
Carlos Penas es un escritor y artista que nació en Santander, reside en Palma de Mallorca y es de La Coruña, como él mismo dice. Estamos ante un artista multifacético con una trayectoria que se extiende por más de cuatro décadas, y cuya obra abarca la pintura, la escultura, la fotografía y, sobre todo, la poesía. En su más reciente libro de poesía, titulado hoy te regalo el veneno del caramelo que me diste aquella noche de septiembre a las veintitrés horas, nos pasea por su imaginario, que estructura en cuatro fases lunares que invitan al lector a un viaje introspectivo y sensorial.
Título final de la trilogía que también componen los poemarios Los desagravios de Oxímoron (2017; prólogo del escritor Miguel Anxo Fernán Vello, Premio Nacional de la Crítica en dos ocasiones y finalista del Premio Nacional de Literatura y del Premio Nacional de Poesía) y He roto los abetos (2020), el poemario hoy te regalo el veneno... mezcla, con irreverencia y sutileza, lo cotidiano con lo trascendental, y las referencias a la cultura pop contemporánea con la reflexión filosófica. La vida, según el autor, es un regalo dulce y venenoso a la vez, una paradoja que explora con maestría en sus poemas.
En esta entrevista, Carlos Penas, un autor que se afirma “fiel a la tinta”, nos habla sobre su proceso creativo y su concepción integral de la poesía como una disciplina imbricada con el arte en general. Nos ofrece, además, una mirada íntima y reflexiva sobre su arte y su visión del mundo, y nos habla de los libros en los que se encuentra trabajando actualmente.
Carlos Penas, honesto con sus principios
La lectura de tu libro nos permite regresar a un sentido lúdico de la poesía, donde el verso se despoja de cualquier solemnidad. ¿Cómo llega Carlos Penas a esta explosión de imágenes que es este libro? ¿Cómo es el proceso creativo de un libro que parece evadir toda clasificación?
La culpa es del pensamiento que, a veces, se pone muy pesado y me exige que le transcriba. Escribir lo que pienso transforma la mente mía de cada día, metiéndome en tentación, pero librándome del mal. Mi proceso creativo depende únicamente de la firmeza con la que agarro un bolígrafo, de las pulsaciones de un teclado y de una capacidad infinita de relectura.
Descríbenos un poco el libro. Empecemos por decir que, como la luna, tiene cuatro fases: “fase del celofán nuevo”, “fase del almíbar creciente”, “fase llena de veneno” y “fase del palito menguante”. ¿Qué encontrará el lector en cada una de ellas?
Me pasé demasiadas horas mirando la luna, importándome un carajo todo lo que pudiera suceder a su alrededor, y acabé relacionando sus fases con aquello de que naces, creces, te reproduces y mueres. O sea, que los lectores encontrarán poemas en los que me desabrigué totalmente del vestido de la carne, poemas desnudos, sin lanugo siquiera.

La vida te regala una piruleta al nacer, dices en uno de los poemas, y es una imagen que orbita a través del libro y que vuelve con esa divertida fotografía tuya con la que cierras. ¿Qué hay detrás de esa piruleta que te acompaña desde el nacimiento?
La vida misma. Le quitas el celofán, la chupas, escupes las impurezas y te quedas con un palito.
“El caramelo que te da la vida, por el mero hecho de nacer, esconde siempre un quiste venenoso”, escribes en el “epílogo lunar”. ¿Qué hizo Carlos Penas para resolver esto, para vivir a años luz de todo lo “dañino, nocivo, tóxico y mediocre”?
Me hice una incisión, extirpé ese quiste y me deshice de él. Lo regalé. Pero fue un regalo que hice sin rencores ni resentimiento alguno para poder seguir chupando esa piruleta que me dieron el día que nací. Es cuestión de ser honesto con los principios de uno mismo, si los tienes.
hoy te regalo el veneno..., la música como poesía
En el “prospecto” que precede a tu obra sugieres la lectura de ciertos poemas respetando “al máximo” la melodía original de conocidos temas musicales. Además tienes poemas que repiten un verso o una estructura completa a la manera de una estrofa. ¿Cómo ha influido la música en tu proceso creativo y en la forma en que abordas ciertos temas en tus escritos?
Es un recurso enfático que te sitúa en el tiempo y te envuelve en una atmósfera diferente a la que correspondería por defecto. Imagínate que lees un verso como “Ayer existía el instinto que esquivaba la trampa mortal de la ciudad / ese abono sin bono / ese compost compuesto”. Ahora lee “Yesterday existía el instinto que esquivaba la trampa mortal de la ciudad / ese abono sin bono / ese compost compuesto”. Pues ahora vuélvelo a leer, pero leyendo la palabra yesterday como si cantaras el Yesterday de los Beatles. Los matices son totalmente diferentes en los tres casos.
En cuanto a la repetición, sí, definitivamente creo que es justa y necesaria en determinadas ocasiones. Es fascinante la repetición de las cinco de la tarde que hace Lorca. Joder, es que llega un momento que lo lees al ritmo de un segundero.
Y la música. Es que no existe un solo poema que no tenga música. Aparte de eso, a veces pongo música cuando escribo, bastantes veces, muchas veces, casi siempre, siempre.
Eres un reconocido artista visual que ha ido construyendo su trayectoria sobre una marcada tendencia a la irreverencia. Fotografía, artes plásticas y performance se mezclan en buena parte de tu trabajo. ¿Qué importancia le das a la creación de imágenes visuales en tu poesía?
Bueno, si entendemos la irreverencia como descortesía, grosería, impiedad, menosprecio o falta de respeto, pues no creo que sea una persona irreverente. Estoy convencido de ello. Prefiero pensar en osadía, atrevimiento y valentía.
Por lo demás, si antes dije que no creo que exista un solo poema que no tenga música, también pienso que no existe ni uno solo que no contenga imágenes visuales.
Encuentro en el libro varias referencias, algunas muy sutiles, a contenidos de la cultura pop contemporánea que, supongo que por mi edad, se me hacen fácilmente identificables y, me parece, añaden al conjunto una capa adicional de irreverencia. ¿Qué importancia tienen para ti estos elementos en términos de enriquecer la experiencia del lector y establecer conexiones más amplias con la sociedad contemporánea?
Toda la importancia del mundo porque es la sociedad en la que vivo.
“Me influye más la luna que muchos lugares en los que he vivido”
Comenzaste a escribir en la escuela como una forma de no prestar atención a tus profesores. ¿Cómo crees que esta primera experiencia de escribir influyó en tu desarrollo como poeta?
Pues influyó de manera definitiva porque ya nunca dejé de escribir. Escribí mi primer poema y ya nunca dejé de ser fiel a la tinta.
Has vivido en diferentes lugares a lo largo de tu vida. ¿Cómo crees que estos entornos han influido en tu escritura y en la temática que exploras en tu poesía?
Como entornos, no me han influido en nada. Si me influye un árbol no lo hace por estar aquí o allá. Indudablemente, estar aquí y allá te enriquece y te llena de experiencias, imágenes y sonidos, pero me influye más la luna que muchos lugares en los que he vivido. Creo que si un día voy a la luna entonces dejará de influir en mi poesía.
En 2017 publicaste el poemario Los desagravios de Oxímoron. ¿Cómo sientes que ha evolucionado tu poesía desde entonces?
Bueno, Los desagravios de Oxímoron es el primer libro de una trilogía junto con He roto los abetos y Hoy te regalo el veneno del caramelo que diste aquella noche de septiembre a las veintitrés horas. Y digo esto porque hay una evidente continuidad entre ellos, aunque también hay una clara evolución, y no sólo literaria sino también estética. Se podría editar un libro que estuviese dividido en tres partes y que cada una de ellas fueran los tres libros mencionados, perfectamente, sin duda. La evolución en ellos ha sido un proceso natural provocado por el paso del tiempo y por las circunstancias, pero están en la misma galaxia.
Finalmente, ¿tienes algún proyecto del que puedas hablarnos? ¿Qué podemos esperar de ti como autor en los próximos años?
Pues mira, he acabado el que será mi próximo libro de poemas, Monopoegamia, y estoy con los repasos de una novela, Trozos de sangre. A partir de ahí, si sigo viviendo, seguiré escribiendo, seguro. Perdón, si sigo escribiendo, seguiré vivo. Bueno, no sé, creo que me estoy haciendo un lío.
- En sus cuentos en Bandas sonoras se cruzan memoria y lenguaje
César Rodríguez Barazarte deja que la música atraviese su escritura - domingo 19 de abril de 2026 - Bandas sonoras, de César Rodríguez Barazarte - domingo 5 de abril de 2026
- Su poemario Nos delata la perplejidad es un ejercicio de humildad
Rafael Figueredo Oropeza y el sentido atávico de la poesía - viernes 3 de abril de 2026


