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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Nancy Ramírez:
“La poesía es una fuerza interior que impulsa, eleva y traslada a dimensiones donde habita lo bello”

domingo 21 de noviembre de 2021

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Nancy Ramírez
Nancy Ramírez: “No debemos pasar por la vida sin colaborar en hacer un mundo mejor para quienes vienen detrás de nosotros”.

Nancy Ramírez Arancibia es una destacada poeta, gestora cultural y docente chilena cuya enorme actividad se ve reflejada en distintas acciones por la cultura, la literatura y la paz. Participa activamente en distintas instituciones culturales de Chile e Iberoamérica, ha publicado una decena de libros y recibido múltiples distinciones. Por ello, me pareció necesario presentar a nuestros lectores a esta mujer increíble y entrañable a la vez. Por ello, tras el contacto realizado para llevar a cabo esta entrevista, no he dejado de conversar con ella y participar en algunas de sus actividades. Los invito a conocerla.

—Desde muy niña has sido una gran lectora. ¿Qué te motivó a acercarte a tan temprana edad a las letras?

—Con padres educadores rurales, aprendí a leer a muy temprana edad (cuatro años); mi padre muy sabiamente construyó el respaldo de mi cama como una gran repisa que llenó de libros, estos libros que estaban ahí, al alcance de mis manos, fueron poco a poco mis grandes y mejores amigos, compañeros de aventuras; además, vivir en la región de la Araucanía, zona con paisajes de ensueño, con inviernos muy largos que invitaban a la lectura, a las conversaciones familiares, con el privilegio de una abuelita paterna que nos contaba los cuentos más maravillosos que jamás volveré a escuchar, ver o conocer un poco de todas esas interesantes vivencias campesinas; todo ello fue el bendito caldo de cultivo que entró cantando suavecito a mi ser, invitándome a amar las letras, porque en esos libros fui descubriendo mundos impensados, fantásticos, con maravillosas aventuras, tanto que me imaginaba participando de algunas historias.

—¿Qué lecturas de esa primera niñez te impulsaron a seguir leyendo?

—Fue mi abuelita, quien al ayudarme con algunas lecturas, después añadía un cuento de su propia creación, que unía a la lectura de algún libro, con mucho encanto y fantasía; ella fue mi mayor acicate a querer descubrir qué decían los demás libros. En todo caso, hubo situaciones familiares que impulsaban a seguir leyendo, y libros tales como Cuentos para cada día, El principito, Corazón, de Edmundo de Amicis, Sub terra, Robinson Crusoe y muchos más. También había revistas como el Ecran y el Reader’s Digest. Cada libro me invitaba a abrir el siguiente; creo firmemente que todo libro que uno lee influye en la literatura que posteriormente hace.

—Durante muchos años te dedicaste a trabajar con niños, dada tu profesión de educadora de párvulos. ¿Qué es lo que más atesoras de esos años? ¿Qué extrañas?

—Atesoro tantas cosas… Ser la primera en ver sonreír a un bebé, escuchar su primera palabra o verle dar sus primeros pasos, sentir su fragilidad y belleza tan divina, entregar a cada mamá esas emociones de la forma más auténtica y agradecer a la vida y a esos padres que me confiaran lo más valioso que tiene una familia, sus hijos. Atesoro haber tenido el privilegio de dar amor y cuidados a esas personitas tan pequeñitas que dependían de mí para vivir, crecer, desarrollarse y ser felices. Extraño la verdadera vocación, me entristece ver que hay otros intereses en algunas personas que trabajan con lo más valioso de la vida humana, los niños. Extraño esos bellos momentos e intuyo la falta de amor que a veces se manifiesta.

—Has publicado una decena de libros, muchos de ellos pertenecientes al género lírico. ¿Que es la poesía para ti?

—La poesía es una fuerza interior que impulsa, eleva y traslada a dimensiones donde habita lo bello. Con esa belleza deseo desterrar y cambiar ciertas mezquindades humanas, e invitar a vivir en la armonía de la paz, para tener una mejor humanidad.

—Participas en muchas sociedades de escritores y artistas, entre ellas en 100 Poetas por la Paz, ¿cómo se relacionan, en tu corazón y en tu conciencia, paz y poesía?

—Paz y poesía es la fusión y el anhelo sagrado de lo bello; es armonía, verdad, amor, justicia, perdón, hermandad, belleza, empatía, generosidad, alegría, canto y más. Todos los valores positivos que parecen utópicos, pero que pueden y deberían habitar en los hombres de buena voluntad, se relacionan entre paz y poesía, mientras yo a diario invito a estos valores a vivir en mi corazón y conciencia, y trabajo cada día en ello. Pertenecer a 100 Poetas por la Paz, y a varias organizaciones internacionales, es un privilegio inmenso y a la vez una tremenda responsabilidad. Ahora que, por motivos de mi salud dañada, no puedo cumplir como estoy acostumbrada, me duele, preocupa y quebranta el alma. Sé que deberé tomar una determinación.

—Y de esas muchas otras instituciones en las que participas, cuéntanos, ¿cuál es tu motivación para integrarte a ellas?

—Así como me agradaba leer de niña, participar e integrarme a instituciones internacionales fue mi otro sueño para acercarme más al mundo de las letras. Integrarme a instituciones es aprender, crecer, hacer redes, confraternizar; en mi ser vive el deseo de hermandad, Dios me dio la poesía, y afuera valoran mi trabajo, por eso me invitan a ser parte de dichas instituciones. Además, tener la fortuna de poder viajar es y fue bueno para cumplir con el deseo de fundar la Asociación Abrazo de Escritores y Artistas Hispanoamericanos (AEAH). Sabía que haciendo redes aprendería, y mi gran deseo es traer y entregar lo aprendido a mis pares en mi país. Me di cuenta de que sola no podría entregar a cada uno tanta belleza aprendida en los diferentes países que visité, por eso fundé la asociación, deseando que todos mis pares chilenos que no pueden viajar tengan la oportunidad de relacionarse, aprender más de las letras, hacer redes con sus pares de otros países; por eso mi interés de crear los congresos o encuentros internacionales aquí en Chile. “Si la montaña no puede venir, tráela”, me dije. El objetivo que aún falta por cumplir es que cualquier integrante de AEAH pueda realizar, bajo la bandera de la asociación, su propio encuentro en su comuna aquí en Santiago, o en cualquier parte de Chile, y todos nosotros, como Abrazo de Escritores, le colaboremos. Creo firmemente que la unión nos fortalece; la poesía no tiene fronteras, colores ni razas, y en nuestro país a veces siento que la cordillera o nuestra idiosincrasia no nos permite ver más allá, y nos tiene un tanto pasivos en abrir caminos positivos en la cultura.

—A propósito de esto último, eres fundadora y presidenta de la asociación. ¿Cuáles son sus objetivos?

—Aunque ya di parte de la respuesta, agrego: crear congresos, encuentros y eventos nacionales e internacionales con la cultura de las artes, de las letras y de la paz como eje principal; trabajar por medio de la cultura literaria en valores humanitarios como la paz, el medio ambiente y todo lo que invite a la armonía y el crecimiento valórico y positivo de la humanidad; crear una asociación con escritores y artistas integrantes de diferentes partes de Chile, y ojalá de muchos países, unirse; unir, aprender siempre de la poesía y las letras, contribuir cada uno, con sus capacidades y talentos, invitar e integrar a nuevos socios a formar parte de la familia de AEAH. Cualquier integrante de AEAH tiene la facultad de buscar los conductos y nexos, con los departamentos de cultura municipal correspondientes a su vivienda u otros, como colegios, centros culturales, etc., y nosotros como institución cultural apoyar en su totalidad dichas iniciativas, dando énfasis a encuentros o eventos literarios.

—¿Qué significa AEAH para ti?

—AEAH es para mí el puente legal que exige nuestro país para realizar un trabajo cultural formal; siento que si lo tenemos debemos utilizarlo al máximo como agrupación. Creo que no debemos pasar por la vida sin colaborar en hacer un mundo mejor para quienes vienen detrás de nosotros; por eso los necesito a todos con ideas, que aporten a que nuestro grupo sea de real servicio cultural.

—Como gestora cultural has encabezado y participado de varias acciones en beneficio de la comunidad. ¿Cuál o cuáles de ellas recuerdas con especial afecto?

—Cada una de las actividades que hemos realizado como AEAH, y que son bastantes, me ha fortalecido, me ha hecho crecer, he aprendido y sobre todo voy conociendo lo valioso de cada integrante de la asociación. Es el sembradío que nace del corazón, del amor a las letras; por lo tanto, cada evento es un privilegio para dar y aprender. Pero cuando el maestro Gaetano Brancati Luigi, nominado al premio Nobel de la Paz 2021, me invitó a trabajar por la paz del mundo, y que fuese yo quien trajese a Chile el monumento Marco de Paz, dediqué el alma durante dos años, 2017 y 2018, a realizar dicho trabajo, que significó para mí algo muy especial; pienso que fue porque estuve “sola” en mi país, luchando contra viento y marea; era tan grande el proyecto que hubo quienes no creyeron en mí. El significado y mensaje de esa obra de Gaetano es el anhelo que hoy más deseo, quisiera que mis compatriotas comprendieran y vivieran la armonía de la paz, que no se impacten con un monumento, sino que acepten la invitación de lo que ese memorial significa, que es vivir cada uno, desde el corazón, ese don maravilloso llamado paz, para luego sembrarla en sus familias y entornos. ¿Cómo no tomarle afecto a una acción, cuando se tiene la dicha de invitar a vivir la paz a todos nuestros hermanos, siendo yo apenas la nada entre las letras? Los invito a visitar este Marco de Paz en el parque García de la Huerta, en la municipalidad de San Bernardo.

—Hablemos ahora de tu poesía. ¿Cuáles son tus temáticas preferidas o más recurrentes?

—En una ocasión le dije a mi maestro Poli Délano que era una escritora emergente, y creo que aún lo soy, puesto que cada día siento que me falta mucho por aprender de este arte que tanto amo, aunque hay algunos poemas por los cuales se me ha distinguido. En general mi poesía es de temática humanista, he intentado mostrar varios temas diversos que siento interesantes, reflexivos, y en ellos se destacan la paz mundial, el cuidado al medio ambiente, la violación a ciertos derechos (niños, adultos mayores, y ciertas mezquindades humanas). Me pregunta por qué ese interés; esta vez responderé con otra pregunta: ¿cómo no pedir a todo mundo vivir en paz, cómo no velar por cuidar nuestra casa que es la tierra? ¿Cómo no desear armonía, si lloro cuando veo tanta malicia y como nos autodestruimos? Quiero paz, amor y armonía entre los hombres, ese es el anhelo más grande que llevo en mi ser.

—¿Qué influencias literarias reconoces en tus obras?

—Creo que todo escritor o toda obra literaria que uno escribe o lee va dejando un entramado con diversas tradiciones, historias, enseñanzas que van sembrando una huella o influjo de uno o más textos en constante movimiento. Así es la influencia literaria, un continuo moverse, crecer, es la vida moviéndose al compás de las letras del creador. Por eso creo que lo mío no tiene influencias marcadas o reconocidas, es sólo la Nancy amante de las letras, o la escritora en constante aprendizaje.

—¿En qué proyecto literario estás trabajando?

—Hay dos libros a medio camino; mi problema de salud física no me ha permitido terminarlos. También está la segunda edición de un libro patrimonial. En Quilicura su máxima autoridad me nombró parte del patrimonio cultural vivo de dicha comuna, hace algunos años, y para conmemorar dicha distinción se me pidió hacer un libro que resume y rescata mi trabajo como escritora; en esta nueva edición se agregará todo lo realizado posteriormente a aquel reconocimiento. Al pertenecer a instituciones internacionales donde tenemos compromisos fijados con mucha antelación, siempre voy adelantando trabajo, por lo que también pude cumplir con algunos grupos, enviando mis trabajos audiovisuales, aun estando enferma. Pese a todo he podido trabajar algo en mis letras.

—¿Quién es, si es posible expresarlo, Nancy Ramírez Arancibia?

—Una soñadora que quiere dar, a sus hermanos escritores, paz, hermandad y conocimiento mutuo con pares de otros países. Una sencilla mujer de origen provinciano que sueña utopías y aun así confía en la humanidad. Una madre y abuela amante y amada. Y una escritora y poeta que desea escribir bien.

 


 

Después de estas respuestas, interesantes, profundas, reveladoras de todo ese sentir espiritual, literario y cultural de Nancy, la dejamos descansar y volver a su reposo médico tan necesario para mejorar su quebrantada salud, y así, muy pronto, retome sus actividades literarias y culturales en beneficio de tanta gente y del patrimonio cultural de nuestro país. Ojalá pronto puedan aparecer esos libros en los que está trabajando y en todos sus proyectos al frente de AEAH como en las otras instituciones en las que participa. Agradecemos su gentil disposición para esta entrevista.

Denuncio el aguacero
Nancy Ramírez Arancibia

Tijereteo la historia
entre el bullicio de la vida
del hambre desparramada
y las acaudaladas cuentas
mientras tanto, muere la semilla
entre la amnesia de la humanidad.
VIVO
entre corduras y locuras
a mi diestra, copula
el engaño con el amor
los hijos cercenan sus raíces
lloro con el dolor de los viejos
cuando les miran con desprecio
y les llaman locos
diluyendo sus existencias.
SOBREVIVO
entre el aleteo constante
de una educación mediocre
observo cómo escurre
el pasivo revolotear
de gobiernos ineptos
se despellejan las calles
la desilusión del futuro gime.
La incultura aprieta la soga al cuello
y desespero porque en cosa
de pocos años…
los discapacitados del alma
seguirán deambulando
carentes de sonidos
decapitando a las
nuevas generaciones.
VIVO
SOBREVIVO
LLORO Y MUERO
sin el amor de mis hijos
precipitándome
errada
o certera
en este enredo de versos
donde desenredo instancias
y denuncio el aguacero
porque se agrieta la vida
Estamos autodestruyéndonos
con estocadas certeras.

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