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Liber (entre júbilo y lamento)

lunes 31 de mayo de 2021
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Liber (entre júbilo y lamento), por Tibisay Vargas Rojas
Este holocausto cuenta ya / en mis días / como cien derrotas, doble muerte / cobarde huida. Representación del siglo XIX de la Biblioteca de Alejandría, por O. Von Corven

El arte de la lectura, antología digital por los 25 años de Letralia

Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2021 en su 25º aniversario

Júbilo de Sargón II
(fundador de la biblioteca de Asiria)

Pedí a mis dioses
una bocanada de vida
más allá de mi tiempo
y la piedra
se reveló
a mis ojos
ningún escrito negado
dejaré a mi dinastía
no la proeza de mis conquistas
ni reinos caídos a mis pies
sino estos trozos de arcilla
dúctiles a la sabiduría
he allí la gloria
y mi legado.

 

Júbilo de Asnapar
(heredero y ampliador de la biblioteca de Asiria)

No he dejado de hollar
ningún abismo
me ha negado la gloria
de las palabras aún grabadas
antes del Diluvio
piedra y arcilla se abren a mis ojos
y accedo a la fútil referencia
del precio del cedro y de la mirra
con la misma diligencia
que al presagio leído
en las entrañas del borrego
todo está claro
a medida que avanzo por los trazos
que hombres sabios descolgaron
del labio de los dioses
una bendición
me unge.

 

Júbilo de Ptolomeo I Soter
(fundador de la biblioteca de Alejandría)

No quiero ser el hombre
a tientas
en su poder
¿De qué me valen mil naves
mil arcas
que se desborden?
Cada moneda tendrá
mi rostro fulgurante
y vano
si no salvo la memoria
de mi reino
tendré un epíteto vacuo
y no hablo de victorias o derrotas
con el sello inútil
que lacra lo vulgar
subrayo aquí una ciudad inextinguible
sobre el prodigioso pedestal
de cada libro
que la cifre.

 

Júbilo de Zenódoto de Efeso
(primer bibliotecario de Alejandría, autor del cálculo de los días de la Ilíada)

Te busco, Odiseo
entre estas minúsculas
que subrayan tus días
viva imagen donde cada remo pugna
por salvar tu nave.
En esta Tabula Iliaca
cada puesta de sol va registrada
cada velo que descorra la aurora
irá en mayúscula
el esfuerzo de tu noche, Homero
arrastra mi lengua incipiente
de tu verbo
cada tabla alimenta la memoria
atrapa en piedra el juego
de los dioses
el rostro arcano
la mano que me tiendes
y allí me asgo
conmovido
de tu tiempo.

 

Júbilo de Calímaco de Cirene
(bibliógrafo creador de los Pinakes de Alejandría)

Sólo que yo
no fío a mi memoria
el sagrado legado de los nombres
y pinto talismanes poderosos.
Cada Pinake tendrá un espíritu
atrapado en la madeja
de sus trazos
cada legado puntual
es un registro que no vacila
ante la sabiduría
nunca habrá un ave
abatida de ignominia
nunca una estrella
o voz humana en torbellino
de otros mundos
aquí el listado
testimonio
que me honra.

 

Lamento de Cayo Julio César
(ante el incendio de la biblioteca de Alejandría)

No habrá campaña
que reivindique mi memoria
ya para mí
en mi inútil repertorio
este holocausto cuenta ya
en mis días
como cien derrotas, doble muerte
cobarde huida.
¿Dónde estaba la mano de mi padre?
¿Dónde el dios que volvió el rostro
ante el perro amarillo
que mordía al amo?
Cerrar los ojos
será ya una condena
que aviva en vértigo
el fuego
y mi delirio.

 

Lamento de Aristarco
(bibliotecario del Museion)

Cada estancia dio fe
de mis manos
la diligencia de mis ojos
devoró cada línea
con lucidez de relámpago
memoricé estantes
y hasta el mínimo escrito
saciaba mi hambre y sed
más que vianda sazonada
o especiado vino
servido a las Musas
rogué ante sus altares
mientras las llamas mordían
me hice al mar
salvé mi carne
gélida de estupor
ante la ignominia
mi verdadero cuerpo yace
entre cenizas.

 

Lamento de Hipatia
(sabia de Alejandría)

Siempre esquivo
el mesón de los augures
es un espacio inenarrable
para mis ojos habituados
a la espesura de las cifras
y la geometría
es la lectura que frecuento
en este mundo inextinguible
de penumbras
es la turba
que vocifera bajo mi ventana
a la luz de teas malolientes
se me ha hecho claro el augurio
que el azar de un pergamino trastocado
expusiera ante mis ojos
como lecho abisal
de sol y sangre:
Desollada
como su Cordero
serás la Perla.

Tibisay Vargas Rojas
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