Pasos voces cataduras
en la calle
y tú me frenas.
Agazapas mi pasado
mi sonrisa adolescente
y me llamas por mi nombre.
Me conoces
y yo digo
encantada...
Hablamos una noche
de presente, pretérito y futuro
con los pies rozando el río
que arrastra ya nuestra voz
como el recuerdo
vertiginoso iza la duda:
serás tú
o alguien como tú...
Acaso ya eres
o somos
en otra careta
del cubilete cuántico:
lugares y tiempos
curveando
la divina travesura de Moebius.
La compuerta se abre
y aquí tú
aquí yo
somos también algo distinto
y lejano
como luz de bengala
hecha añicos en el agua;
como tu mirada
roca de Sísifo
que va y viene
va
y viene
sin descanso.
Ahora que mi hombro
en tu regazo
es otra buena alternativa
de esas muchas
que rondan la memoria
de lo que no ha pasado.
Cargamos
una misma pregunta
un hueco gravado
en el universo que escondemos a la gente...
Un rostro de la infancia
me hilvana en la calle
pasos voces cataduras
y sus ojos me regalan
dulce melancolía
de viajero solitario.
Prisma
hexaedro
y a la vez un solo espejo,
tu mirada.