“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Una década de literatura venezolana

domingo 6 de septiembre de 2020
Una década de literatura venezolana, por Juan Guerrero
Resulta sumamente interesante la proliferación de nuevas firmas en el registro de la obra literaria nacional, gran parte de ellos del entorno periodístico, político y económico. “Libro transformándose en una mujer desnuda” (1940), de Salvador Dalí

Tres aspectos caracterizan la literatura venezolana de estos últimos diez años: la revolución bolivariana, la migración y la revolución tecnológica de la Internet. Coincido con el ensayista Carlos Sandoval quien, en su artículo “Inventarios”, publicado en su blog Servicio crítico (26 de julio de 2020), indica que la revolución chavista marca la temática de gran parte de la narrativa venezolana (novela) de estos últimos años.

Resulta sumamente interesante la proliferación de nuevas firmas en el registro de la obra literaria nacional.

Su análisis, a propósito de la recopilación “Novelas venezolanas publicadas en el período, 2010-2020”, que el escritor y docente venezolano Rodrigo Blanco Calderón propone para un registro parcial de novelas escritas por autores de la literatura venezolana y donde ofrece una visión de la producción narrativa nacional, introduce una serie de líneas temáticas que servirían de estudio para establecer un marco de referencia sobre la creación literaria en Venezuela.

Resulta obvio señalar la marca de fuego que la llamada revolución bolivariana dejó en el imaginario venezolano y que en mucho se registra en nuestra literatura de estos años. No sólo en la narrativa (novela y cuento), también en poesía y el resto de la literatura y las artes. Porque los años del chavismo lo han trastocado absolutamente todo, incluso la literatura y su natural manera de expresión, el lenguaje.

Política, persecución y tortura, alteración del entorno social y económico, entre otros, son los temas que aparecen en los registros de gran parte de los autores nacionales de estos años. Unos mejor descritos que otros, mientras todos toman de estos tiempos la alteración de la realidad y la fragmentación de la memoria, para construir sus estéticas, unos más cerca de lo panfletario mientras otros caracterizan con muestras de originalidad las historias de una nueva manera de construir el hecho literario.

La migración (diáspora) como tema en la obra literaria va a ser considerada, más que todo, por quienes escriben desde los rincones del mundo para ofrecer otra perspectiva del país, visto por la mirada de lo ausente. Sea como migrante, refugiado o exiliado, lo cierto es que este hecho es novedoso en la nueva literatura venezolana. Desde el siglo XIX (1812-1815) no ocurría un fenómeno social de magnitudes tan dramáticas como esto que ahora experimentamos.

Si bien, y como lo señala Blanco Calderón, no aparecen todos los registrados en esa lista, es obvia la proliferación tanto de obras como de nuevos escritores, muchos de ellos viviendo, como el mismo ensayista lo experimenta, fuera del país.

Resulta sumamente interesante la proliferación de nuevas firmas en el registro de la obra literaria nacional, gran parte de ellos del entorno periodístico, político y económico. También de quienes inicialmente nada han tenido que ver con los tradicionales grupos literarios del centro del país.

Creo que es tiempo de realizar un estudio sobre la literatura venezolana y sus aportes, sobre todo en las nuevas firmas que se muestran, tanto en la producción y promoción de sus obras como en el análisis crítico y estilístico. Sobre esto es oportuno indicar que, si bien se observa cierta masificación en los productos literarios, en las tradicionales editoriales, es significativo el desarrollo de los medios de producción de libros de carácter privado e individual (libros online). Tanto en uno como en otro caso, es preciso afinar nuevos instrumentos de análisis en el discurso literario para evaluar los recursos de estilo y el neolenguaje en la casi totalidad de las obras que aparecen por estos tiempos.

Celebro que finalmente la narrativa venezolana (novelística) se encuentre en franco proceso de expansión.

Siempre será mejor saber que existan tanto escritores como lectores de obras literarias, y no simples consumidores de títulos noticiosos que banalizan la vida. Como conocedor de los procesos de lectura y escritura, considero que la promoción del libro (y si es literario, mejor), sea por medios tradicionales o por las redes sociales, es un claro indicio del interés del lector por avanzar en su formación como lector independiente y crítico que influye en los creadores para crear mejores productos (obras) literarios.

Sobre esto último sería saludable que la crítica académica fije nuevos registros de análisis en la serie de planteamientos estéticos que resultan del cruce de estilos, formas y temas empleados. En todo caso, mucho de esta nueva literatura será acogida o no por los lectores, generalmente quienes darán permanencia u olvidarán a estos neoescritores. Así también el necesario y formal criterio de quienes hacen del análisis literario la construcción de los nuevos paradigmas en la crítica académica.

En cualquier caso, celebro que finalmente la narrativa venezolana (novelística) se encuentre en franco proceso de expansión, independientemente del valor intrínseco de la obra literaria, temas y estilos, así como el saludable espacio ganado por la poesía venezolana en estos tiempos terribles.

Juan Guerrero
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