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De Prada: hay quienes son menos elegantes.
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Este 14 de octubre se anunció que el ganador de la edición 2004 del Premio Nacional de Narrativa de
España recayó sobre el escritor Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) por su novela
La vida invisible
(Espasa), con la que antes había ganado también el premio Primavera 2003.
Este premio lo concede el Ministerio de Cultura de la nación ibérica para distinguir una obra de autor
español, escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y editada en España durante 2003. Está
dotado con 15.025,30 euros.
De Prada definió La vida invisible
como una novela "fuerte, dura y poco complaciente" en la que intentó plasmar "la crisis de
nuestro tiempo, de esa nueva era que arrancó con los atentados del 11-S, y que luego vivimos aquí muy de
cerca. Un tiempo de zozobras y miedos a los enemigos invisibles y a los que nos rodean".
La concesión del premio a De Prada no dejó satisfechos a todos los miembros del jurado. Suso de Toro
—galardonado en la edición anterior— criticó que "en términos literarios no se entiende este
fallo, tiene que haber otras claves", además de asegurar que el veredicto "literariamente me da
vergüenza". "La democracia funciona así, pero ha habido otros libros con una dignidad literaria
mucho más grande, y estoy chocado con este premio; es un galardón nacional, no un premio comercial, y se
supone que premia la buena literatura y para mí la literatura es otra cosa".
María José Olaziregi, de la Real Academia de la Lengua Vasca, y Víctor Fernández Freixanes, de la
Real Academia Gallega, también se mostraron "desconcertados y decepcionados" por el fallo.
Gonzalo Santonja, de la Asociación Colegial de Escritores, defendió en cambio la obra de Prada y agregó
que "de ninguna de las nueve novelas finalistas me sentiría avergonzado. Han caído novelas muy
interesantes, pero una votación siempre es resultado de muchas cosas". La obra de Prada desbancó, en
la ronda final, a El hijo del acordeonista,
de Bernardo Atxaga (por 6 a 4), y antes a Purgatori,
de Joan Francesc Mira.
Los restantes miembros del jurado fueron Gregorio Salvador, de la Real Academia Española; Israel Prados,
de la Asociación Española de Críticos Literarios, Jaime Siles, Jorge Urrutia, José María Balcells y
Nicasio Salvador, actuando como presidente Rogelio Blanco, director general de Libro, Archivos y Bibliotecas
y como vicepresidenta la subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas,
Mónica Fernández.
De Prada opinó, respecto a las declaraciones de su colega Suso de Toro, que "hay gente más
elegante y gente que menos". Indicó que, en las oportunidades en que ha debido actuar de jurado, en
ocasiones gana alguna novela que no le gusta. "Esto es una cosa que se ha puesto de moda, fruto de
nuestra época mediática, donde la gente no soporta, no acepta el veredicto mediático del jurado y
entonces su pataleta la busca en los medios de comunicación. Es un espectáculo triste, pero bueno. Sobre
todo es una desconsideración hacia los otros miembros del jurado, aunque a mí la verdad es que me da
igual", declaró.