En un principio, después de algunas páginas de lectura, el lector está tentado a pensar que estamos, mutatis mutandi, ante un libro próximo a la autoayuda, pues, aun siendo balance de algo, es un balance selecto que se transfiere al lector casi como patrón o conducta.

Lecciones de un siglo de vida
Edgar Morin
Ensayo
Ediciones Paidós
Barcelona (España), 2023
ISBN: 978-8449339318
120 páginas
Sin embargo no es tal, esto es, el resumen necesario en que se desenvuelve toda la trayectoria vital de un hombre rico en cultura, observación —ética y estética— y compromiso, se transfiere al lector como una confesión que sí sirve no como código, sino como asunción de una forma de ser y de pensar, y así, donde pareciera dictado es sugerencia, invitación a plantearse el proyecto de vida como un proyecto de vivir y ser:
La palabra vivir contiene un doble sentido. El primero es estar vivo, existir, que nuestra organización biofísica mantenga nuestra condición de seres vivos mediante su resistencia a la degradación mortal: respirar, alimentarse, protegerse. En este sentido, vivir significa solamente mantenerse con vida, es decir, sobrevivir. El segundo sentido de la palabra vivir es gestionar la propia vida con sus oportunidades y sus riesgos, sus posibilidades de goce y de sufrimiento, sus felicidades y sus desdichas. La supervivencia es necesaria para la vida, pero una vida reducida a la supervivencia deja de ser vida.
Hay una pretensión permanente en su voluntad de construir un orden para su vida donde, inevitablemente, aparece un inexcusable vínculo solidario con el amor:
Mi necesidad esencial, desde la adolescencia, fue la realización de mis aspiraciones propias, y al mismo tiempo el deseo de vivir en una comunidad de amor o de amistad. Descubrí que este deseo es universal, aunque a menudo haya una renuncia y, sobre todo, una imposibilidad de satisfacerlo. A veces, sobre todo en nuestra civilización, la primera aspiración individual se convierte en individualista y luego en egoísta, y el yo se impone antes que nada. También, a veces, en la exaltación colectiva, el yo se difumina en el nosotros. Eso puede dar lugar a abnegaciones y entregas magníficas, proporcionar una alegría sublime. Pero también puede comportar una pérdida de autonomía intelectual, cosa que ocurre tanto en los pánicos y los delirios colectivos como en las ceremonias de culto al guía omnisciente.
Estar a bien consigo mismo, de una manera crítica y consciente, parece ser su secreto, su legado de vida, que él manifiesta de una manera noble y sencilla:
Finalmente, es bueno ser bueno, uno se siente bien estando a favor del bien, el sentido de la complejidad permite percibir los aspectos diferentes y contradictorios de los seres, de las coyunturas, de los acontecimientos, y esa percepción favorece la benevolencia. Mi lección última, fruto conjunto de todas mis experiencias, está en ese círculo virtuoso donde cooperan la razón abierta y la benevolencia amable.
Es tan fácil de entender; es tan difícil de decir honestamente. Por eso un balance así, de cien años cumplidos, es un grato legado. Y en ello esa ironía del misterio seductor. Dos líneas nada más cierran el libro bajo el epígrafe de Mementos: “La realidad se esconde detrás de nuestras realidades. El espíritu humano está ante la puerta cerrada del misterio”.
Quien leyere que entienda.
- La musa juguetona y divertida, de Philip Deacon - viernes 1 de mayo de 2026
- La vuelta al mundo en 80 museos, de Eduardo Moga y Agustín Calvo Galán - viernes 17 de abril de 2026
- Elogio de las virtudes minúsculas, de Marina van Zuylen - viernes 3 de abril de 2026


