo.

 

En tus escritos, abordas desde lo cotidiano hasta temas profundos como la inmigración, la memoria y la naturaleza. ¿Cómo logras equilibrar la profundidad emocional con la brevedad característica de tus textos?

Todo puede contenerse en lo breve: la semilla encierra un árbol, cuántos significados en una sola palabra, sólo basta un pequeño agujero para reventar una presa. Cuando estudié la Maestría en Creación Literaria, nos enseñaron sobre la importancia de cortar lo innecesario en nuestras obras. Es difícil hacerlo al principio, no queremos prescindir de nada y creemos que escribir vale más si pesa en volúmenes de páginas. Creemos que todo es necesario, hasta que aprendemos a decir más con menos. Los lectores de hoy en día son muy inteligentes, no necesitan que les expliquemos tanto. El arte está en que en una frase puedan descubrir lo que queremos decir o lo que ellos sienten.

Pero si sigo escribiendo sobre la importancia de la brevedad perderé credibilidad si me sigo alargando más.

En cuanto a la profundidad emocional que mencionas, mi tótem o animal con el que me identifico es el colibrí. Éste va rápidamente llegando a lo más profundo de la flor y luego esparce el polen de esa flor a otras cercanas. Me gustaría ser como él. Llegar a las profundidades y poder transmitirlas.

 

En su estudio introductorio, el académico español Francisco Gutiérrez Carbajo escribe sobre tu poesía: “A pesar de que la discontinuidad existencial y la pérdida se presenten en su poesía de forma aterradora, la muerte, sin embargo, desempeña un papel semejante al que Max Scheler le asigna en las culturas antiguas: se convierte en un poder rector y conformador de la vida, en algo que le confiere a ésta articulación y sentido”. ¿Puedes hablarnos de cómo incursiona tu poesía en la pérdida?

Dijo Jorge Luis Borges que “los verdaderos paraísos son los perdidos”. No podemos sentirnos saciados sin antes haber sentido hambre (decía mi papá: “Barriguita llena, corazón contento”), no podemos saber lo que es estar sano y sin dolor sin haber experimentado la enfermedad. Por más que te lo cuenten. Perder para encontrar. En este plano somos cuerpo finito con la maravilla de contar con cinco (y hasta seis sentidos). Me gusta escribir desde ellos, desde el erotismo que nos acompaña y que nos mantiene vivos y sintiendo pero que también nos impulsa a encontrar a ese ser eterno que vive en nosotros.

Morimos cada noche y renacemos al abrir los ojos, morimos cada minuto y al siguiente somos otros. Perdemos para ganar. Morimos para saber lo que es estar vivos, enfermamos para aprender sobre la sanidad. Descansamos en la oscuridad para tener fuerzas en la luz. Soñamos para poder hacerlos realidad.

 

Nery Santos Gómez, con el alma en Venezuela

Hay una anécdota muy hermosa que cuentas en una nota introductoria donde tu hijo relaciona el nombre del libro con Venezuela. ¿De qué manera influye tu origen venezolano en esta obra en particular y cómo se refleja esta influencia en los textos?

Cuando estaba pergeñando este libro, me encontraba en el estado Mérida en Venezuela. Desde mi ventana veía las montañas con diferentes sembradíos, que desde lejos parecían “almazuelas”. Esos parchecitos de colores que parecían arropar a la montaña te quitan el aliento por la belleza. Como hago en el libro un maridaje de géneros literarios (hay prosa poética, cuentos, pensamientos, relatos, etc.), lo asocié con coser esas piezas. Por tal motivo, cuando mi hijo me llamó por teléfono y le dije que mi nuevo libro se llamaría Almazuela, él dijo: “Qué lindo, mamá, con el alma en Venezuela”. Y me pareció perfecto porque representaba lo que estaba sintiendo. Amor por esas montañas, por mi país, un amor que te quita el aliento.

 

Escribes en uno de los textos: “Por las venas de mi patria corre ahora la esperanza. Las ganas de regresar, las de recomenzar. Las de abrazarnos y prosperar”. Es conocida la dura situación que ha atravesado Venezuela en el último cuarto de siglo. ¿Cómo te planteas la esperanza en este contexto?

Fui a visitar a mi hijo a la universidad en Estados Unidos y al entrar en su dormitorio lo primero que vi fue que él había pegado una gran bandera de Venezuela en una de las paredes. Qué ganas de que todos estos jóvenes que por diferentes razones han emigrado regresen a su patria a dar de sus dones.

Pandora, en la mitología griega, al abrir la caja que le habían confiado dejó salir todos los males del mundo, pero la cerró antes de que la esperanza pudiera escapar. Por eso dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Quisiera que algún día podamos amalgamarnos como esas piezas que componen una almazuela y volver a ser una nación unida.

 

En las páginas de tu libro es posible apreciar obras de arte de las artistas plásticas colombianas Aura Echeverri Uribe y Ana Consuelo Suárez Espinoza, e incluso tienes una serie de siete textos inspirados en obras de Andrés Saladrigas. ¿Cómo influyen las artes plásticas en tu proceso de escritura y cómo se integran en Almazuela?

Gracias a las artistas Aura Echeverri, Ana Consuelo Suarez y Andrés Saladrigas por esa inspiración que provocaron en mí.

Dijo Anton Chejov (considerado el padre del cuento) que el papel del artista es hacer preguntas, no responderlas. Ante las obras plásticas es bueno plantearse preguntas, ¿qué hay más allá? ¿Qué historia se esconde detrás de la pincelada? En mi caso trato de responder a esas preguntas con más preguntas pero en palabras, en cuentos, en poesía. El artista genera su obra con sus más íntimas pasiones y sentimientos. Es maravilloso cuando te dejas influenciar por esas pasiones para crear otro tipo de arte inspirado en ese, como una gran cadena. Sería para mí un honor que alguien también se inspirara en un cuento de mi autoría para crear algo más. Apoyarnos todos en la creación y seguir haciendo preguntas que despierten al mundo.

 

En 2021 publicaste Fronteras desdibujadas. En relación con esto, el título completo de este libro que hoy comentamos es Almazuela, fronteras desdibujadas II. ¿Puedes hablarnos de la relación entre ambos libros? ¿Cómo ha sido tu evolución literaria entre uno y otro?

No soy quién para hablar de evolución literaria propia. Lo que sí te puedo decir es que he disfrutado y sentido profundamente la escritura de ambos.

Fronteras desdibujadas I es también un maridaje de géneros literarios. En la contraportada del libro dice lo siguiente:

Estas Fronteras desdibujadas invitan a calzarse en cuerpos ajenos, a la otredad, a habitar en otras pieles. Aquí se renuncia a la rima, a la métrica, a las medidas…, pero, como muchas otras voces, en ocasiones acoge al verso como cuna germinal o pretexto para ofrecer nuevas sustancias a los senderos vitales de lo escritural.

 

Lo que más influye en que quieras seguir escribiendo no viene de los premios, viene de una satisfacción íntima al terminar un escrito que te gusta.

Podemos cargar mil vidas en el alma

Has recibido varios premios por tus dotes como escritora. ¿Crees que los reconocimientos a lo largo de tu carrera impactan de alguna manera en tu proceso creativo?

Los premios literarios son buenos porque hacen que te conozcan, te abren puertas y puedes conseguir que te lean (lo más triste para un libro es que nadie lo abra). Pero lo que más influye en que quieras seguir escribiendo no viene de los premios, viene de una satisfacción íntima al terminar un escrito que te gusta (creo que este sentimiento se comparte con todos los que crean algo, sean por ejemplo las prendas terminadas de un orfebre brillando sobre su mesa de trabajo, o un alto edificio que termina el constructor cuando compara los planos con su obra que toca las nubes).

Y nada se compara a esos lectores que te llaman o escriben para decirte por ejemplo: “Mi padre, que tomó prestado a la niña tu libro infantil, El baile de los colores y otros cuentos, al terminar de leerlo me dijo que si él hubiese tenido este libro cuando era un niño, se hubiese convertido más rápido en una mejor persona”.

O una conocida que me escribe en WhatsApp. “Estoy leyendo en Hilandera de tramas tu cuento ‘Criadillas’ y estoy llorando a mares. Creo que dejaré de comer carne”.

Esa magia y esa comunicación es mejor que los premios y te hacen querer seguir madrugando hasta conseguir redondear una historia. Te mantienen alerta para encontrarla entre los vericuetos de la existencia y narrarla con la esperanza de tocar el alma de alguna persona y construir con ella una Almazuela.

 

Tienes una carrera literaria diversa, desde la escritura adulta hasta la literatura infantil. ¿Cómo difiere tu enfoque al escribir para diferentes audiencias y cómo influye esta diversidad en el modo en que concibes y desarrollas tus obras?

Creo que todos hemos escuchado frases como “mi niña interior”, “el niño que todos llevamos dentro”, etc. Para escribir cuentos infantiles sólo me “agaché” a buscar a esa niña flaquita y curiosa, llena de ilusiones, que habita en mí, y mirar el mundo desde sus ojos.

De igual manera, para escribir cuentos para adultos, a veces eróticos, observo el mundo, trato de sentirlo en mi piel, de imaginar lo que he vivido y lo que no también, de saborear en otros paladares con la mente. En observar. Podemos cargar mil vidas en el alma (una almazuela), sólo tienes que ponerte a escribir y las dejarás salir.

 

Esta presencia como panelista me ha llevado a conocer a otros autores, tantos pensamientos y obras diversas, tantas culturas.

Tu experiencia como gestora cultural y tu participación en congresos internacionales son parte integral de tu trayectoria. ¿De qué manera enriquecen estos aspectos tu perspectiva literaria?

¡Qué suerte he tenido! Gracias al grupo editorial Sial Pigmalión he sido invitada a congresos a países y a lugares con los que sueñas como España, Egipto, Túnez, Italia, Colombia, Venezuela, etc. Esta presencia como panelista me ha llevado a conocer a otros autores, tantos pensamientos y obras diversas, tantas culturas. También he coordinado libros como Frankfurt territorio literario, presentado en la importante Feria del Libro de Frankfurt.

Te vas uniendo así a grupos de trabajo literario con los mismos intereses tuyos y se comienzan a crear puentes entre fronteras que se desdibujan. Te sientes feliz de formar parte de grupos como Remart (la Red de Mujeres Artistas de Medellín), Juntos por las Letras (grupo creado en Chaco, Argentina, por Mirta Liliana Ramírez) o el Parlamento de Escritores de la Costa de Cartagena de Indias. Idarte, desde Canadá y Argentina para el mundo, con Graciela Echagüe y su revista Hello Art! Así como colaborar en su programa de entrevistas y en sus exitosos proyectos diversos.

Por otro lado te llama sorpresivamente una estudiante de una universidad en Egipto para decirte que está haciendo una tesis doctoral sobre tu libro Lazareto de afecciones (¡qué emoción!). Se te abren puertas, se tienden puentes y estrechas la mano de tantos seres humanos hermosos y dedicados al arte que da mucha alegría. En momentos en que el mundo está sumido en guerras, sientes que no todo está perdido.

 

Tu columna en El Diario de Madrid y tu programa de entrevistas a escritores en GDanse TV te han permitido explorar otros aspectos del mundo literario. ¿Cómo ha influido esta interacción con otros autores y tu labor como comunicadora en tu desarrollo como escritora?

Escribir para un periódico importante en Madrid y para la bella revista Hello Art! es un reto y te mantiene atenta a los posibles temas a tratar. También hace que leas y conozcas a otros columnistas y sus opiniones. Escribo igualmente pero de una manera más relajada en mi blog: hilanderadetramas.wordpress.com.

 

Eres una mujer muy activa como autora y también como gestora cultural. ¿En qué proyectos estás involucrada actualmente? ¿Qué libro estás escribiendo ahora?

Cuando te pones a escribir ves el mundo un poco en palabras. Estoy escribiendo una novela “a cuatro manos” con un autor español (José Luis Marín Aranda) donde lo llamativo es que yo escribo el personaje masculino y él el femenino.

Estoy conectándome cada vez más a los personajes de una novela cuyo marco será Venezuela. Es la historia simultánea de tres mujeres empalmadas por la pluma de una de ellas que es escritora. Aún estoy trabajándola en mi mente y mi corazón y comenzando a escribir sólo las primeras ideas.

Siempre estoy escribiendo trabajos o ponencias para las academias a las que pertenezco. Y permanezco muy atenta a cualquier oportunidad a donde el destino quiera conducirme.

Jorge Gómez Jiménez

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