Dioses
Hubo un tiempo, el tiempo de los dioses, cuando reinaba el hierro y el fuego.
Los dioses presidían entonces las edades del mundo. Habitaban en la soledad de lugares desconocidos y, desde allí, velaban por la supervivencia de los hombres.
Los dioses mantenían la confianza de los hombres en el universo.
Movían los hilos del tiempo.
En su rostro se reflejaban las ilusiones de los hombres. También el temor. Casi siempre fue el temor humano quien dio vida a los dioses.
Dioses menores
Dioses menores incapaces de conjurar el último beso de la tierra,
de reiterar la falacia del primer hijo ofrendado al universo,
de exorcizar la inercia de tanto ángel incapaz, de interpretar señales que son el reflejo de un alma,
de legitimar sentimientos que regresan una y otra vez sobre sí mismos,
de atestiguar los antes y los ahoras que todas las cosas acercan y todas las cosas separan,
de describir tanta pantomima incapaz de una genuina forma de fe,
de purgar lugares donde todo se hace apiñamiento y confusión...
- Voces dispersas
(II) - domingo 15 de marzo de 2026 - Voces dispersas
(I) - domingo 8 de febrero de 2026 - En el oscilante término del tiempo
(III) - martes 23 de diciembre de 2025


