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Cielo entelado, de Marión Canales Jofré

jueves 7 de marzo de 2024
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Marión Canales Jofré
Marión Canales Jofré entrega con Cielo entelado un poemario vivo, bello y altamente recomendable.

Acabo de terminar la lectura de Cielo entelado, un poemario de Marión Canales, poeta de la provincia de Talagante, en la Región Metropolitana de Santiago, que a través de la editora local El Otro Cuarto nos presenta esta obra que, con sus 96 páginas, se instala ante nuestros ojos como un conjunto de poemas que nacen de hechos cotidianos que en cada verso presenta imágenes y situaciones que se hacen reconocibles en la experiencia de vida de quienes habitan por esta zona.

La provincia de Talagante, en su mayoría, es un territorio rural donde aún subsisten vastas áreas de campos con cultivos agrícolas y crianza de animales de granja. Los lugares en los que se sitúan los poemas, los paisajes mencionados y descritos, incluso las costumbres y hasta la locomoción rural de la zona —apodo incluido— aparecen nítidos en la esencia vital de estos poemas.

La obra, dividida en tres partes —“Cielo entelado”, “Puentecántolas” y “Hojas de higuera”—, parece más bien tres libros reunidos en un solo poemario, ya que cada uno intensifica ambientes distintos. “Cielo entelado” nos habla de la experiencia y niñez en la casa de la abuela paterna; “Puentecántolas” corresponde a los sueños de la hablante lírico, pero son sueños donde lo onírico sólo se queda en el nombre, puesto que los versos siguen siendo tan reconocibles y diáfanos como si estuviera despierta. Finalmente, en “Hojas de higuera”, a partir de la imagen de este árbol (con tanta carga emotiva y poética, desde Jesús hasta la inmortal Juana), el paisaje cotidiano va abriendo paso a una reflexión más íntima, dejando entrever la mirada más profunda respecto de la realidad, su entorno y proyección, como aprendiendo a ver a través de las hojas de esa higuera. Sin embargo, pese al hecho de ser tres libros reunidos en uno, la amalgama es perfecta, se ensamblan completamente y el poético trío configura un todo coherente en su vuelo poético, en el entorno que describe y en las imágenes que configura.

“Cielo entelado”, de Marión Canales Jofré
Cielo entelado, de Marión Canales Jofré (El Otro Cuarto, 2024). Disponible en la web de la editorial

Cielo entelado
Marión Canales Jofré
Poesía
Ediciones El Otro Cuarto
Talagante (Chile), 2024
ISBN: 978-956-6277-01-9
96 páginas

En su conjunto, como ya dije, la obra es profundamente autobiográfica, parte en los recuerdos de niñez y juventud en la casa de la abuela, sus versos proyectan la felicidad de aquellos años, van mostrando costumbres campesinas y revelan el entorno rural en que se anidan los recuerdos. Animales de casa y granja como gallos, gatos y vacas. Las aves, tan comunes en los territorios campesinos, son poetizadas o parte de ese gran poema que es libro. No obstante, hay algo que va más allá de lo puramente bucólico: el desapego y la presencia de la muerte también surcan la obra con notable persistencia. De hecho, la expresión “cielo entelado” es una metáfora de una expresión casi en desuso: “ojos entelados” que se aplicaba cuando una persona dejaba traslucir en sus ojos la cercanía de la muerte.

La mayor parte del poemario se alza como el testimonio de un mundo que retrocede; aunque la provincia de Talagante sigue siendo muy rural, cada día van desapareciendo hectáreas y hectáreas de campo compradas por las inmobiliarias que en meses levantan villas completas, donde los amplios patios de las antiguas casonas se cambian por minúsculos espacios de 3 x 3 metros. Cielo entelado no sólo es el recuerdo vivo y aún reconocible de la esencia de las gentes y lugares de esta provincia, sino que también el testimonio vivo de lo que pronto dejará de ser.

Obra notable, que debe leerse con reposo, para ir palpando, saboreando, gozando y disfrutando de estos bellos versos, donde no sólo está presente el paisaje actual y pasado de esta zona rural, sino que también hay tiempo para la reflexión y hasta para el humor (notable el poema dedicado a la “Rompehuesos”, típica línea de microbús local que recorre toda la provincia).

En definitiva, Cielo entelado es un poemario vivo, bello y altamente recomendable.

Para concluir, dejo algunos dejo algunos versos de este bello poemario para que los disfruten:

De “Cielo entelado”

Crianza del desapego

Mi abuela no me enseñó a cocinar pero sí a hacer fuego
y hervir la ropa en un tarro lavandero que me llegaba a la cintura.
No me enseñó a picar verduras pero sí a plantarlas con una oración
en la boca abierta de la tierra. Mi abuela María
Mamita Vieja para todos los nietos: mi mami.
Cobraba pensión de viudez menor que la pensión de gracia
ahora solidaria ahora pensión garantizada universal
—mi pensión.
Aseguraba primero el alimento y la ponedora para sus aves de corral
luego el saco de harina la grasa de empella y levadura
azúcar sal mate y té de hojas
y su infaltable paquete de cigarros Hilton.
Eran trueque gallinas huevos verduras y frutas de nuestro huerto
por la doble lista de artículos
imposibles de cubrir con su salario de muerte.
Mi primer trabajo remunerado
fue limpiar un jardín infantil a los catorce años
por las tardes después del liceo.
El pago del mes pagó su queso maduro.
Lo comía a trocitos y lo escondía en un paño
aroma a jabón gringo y agua de manantial.
Los hijos e hijas que trajo al mundo nunca la abandonaron.
Era reina el día de la madre
el de su nacimiento y el de la Virgen junto a todas las Marías.
La llenaban de alegría obsequios caricias atuendos.
Todos en torno a ella reunidos.
Abría sus regalos y uno a uno iban saliendo artículos de lujo
su cajita de carey rosa con los polvos Laurenne
medias gruesas color carne para esconder las várices de la crianza
su perfume Tabú
un par de aros de oro para iluminar la pobreza.
Mi regalo son poemas a solas con luz de vela.
Me dice que me acueste que ya es tarde
que se me van a entelar los ojos.
Me sigue oyendo escribir estas líneas.
Me habla en sueños.
Nos vamos a dormir abrazadas
porque aún tengo miedo a las sombras
que se pasean por las blancas paredes de adobe.
Mi abuela me crio para acompañar su vejez.
………..Yo abandoné el hogar a los dieciocho años.

 

Hermano

¿Amanece también ahora
en su luminosa presencia hermano mío?
¿Amanece?
¿Cómo podría amanecer si sólo hay luz?
me dirás moviendo la cabeza
con tu enorme sonrisa.
Tal vez si pudieras también
me abrazarías con tu gran corazón
pegado a mi oreja
haciéndome oír lo que no dicen tus palabras.
Estás en un cielo maravillado y en paz.
Me dicen que el tiempo en ti no transcurre
que eres libre de ir y venir
y descubres esto como un niño.
Las personas que se aman se reencuentran
¿cierto?
………..Entonces bien. Todo está bien.
Sólo quítame esta tristeza de no verte
………..Sólo quítame esta tristeza de no verte
……………………por algún tiempo
………………………………………….por nosotros
………..por nuestro consuelo.
No nos dejes en el vacío de tu ausencia.
Enséñanos a vivir contigo sin ti
cada día de nuestras vidas.
Yo hablaré del hermano que eras
hasta volvernos a encontrar.

 

El viaje

Voy viajando a bordo de una micro de color viejo.
Por dentro el camino más corto es la esperanza.
Demoledor el autobús nos comienza a dar
bate bate chocolate unos con otros que ya cae
al suelo quien durmiendo a la orilla
no se puso el cinturón ni se agarró del fierro.
Por la ventana corren las vacas del paisaje.
Les siguen postes de alumbrado público
cercos otoñales gallinas y caballos
todos corriendo en dirección contraria
más rápido que la misma Rompehuesos.
Esta micro se pone cariñosa
al detenerse ronronea. Así cualquiera viaja.
Vengan más Rompehuesos color naranja.

 

De “Puentecántolas”

Sueño 12

Irse a dormir sin haber tomado sopa no es dormir.

En cada verso una sopa
en cada brócoli un sol
zapallo papa cebolla
cosecha en letra mayor.
Y si todo está muy seco
remojamos el pescuezo
con zumo de cerezos
………..o agua perra de limón.

 

De “Hojas de higuera”

1

Leo en hojas de higuera:
flor y fruto no son lo que aparentan
capullos de higo
dulzor de su aspereza.

 

2

El río suave en sus orillas
besa la tierra que lo contiene
penetrándole humedales.

 

3

Humedal es más que condición
microclima más que sistema.
Hay espíritus naciendo del lodo
como hijos nacidos del amor.

 

4

Arrasas con tu maquinaria humedales
sembrando espanto y dolor.
Es tu trabajo dices.
La vida hace lo mismo contigo.

Benedicto González Vargas
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