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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Poemas metritenses

miércoles 9 de septiembre de 2015
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Estos poemas están escritos en Madrid, pero también están escritos en el metro de Madrid, por lo tanto, son metritenses en cuanto a Madrid y en cuanto al metro, entorno diario que me dota de inspiración o de transpiración neuronal.

Una libreta me acompaña usualmente en mi trayecto, y sentado, preferentemente, hilvano unos versos acunado por el vaivén del vagón, entre miradas, sudores y conversaciones. Allí dejo mi eco, mi quehacer, mi devenir con el bolígrafo en lucha con la palabra y la musa, que su beso no me quiere siempre regalar.

 

A los viajeros del metro de Madrid, por la soportable levedad de su ser
(título modificado de la película)

Sueño de papel

Rotas palabras
esperan
escanciar
recuerdos,
entre una letra
que ni entiendo,
con palabras
por forjar
un sueño
de papel.

 

Sin fuerzas para emerger

Quise levantar
el cielo
en el azar
de la vida,
pero el destino
sólo quebraba
mis sueños.
Mis empeños
baldíos,
mis intentos
quedos, callados,
sin fuerzas
para emerger.

 

Un título

Un título
alberga
un despertar,
como rayo
que anuncia
la luz
al comenzar.

 

Palabras extrañas

Palabras extrañas
en el vagón,
con ojos rasgados
por dueña.
Fonemas que viajan
en el raíl
de la memoria
de unos versos
sin palabras.

 

Palabras por besar

Quedan palabras
por poblar,
los sueños
de papel,
que tu voz
quiere gritar.
Palabras desnudas
que esperan
tu voz besar.

 

La voz por crecer

La voz dormida
viaja en un papel,
su envoltura
es una libreta
fiel.
Palabras
atrapadas
al nacer,
buscando
una mirada,
para en sus ojos
crecer.

 

Saciar ausencias

Quisiera dibujar
las caras del vagón
con mis versos.
Recorrer sonrisas
y miradas
atrapadas en palabras
con mi quehacer.
Albergar
en mis garabatos
el tono de tu piel,
pintar presencias
en papel,
buscar esencias
por nacer,
saciar ausencias
en mi ser.

 

Jirones de piel

Calentando motores
de mi quehacer,
que es la pluma
y tu querer.
Versos de algodones
pensando en ti,
jirones de piel
sintiendo en ti.

 

Alumbrando tiempos

El eco de la bruma
ha de poblar,
una voz anciana
por realizar,
la senda de sueños
que hoy están,
alumbrando tiempos
por despertar.

 

En los andenes

En los andenes,
bajo la ciudad,
hay un torbellino
que viene y va.
Luces y sueños
de neón y sentir,
vías y empeños,
de acero y vivir.

 

Bajo la ciudad

En la ciudad
hay agujeros
bajo el suelo
que se llenan
de existir.
Como un queso
de gruyere,
los viandantes
van al compás,
entre melodías
de silbatos
y entre el abrir
y cerrar de puertas.
Como túneles
del alma
al pasar
por la ciudad.

 

Subterránea realidad

Ecos de vaivén
surcan la ciudad,
escalofríos de brisa
cortan el vagón.
Son estertores
de sensaciones
que vienen y van,
viajando al eco
del compás
de una subterránea
realidad.

 

Eco de ayer

Enigma de palabras,
que se deshará
entre senderos
de bien y paz.
Eco de los tiempos
que ha de llegar,
repartiendo bienes
en este lugar.

 

Encuentro de tu sentir

Palabras con sentido
quise yo forjar,
en una libreta,
al desgranar
la flor de mi verso
que está por ti,
y va al encuentro
de tu sentir.

 

Sendas por buscar

Un presidente quiere
sus prebendas alcanzar,
con la fuerza de la vida
de otros al forjar.
Sueños que se apartaron
de la realidad.
Encuentros con el mañana
que sendas han de buscar.

 

Encuentro de haceres

Hoy he despertado
con un proyecto por buscar,
la llave de los sueños
me ha de alumbrar.
Ecos del pasado
vinieron a poblar,
el encuentro de haceres
que se han de realizar.

 

Un sueño de ayer

Una flor en la mirada
y un adiós.
Una música en el aire
y un recuerdo.
Un despertar a la vida
y un silencio.
Un lazo de amor unido
a tu ser.
Una presencia, un ayer,
un deseo.
Un camino por emprender,
mi sueño.

 

Otro epitafio

Este epitafio queda,
como recuerdo de mí,
recorriendo con la brisa
un camino hacia ti.
Dejo en un papel las cosas
que fueron mi ilusión
para que tú las guardes
junto a tu corazón.

 

En el pelotón

Ante el pelotón
de fusilamiento
sientes el alma estremecer,
y parece rápido la vida pasar,
y recuerdas tus éxitos y fracasos.
Ante el pelotón
de fusilamiento
la vida es más sencilla,
y menos grave el morir.
Recuerdas a los tuyos
y perdonas las contrariedades.
Ante el pelotón
de fusilamiento
el eco del recuerdo
se hace sentir.

 

El eco del tiempo

Sombras de tiempo
se extinguen en la memoria.
El eco del ayer
se sacia de días.
Otras horas llegarán
que darán cabida
a este evento.
El paso de ti
al eco del tiempo.

 

Invitación a las gentes

Invito a los individuos
a crecer, a realizarse,
a superar sus afecciones.
Invito a los pueblos
a erigirse hacedores de triunfos,
a despertar en la inquietud del saber,
a prodigarse en prodigios,
a prevalecer, a esmerarse.
Invito a las gentes
a asumir el desafío
de hacerse partícipes de un sueño,
de la idealidad de la razón,
de la bondad del corazón,
de la dicha correspondida.
Invito a los ciudadanos
a mejorar su carácter,
a vencer las dificultades,
a compartir realidades.
Invito a los terrícolas
a un proyecto en común,
a un nuevo progreso,
a un mejor programa,
a una superación,
por el bien de la comunidad,
que todos somos uno,
y somos realidad.

 

Ecos que prevalecen

Permanecer callados entre líneas,
los versos ocultos de mi quehacer,
como estandartes del silencio,
como agujeros negros del papel.
Palabras quietas que permanecen,
a la deriva buscando una voz,
ecos dormidos que prevalecen
en la distancia a la espera de un lector.

 

Nacer en libreta

Una voz por la mañana
quiso en palabras trascender,
entre líneas dispersas,
buscando emerger en papel.
Garabatos engendrados
por la voz de una piel,
entre sílabas recortados,
esperando en una libreta nacer.

Miguel de Asén
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