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En La venganza y otros textos agrupa una historia policial y la reflexión sobre Venezuela
El misterio australiano de Marcial Fonseca

martes 11 de octubre de 2022
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Marcial Fonseca
Marcial Fonseca: “Soy más un hombre de lecturas que de escribir”.

Un hombre es secuestrado y su joven captora le exige algún tipo de reparación por hechos en los que él habría incurrido en el pasado; sin embargo, él ignora la causa del reclamo. Esta es esencialmente la premisa de La venganza, relato del escritor venezolano Marcial Fonseca del que hablamos hoy por su publicación reciente en un volumen que incluye una selección de artículos del autor que han aparecido en el medio Tal Cual.

Escritor en las antípodas, Fonseca tiene quince años viviendo en Australia. Es natural de Barquisimeto, donde nació en 1948, pero se crio en Duaca, donde estudió primaria y secundaria. Ingeniero eléctrico egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) con posgrados en Inglaterra, trabajó por tres décadas en Petróleos de Venezuela.

Además de Tal Cual, ha sido columnista de El Nacional y El Mundo. Su primer libro, La nube en el cielo (2001), es un volumen contentivo de dos textos místicos, dos humorísticos, uno policial y uno de ciencia ficción; el segundo, Los mandamientos de Moisés (2002), es una versión laica de los acontecimientos del Éxodo bíblico. Además ha publicado la novela policial Habitación 26 (2005) y El Visitante, la Viuda Negra y otros textos (2006).

 

Lee también en Letralia: reseña de La venganza y otros textos, de Marcial Fonseca, por Alberto Hernández.

La venganza, corrupción y secuestro en democracia

—Tu libro La venganza recupera del pasado el tema del secuestro como vía para asegurar objetivos. Aunque por nuestras conversaciones previas sé que se trata de ficción, ¿puedes hablarnos de lo que te inspiró esta historia?

—Viví el nacimiento de la democracia después de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez; en ella, los gobiernos satisficieron las necesidades básicas de sus seguidores mediante el aparato burocrático. Esto generó un proceso de corrupción que al principio fue inocuo, pero que finalmente acabó con el sistema partidista. Así que mediante historias conocidas u oídas quise hacer una ligera historia de la corrupción de la era democrática mencionada; como hilo conductor de la narración usé la historia del muchacho de trece años y su primer polvo en una mujer. En La venganza se busca ese acontecimiento primerizo, aunque para todos salió mal.

—El relato bebe de la novela negra más interesante: esa donde no existe el misterio, pues lo que importa desde el principio es cómo se comete el crimen y cuáles son sus consecuencias. De hecho el epígrafe de Borges lo advierte antes de comenzar la lectura: “La solución del misterio siempre es inferior al misterio”. ¿Cómo llegas a esta estructura y qué retos te planteó?

“La venganza y otros textos”, de Marcial Fonseca
La venganza y otros textos, de Marcial Fonseca (2022). Disponible en Amazon

—Creo que fue la parte más difícil, y a veces me pregunto si lo logré. ¿Cómo hacer que el lector disfrutara de la historia sobre la corrupción al mismo tiempo que estaba pendiente de las señales de la causa del secuestro a través de la interacción de la victimaria y de la víctima? Hasta ahora, parece que los lectores se centraron en el secuestro.

—En La venganza se aprecia el reflejo de una Venezuela que ya no existe, de hace cuarenta o cincuenta años, en la que hay aún un cierto candor incluso en los hechos punibles. ¿Por qué ambientar la obra en esa época?

—Quise enmarcarme en la corrupción de la era democrática, y cabalgué la historia sobre un secuestro fallido.

—Me gustaría que hablaras un poco del detective Seamol, pronúnciese Simol, ese sabueso tan venezolano como universal con unas extraordinarias capacidades deductivas. ¿Cuánto de Marcial Fonseca hay en ese personaje?

—Creo que en Seamol está el Marcial Fonseca que conoció, y disfruta, la narrativa negra de la Antología de cuentos policiales publicada por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.

 

Lee también en Letralia: primeras páginas de La venganza y otros textos, de Marcial Fonseca.

Marcial Fonseca y el género negro

—Los artículos incluidos en la segunda parte del libro tocan temas como la obra de Jorge Luis Borges, la Corona británica, la física, los refranes… Son temas que hablan de un lector y un escritor de amplias miras. ¿Puedes hablarnos de esos textos y de cómo hiciste la selección que finalmente está en el libro?

—Como dijo el mismo Jorge Luis Borges, soy más un hombre de lecturas que de escribir, y aquéllas abarcan muchos tópicos que me sirven de inspiración para mis artículos. La selección no tiene misterio, simplemente el orden en que aparecieron en Tal Cual.

—Esta no es tu primera incursión en el género negro. Tienes relatos en ese registro e incluso una novela, Habitación 26. Nos gustaría que nos hablaras de esas historias.

—Además de La venganza, tengo dos novelas policiales más, Habitación 26 y ¿Por qué mataron a Manuel Figuerái? En la primera, el comisario Seamol lee desesperadamente a docenas de autores buscando las concordancias de una mente imaginativa autora de la denuncia. Nadie debía morir, sólo se trataba de humillar a un marido infiel, pero el destino se atraviesa convirtiendo la burla en un asesinato preterintencional. La segunda es una historia de venta de planillas de empleo de una corporación estatal; Seamol da con la solución usando para ello las planillas que encontró en la maletera del carro del ejecutivo asesinado.

—Eres ingeniero electricista de profesión con estudios de posgrado en Inglaterra. ¿Qué pudo aportar tu formación profesional a tu manera de abordar los textos literarios?

—Para las novelas policiales, la parte intuitiva; otros temas, nada.

—¿Cuáles han sido tus lecturas? ¿Hay autores cuya influencia se pueda apreciar en tu obra?

—De joven los clásicos de siempre; ya maduro, los acompañé con las historias negras. Autores preferidos, Borges, Kafka, Zweig, García Márquez, Antonia Palacios (de ella fue mi primer libro leído), Uslar Pietri, Bioy Casares. Libros que normalmente releo: Don Quijote, Cien años de soledad, Fouché, de Zweig. Ejemplo: ahora estoy releyendo algo que no es un clásico, pero que conocí por allá en la Duaca de mi juventud: La noche de San Bartolomé, de Ponson du Terrail. Del mundo policial, me quedo con Kemelman, Poe, Chesterton, Borges, H. B. Domecq (en este, el solucionador de los casos está preso; muestra de fino humor borgiano), y no puedo olvidar a Marco Denevi por su Rosaura a las diez ni a Manuel Peyrou, por su La espada dormida.

 

El escritor sin método

—¿Cómo afrontas la escritura? ¿Escribes con un horario definido o de acuerdo a como te lleguen las ideas?

—No tengo método, me llegan las ideas, las anoto; cuando ya tengo una historia, la desarrollo. Por ejemplo, La venganza la pensé en 2007 y la escribí este año.

—Sé que vives en Australia desde hace varios años. ¿Cómo ha incidido ese cambio tan drástico de ambiente en Marcial Fonseca como escritor?

—Bajé la guardia; la lectura es lo único que se mantiene a su nivel.

—¿Qué le recomendarías a otros autores que quieran incursionar en el género negro en Venezuela?

—Que aprovechen el ambiente; debería haber mucho material para inspirarse.

—¿Qué está escribiendo Marcial Fonseca actualmente? ¿Cuáles son tus proyectos?

—Por ahora, concentrado en los artículos para Tal Cual.

Jorge Gómez Jiménez

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