Amarga
Amarga
llegando inevitablemente tarde a todo
a la vida
al despertar
a sembrar las margaritas que se deshojan solas
Amarga
mil veces
repetidamente
amarga
caduca
extranjera
atando a esta amanecida
perenne
torcida
mis manos llenas de siluetas
escarchadas
y
vacías
Amarga
mil veces
cansadamente
amarga
caduca
molesta
robando unos ojos
para incrustarlos en mi mirada
ciega
pasmada de una agonía
condenada
y
ancestral
Amarga
mil veces
fatigadamente
amarga
caduca
hastiada
durmiendo este llanto
en la indecible sustancia
de tu voz
arenosa
remedada
y
sustraída
Amarga
mil veces
asqueadamente
amarga
caduca
aborrecida
muriendo rápidamente este dolor
en el corazón letrado
de un tormento
idílico
verdugo
y
divino
Amarga
mil veces
difunta
amarga
caduca
liquidada
Amarga
Conjugándonos
Yo
la insigne
la nefasta
la violenta
la perdida
la
más puta
como siempre
la vendida
Tú
el extraño
el recordado
el emigrado
el
más dulce
como siempre
el vendido
Él
el aliado
el amante
el albacea del deseo
el
más dispuesto
como siempre
el complacido
Ella
la asesina
la sanguinaria
la Bernarda
la terrible
la
más tierna
como siempre
la pagada
Nosotros
los desterrados
los sin nombre
los enamorados
los
más crueles
como siempre
los hechizados
Ellos
los insomnes
los náufragos
los dolientes
los
más fuertes
como siempre
los deudores
Existo
Existo, porque trato inútilmente
de
corregirte
las palabras
para poder armar
las mías
en
mis
desvelos
Existo, porque tu ruina
me
duele
inmensamente
desnuda las grietas
y
me comprime el alma
Existo, porque no sirvo
para las despedidas
por eso
nunca terminaré
de
escribir
mi renuncia
Renuncia
última letra
final
aparte
tardío
no
quiero
verme
coser
mis
venas
con
los
hilos
de
tu
martirio
no
quiero
verme
reventar
tu
alma
con
poemas
de
despidos
última letra
final
aparte
tardío
quiero
seguirme
en
las
huellas
que
dejaron
las
rosas
crecidas
de
mi
vientre
quiero
seguirme
en
esta
renuncia
a
tiempo
en
las
voces
de
todos
mis
silencios
Morir
Morir
entre nubes
fuego brutal que abraza
la perra maldita
te espera
perra callejera
preñada de demonios
hechicera
Morir
entre besos dulces
fuego materno de estrellas
la perra pagada
te venera
perra vagabunda
violada por espíritus
traicionera
Morir
entre lágrimas amargas
fuego de tumores rojizos y mortales
la muerte inclemente
te llega
perra errante
parida por azar
embrujada
Morir
entre cenizas
deshecho
dormido
fuego virgen de dolores
la muerte violenta
y
grosera
Tus manos
Tú
borrador
de recuerdos
hoja suelta
mano zurda
negada
infantilmente
a
escribirme
Tú
diluyente
de memorias
papel en blanco
mano derecha
derramando tinta
a raudales
buscando
torpemente
un lienzo
para
dibujarme
Empuña los claveles
Empuña los claveles de la despedida hasta que florezcan las semillas de la
esperanza, y junto a otro pueda construir jardines floridos y distantes.
Rompe este cielo, hazlo llorar toda la lluvia de este mundo, para que así mi
llanto huela a tierra húmeda y reverdecida.
Arranca todos los escombros de cruces del templo remoto, que cansado de
esperar el perdón enterró sus ansias y lisonjas.
Golpea fuerte este sentimiento tardío de clemencia, para que sientas con
esos puños la solidez de la hembra que ya no te extraña.
Violenta la tierra que sembramos juntos, para poder asegurar en mi memoria el
desierto hostil e infértil de tus huellas.
Extirpa toda remembranza del encuentro, del recuerdo nublado de quererte y
flagelarnos, para que podamos nombrarnos en otra alma y en otro lienzo.
Sujeta fuertemente los puñales que clavaste en mis entrañas, porque en un
arranque de ira pueden hacer retoñar violetas y margaritas, deshojando el dolor
enterrado desde el último día.
Destroza definitivamente mis deseos fugaces de inmortalizarte, para que
puedas dormir tranquilo en la casa ajena, en la elegida.
Sacude el estupor producido por el olor de otro cuerpo, por la dolencia del
extraño sentimiento y rememora lo que fue tuyo, las rosas espinosas que se
clavaron un día en el vientre.
Destierra la lástima de no poder ver el pasado sin estremecerte, antes que
se conviertan en cadenas pobladas de extrañezas y rencores.
Triunfa definitivamente en la lucha imposible de inhumar la ausencia y el
destierro.