“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Ernesto Cardenal muere a los 95 años

domingo 1 de marzo de 2020
Ernesto Cardenal
Cardenal había sido internado dos veces en las últimas semanas.

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal falleció en Managua el domingo 1 de marzo a los 95 años de edad, según informaron allegados. Dada su avanzada edad, el también monje trapense había atravesado problemas de salud en los últimos tiempos. El deceso ocurrió a las 3:10 de la tarde, precisó su asistente personal Luz Marina Acosta.

El 25 de enero, al celebrar su 95º cumpleaños, anunció que preparaba un nuevo libro, pero dos días después fue internado de urgencia en un centro hospitalario en el que permaneció por dos semanas. Igualmente, el jueves 27 de febrero fue internado una vez más por un problema cardíaco, según declaró su amigo Bosco Centeno, miembro de la comunidad de la isla de Solentiname, en el sur del país.

 

Cardenal, formación y militancia

Nacido el 20 de enero de 1925 en Granada y conocido por sus libros Epigramas y Cántico cósmico, Cardenal fue una personalidad siempre ligada a la polémica. Después de estudiar literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México y continuar su formación en Nueva York, España, Suiza e Italia, regresó a su país para luchar contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle y participa en la llamada Revolución de Abril de 1954.

Luego de retirarse de la actividad política, ingresa a la abadía trapense de Nuestra Señora de Getsemaní, en Kentucky (Estados Unidos), y conoce a su maestro, el monje y escritor Thomas Merton, a quien consideraba su “padre espiritual”. En 1959 continúa sus estudios de teología en Cuernavaca, México. Es ordenado sacerdote en Managua en 1965 y funda la comunidad de Solentiname, donde lleva vida monástica, promueve las artes naif entre los isleños y escribe su celebrado libro El Evangelio de Solentiname.

Promueve la teología de la liberación junto a Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff y Jon Sobrino, entre otros, y durante un viaje a Chile conoce al presidente Salvador Allende. Milita en la lucha del Frente Sandinista de Liberación Nacional, y con el triunfo de la revolución, en 1979, el nuevo gobierno lo designa ministro de Cultura, cargo que desempeñaría hasta 1987, cuando se retira por fuertes controversias sobre política cultural con la poeta Rosario Murillo, secretaria general de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC) y actual vicepresidente de Nicaragua.

 

Suspendido por Juan Pablo II y acosado por Daniel Ortega

En 1983 el papa Juan Pablo II, durante su visita oficial a Nicaragua, increpó severamente a Cardenal ante las cámaras de televisión que transmitían a todo el mundo, mientras el poeta permanecía arrodillado ante él en la misma pista del aeropuerto. El Sumo Pontífice recriminó a Cardenal que propagara “doctrinas apóstatas”, refiriéndose a la teología de la liberación, y que formara parte del gobierno sandinista. El 4 de febrero de 1984 lo suspendió a divinis del ejercicio del sacerdocio. La sanción fue levantada en 2014 por el papa Francisco.

En los años noventa participa en la fundación del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE) y, con el austríaco Dieter Schönherr, de la Casa de los Tres Mundos, en Granada. En 1994 se retira del Frente Sandinista en protesta contra el autoritarismo de Daniel Ortega y da su apoyo al Movimiento Renovador Sandinista, junto con otros escritores nicaragüenses como el ex vicepresidente Sergio Ramírez y la poeta Gioconda Belli.

En 2007, tras acusar de “ladrón” al presidente Daniel Ortega, comenzó una persecución por parte del gobierno de su país, que congeló sus cuentas bancarias y lo involucró en un litigio producto del cual debía pagar una multa de 20.000 córdobas. “Me han quitado todo el dinero, pero también me quitan un dinero que es de los niños con cáncer, con quienes yo tengo talleres de poesía”, dijo entonces.

El poeta recibió el respaldo de pobladores de Solentiname, pero también de políticos, intelectuales y otras personalidades de Nicaragua y del exterior, como el Premio Nobel de Literatura 1998, José Saramago, o el Premio Cervantes 2007, el argentino Juan Gelman. La campaña contra Cardenal se extendió por años.

 

Obras y premios de Ernesto Cardenal

Entre las obras de Ernesto Cardenal se encuentran Hora 0 (1957), Epigramas (1961), Salmos (1964), Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), Homenaje a los indios (1969), Oráculo sobre Managua (1973), Los ovnis de oro (1988), Cántico cósmico (1989), El telescopio en la noche oscura (1993), Poesía completa (2007; dos tomos), Versos del pluriverso (2005), Hidrógeno enamorado (2012), Somos polvo de estrellas (2013), Así en la tierra como en el cielo (2018) e Hijos de las estrellas (2019).

Ha publicado además libros relacionados con la religión, la democracia o la paz, como Ansías y lengua de la poesía nueva nicaragüense (1948), Vida en el amor (meditaciones) (1970), La paz mundial y la revolución en Nicaragua (1981), Democratización de la cultura (1982) y Los campesinos de Solentiname pintan el Evangelio (1982), entre otros, y tres volúmenes de memorias: Vida perdida (2003), Los años de Granada (2001) y La revolución perdida (2004).

Varias veces nominado al Premio Nobel de Literatura, Cardenal recibió, entre otros reconocimientos, el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán (1980), el Premio Ondas Mediterráneas (2005), el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2009), la Medalla de las Artes y Ciencias de Austria (2010), el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2012), la orden Legión de Honor del Gobierno de Francia en grado oficial (2013) y el Premio Internacional Mario Benedetti (2018).

Además, a principios de febrero el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH) había anunciado que le entregaría una de sus máximas condecoraciones, la Orden Cultural Darío-Cervantes, en fecha que en su momento no fue anunciada.

Fuentes: APLa Prensa
Letralia