Letralia, Tierra de Letras Año VIII • Nº 100
22 de septiembre de 2003
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
Sala de ensayo
Constructivismo poético:
estética-epistemológica
(Sepelio del postmodernismo)

Marco Massoni-Oyarzún

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"Y Dios el Señor formó de la tierra
todos los animales y todas las aves,
y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre".
Génesis 2:19.

El concepto constructivismo nace por primera vez en la URSS, en la década del veinte, cuyos artistas atribuyen especial significado a que se pongan de manifiesto los aspectos constructivos de la forma y de los recursos materiales para crearla; alcanzó su mayor difusión en la arquitectura. En la literatura emergió como una vanguardia que, a la postre, sería el realismo ruso. Pero, será a mediados del siglo XX y comienzos del XXI, cuando el concepto adquiere una nueva connotación, abriéndose de lleno a la epistemología otorgada por las ciencias cognitivas, y que tendrá su piedra angular en el "lenguaje". Así, el constructivismo actual abarca desde las ciencias duras, como la física, donde ha producido la teoría del caos, la cibernética, la informática y la filosofía. En fin, el concepto constructivismo reúne a todas las ciencias, la cultura y el arte; podría atreverme a decir que es el nuevo Renacimiento de la humanidad y que, bajo su sombra, alberga a las ciencias del espíritu y las ciencias de la naturaleza.

Mi tesis se basa en que el origen del lenguaje es la poesía, más aun, en el espíritu mismo de ésta, la "metáfora"; por consiguiente, el "constructivismo poético", si bien nace posterior a los diferentes constructivismos, será este último el origen de los anteriores.

 

La metáfora: la poesía (creación) del lenguaje, el origen del habla

Los lingüistas, en su afán de construir una ciencia del lenguaje, nos lo han entregado como un "factum" que nos está impuesto, olvidándose de pensar en el origen de éste, y que como poeta ha sido mi campo de reflexión, encontrando la respuesta en la misma poesía, en su espíritu, en la metáfora. Este tropo que viene del griego metvfora y significa traslación; de meta, que significa más allá y yerw, que significa llevar, es a mi entender la raíz del lenguaje, toda vez que al nombrar se está en la metáfora, es decir, se está trasladando un elemento real a uno imaginario; el primer gesto del lenguaje es poético; cuando se nombra, se traspasa el "ente" tangible, real, físico, a un elemento imaginario, la "palabra". Por consiguiente definiré el lenguaje como la traslación de elementos a un sistema común que sirve para interactuar a través de él.

Ahora que nos hemos acercado a la génesis del lenguaje, entraremos en la clasificación de la metáfora. Distinguiremos dos niveles de metáfora: simple y compleja; el primero para hacer referencia a la naturaleza misma del lenguaje, por ejemplo: "árbol", metáfora simple, pues tiene un referente físico, tangible, real, al cual se está metaforizando, a través de una estructura fonética y grafemática. La dicotomía entre significante y significado, materia de estudio de la lingüística, no es más que el estudio de la mutación metafórica del lenguaje. En el segundo caso, que hemos definido como metáfora compleja, nos servirá para referenciar las estructuras complejas de la metáfora, donde entra la poesía, la ciencia, la filosofía y el arte. En la poesía, por ejemplo: cae la pestaña del cigarro, en este verso se ha cambiado ceniza por pestaña para producir un efecto estético, un cambio en el sentido ordinario; al decir cae la ceniza del cigarro, sólo estamos ante una cadena de metáforas simples gestadas en la oración, pero el sólo hecho de trasladar ceniza por pestaña vuelve compleja la decodificación del mensaje, la oración se convierte en verso, tiene un fin estético y se requiere de mayor competencia semántica para decodificar, y estamos así en la metáfora compleja. Entonces, la metáfora compleja es "la metáfora dentro del lenguaje", y dentro de ésta, se sustentan todos los relatos.

 

La construcción de la desconstrucción: constructivismo poético

La dialogía instaurada por Derrida con Heidegger llevará al primero a fundar el pensamiento desconstructivista, cuya piedra angular será su "retrait", traducida originalmente como "retirada" —aunque pienso que sería mejor emplear el concepto "repliegue" o "recogerse"— de la metáfora. Si bien Derrida otorga al tropo el valor que merece, al punto de establecer que la metáfora pasa por alto cualquier cosa, intenta replegarla para fundar su escuela, y será en este repliegue de la metáfora donde está la crítica o el vacío de su pensamiento. Al "retrait" la metáfora, lo que está verdaderamente replegando es: la "metáfora compleja", y lo que Derrida no ve es que sigue quedando la "metáfora simple", la poesía del lenguaje, que queda ahí, "casinvisible", en el "borde" (uso el termino en el sentido arquitectónico), "borde" que deja la huella de la ola sobre la arena, donde la ola es la metáfora compleja y la arena la metáfora simple, entonces la metáfora compleja se re-pliega al golpear sobre la arena y deja la huella húmeda, que es la poesía, el "constructivismo poético". Estéticamente queda demostrado, en la poesía constructivista, toda vez que al desconstruir "mi lengua materna escrita", por medio de la sinéresis, no pierde el "sentido", la "semanticidad", sino que al contrario se transforma en un nuevo relato, una nueva metáfora. El poema que antecede esta metaforicidad lleva implícita a su vez otra metáfora en la forma, la dualidad textual metaforiza la teoría del caos, donde dos tiempos (textos) están enlazados, y la forma se vuelve sentido, y la desconstrucción, inevitablemente, construcción.


       

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