Letralia, Tierra de Letras Año VIII • Nº 100
22 de septiembre de 2003
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
Letras
Una mujer en el espejo
(extractos)

María Milagros Roibón

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Una mujer en el espejo
Me asustan los reflejos, el blanco de tus manos,
la noche sin persianas.

¿Sabes?

Conozco
tu piel
de camarones;
tu voz
de sepia clara;
y tus dedos:
dedos perfectos, redondos, limados.

¿Sabes?

Saboreo
tu soledad
resbalando en la ventana,

y

creo
que es sublime
la desnudez de una mujer en el espejo
que desafía tiempos
sin palabras.


Mujer fetiche
Caen
violines sobre los tejados.
Mujer fetiche, mujer de lunas.
Le temo a la danza de los
escorpiones.
¿Por qué huir de la muerte?
Si al final del ritual, no
somos nada.
¿Para qué los hechizos?
¿Para plasmar silencios
en palabras?
Caen
plenilunios sobre tu vientre.
Mujer fetiche, mujer profana.
Detesto la compasión de
tus pupilas.
¿Por qué las almas?
¿Para coquetearle a la muerte,
mientras desgarramos
la vida a dentelladas?
Mujer que le teme
al juego ambiguo
de las almas.
Mujer fetiche,
mujer de agua.


Mujer de luna
Sembró algas en la pureza de sus manos.
Ciñó a su cintura un lazo de estrellas fugaces.
Caminó lánguida por los caminos de agua.
(La mujer desnudó las oquedades de la muerte)

Las esencias nocturnas bostezan sobre su cuerpo.
Sus pechos dormitan bajo el cielo gris
y sus manos evaporan caricias.

(Penetró en los sortilegios de la nada)

La luna le mordisquea los labios.


La mujer con sombrero
La mujer
con sombrero
dejó su equipaje,

y

se marchó
detrás de la ventana.
de un sábado
negro.


El silencio
El silencio otea desde un balcón
y nada lo detiene:
ni los otros silencios
ni las otras palabras.
Se reinventa a sí mismo,
se desgarra
y cae,
cae,
estrepitosamente.
Su ombligo de viento
se estrella
en el asfalto
mojado,
en la vereda de mármol,
en la mirada lasciva del transeúnte
bajo espejos,
bajo tenues formas apagadas,
y una voz alimenta la carroña del cuerpo sin vida.


Miradas
El escalpelo de las manos, los espejos rotos,
un violín sin cuerdas detrás de las ovejas,
un elefante, el circo de la tarde.
Los impresentables de siempre
luciendo cadenas
y una copa,
en un mazo de cartas
resbalando estaciones.
Y las velas
y una voz
que calla en su jaula sin saber
qué pasos, qué murallas
agudizan
el tiempo o la calle
cuando
detenemos miradas.


Detrás del cristal
Desde mi corral,
observo apacentar
ovejas:
negras
blancas
quietas
Ojos ovinos
huyen por el espejo.
Detrás del cristal, somos piedra.


Punto y coma
Adoro el jazz.
La piel blanca quema.
Ser negra es moda.

Yo quisiera ser más
que una moda.
Punto y coma.
Mi padre decía
que la cerveza
borra las penas.
Murió de cirrosis.
Su ataúd reza:
"No beba".
Punto y coma.


Cuerdas
Cuando los violines agonizaban en el salón,
Mister Fix fue práctico:

cortó sus cuerdas
y las vendió
por un centavo.


Poeta en blanco
La palabra
suspende su vuelo:
entre la nada
y la hoja
en blanco.


El borracho
En el bodegón,
el vaso.

En el callejón,
la muerte.


       

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