"Y Dios el Señor formó de la tierra
todos los animales y
todas las aves,
y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre".
Génesis 2:19.
El concepto constructivismo nace por primera vez en la URSS, en la
década del veinte, cuyos artistas atribuyen especial significado a que se
pongan de manifiesto los aspectos constructivos de la forma y de los recursos
materiales para crearla; alcanzó su mayor difusión en la arquitectura. En la
literatura emergió como una vanguardia que, a la postre, sería el realismo
ruso. Pero, será a mediados del siglo XX y comienzos del XXI, cuando el
concepto adquiere una nueva connotación, abriéndose de lleno a la
epistemología otorgada por las ciencias cognitivas, y que tendrá su piedra
angular en el "lenguaje". Así, el constructivismo
actual abarca desde las ciencias duras, como la física, donde ha producido la
teoría del caos, la cibernética, la informática y la filosofía. En fin, el
concepto constructivismo reúne a todas las ciencias, la cultura y el
arte; podría atreverme a decir que es el nuevo Renacimiento de la
humanidad y que, bajo su sombra, alberga a las ciencias del espíritu y las
ciencias de la naturaleza.
Mi tesis se basa en que el origen del lenguaje es la poesía, más aun, en el
espíritu mismo de ésta, la "metáfora"; por consiguiente, el "constructivismo
poético", si bien nace posterior a los diferentes constructivismos,
será este último el origen de los anteriores.
La metáfora: la poesía (creación) del lenguaje, el origen del habla
Los lingüistas, en su afán de construir una ciencia del lenguaje, nos lo
han entregado como un "factum" que nos está impuesto,
olvidándose de pensar en el origen de éste, y que como poeta ha sido mi campo
de reflexión, encontrando la respuesta en la misma poesía, en su espíritu, en
la metáfora. Este tropo que viene del griego metvfora
y significa traslación; de meta, que
significa más allá y yerw, que significa
llevar, es a mi entender la raíz del lenguaje, toda vez que al nombrar se está
en la metáfora, es decir, se está trasladando un elemento real a uno
imaginario; el primer gesto del lenguaje es poético; cuando se nombra, se
traspasa el "ente" tangible, real, físico, a un elemento imaginario,
la "palabra". Por consiguiente definiré el lenguaje como la
traslación de elementos a un sistema común que sirve para interactuar a
través de él.
Ahora que nos hemos acercado a la génesis del lenguaje, entraremos en la
clasificación de la metáfora. Distinguiremos dos niveles de metáfora: simple
y compleja; el primero para hacer referencia a la naturaleza misma del lenguaje,
por ejemplo: "árbol", metáfora simple, pues tiene un
referente físico, tangible, real, al cual se está metaforizando, a través de
una estructura fonética y grafemática. La dicotomía entre significante y
significado, materia de estudio de la lingüística, no es más que el estudio
de la mutación metafórica del lenguaje. En el segundo caso, que hemos definido
como metáfora compleja, nos servirá para referenciar las estructuras complejas
de la metáfora, donde entra la poesía, la ciencia, la filosofía y el arte. En
la poesía, por ejemplo: cae la pestaña del cigarro, en este verso se ha
cambiado ceniza por pestaña para producir un efecto estético, un
cambio en el sentido ordinario; al decir cae la ceniza del cigarro, sólo
estamos ante una cadena de metáforas simples gestadas en la oración, pero el
sólo hecho de trasladar ceniza por pestaña vuelve compleja la
decodificación del mensaje, la oración se convierte en verso, tiene un fin
estético y se requiere de mayor competencia semántica para decodificar, y
estamos así en la metáfora compleja. Entonces, la metáfora compleja es
"la metáfora dentro del lenguaje", y dentro de ésta, se sustentan
todos los relatos.
La construcción de la desconstrucción: constructivismo poético
La dialogía instaurada por Derrida con Heidegger llevará al primero a
fundar el pensamiento desconstructivista, cuya piedra angular será su "retrait",
traducida originalmente como "retirada" —aunque pienso que
sería mejor emplear el concepto "repliegue" o "recogerse"—
de la metáfora. Si bien Derrida otorga al tropo el valor que merece, al punto
de establecer que la metáfora pasa por alto cualquier cosa, intenta replegarla
para fundar su escuela, y será en este repliegue de la metáfora donde está la
crítica o el vacío de su pensamiento. Al "retrait" la
metáfora, lo que está verdaderamente replegando es: la "metáfora
compleja", y lo que Derrida no ve es que sigue quedando la "metáfora
simple", la poesía del lenguaje, que queda ahí, "casinvisible",
en el "borde" (uso el termino en el sentido arquitectónico),
"borde" que deja la huella de la ola sobre la arena, donde la ola es
la metáfora compleja y la arena la metáfora simple, entonces la metáfora
compleja se re-pliega al golpear sobre la arena y deja la huella húmeda, que es
la poesía, el "constructivismo poético". Estéticamente queda
demostrado, en la poesía constructivista, toda vez que al desconstruir "mi
lengua materna escrita", por medio de la sinéresis, no pierde el
"sentido", la "semanticidad", sino que al contrario se
transforma en un nuevo relato, una nueva metáfora. El poema que antecede esta
metaforicidad lleva implícita a su vez otra metáfora en la forma, la dualidad
textual metaforiza la teoría del caos, donde dos tiempos (textos) están
enlazados, y la forma se vuelve sentido, y la desconstrucción, inevitablemente,
construcción.