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Sobre la hiperculturalidad

miércoles 6 de julio de 2022
Byung-Chul Han
Byung-Chul Han presenta en su obra Hiperculturalidad. Cultura y globalización las bases de varios de sus conceptos, como la teoría de la autoexplotación, la sociedad del cansancio, la sociedad transparente y la teoría del enjambre.

Hiperculturalidad. Cultura y globalización es una de las obras más notables del filósofo surcoreano Byung-Chul Han (2005), a causa de que presenta las bases de aquello que con posterioridad serán la teoría de la autoexplotación, la sociedad del cansancio, la sociedad transparente y la teoría del enjambre. El texto, conformado por veinte capítulos relativamente breves, constituye una reflexión crítica acerca de la manera en que la globalización y sus formas de conexión determinan nuevas relaciones entre el ser humano y la cultura. Con todo, la obra de Han es, de la misma forma en que se designa la “hipercultura”, una red rizomática que enlaza cada uno de los apartados con el resto de su teoría sobre el mundo actual. El libro, en su conjunto, pone en tensión la idea de “pureza cultural”, toda vez que la cultura es resignificada bajo las nuevas formas de comunicación de la vida humana. En este texto, por consiguiente, son abordados algunos de los planteamientos propuestos por Han en los capítulos de Hiperculturalidad “Apropiación”, “Sobre la paz larga” y “Cultura de la amabilidad”.

 

“Hiperculturalidad. Cultura y globalización”, de Byung-Chul Han
Hiperculturalidad. Cultura y globalización, de Byung-Chul Han (Herder, 2018). Disponible en Amazon

“Quien se apropia de lo otro no sigue siendo igual”

Han (2021: 87) pone de manifiesto la noción de “apropiación”, “este deseo de lo nuevo”, como una de las características de la hipercultura expresada con frecuencia a través del consumo: “esta es una cultura de la apropiación intensiva”. De modo tal que la apropiación, en lugar de ser designada por la vía de la explotación desmesurada que reduce lo otro a lo propio, es concebida como una relación dialéctica y dinámica entre un yo y un que contribuye a configurar la identidad. Lo anterior sugiere que lo propio no es natural ni dado, sino que es, por un lado, adquirido a través del hiperespacio cultural, y por otro, producto de una exitosa apropiación; en otros términos, lo otro no es introducido por la fuerza en el pensamiento propio; antes bien, la apropiación implica la renovación tanto del yo como del : “no sólo el sujeto de la apropiación, sino también el otro apropiado se transforman” (88). En consecuencia, lo ajeno, desde esta perspectiva, no es percibido como “exótico”, en tanto que “la visión que hace de lo otro algo exótico solidifica lo propio” (88).

La consideración de la apropiación como elemento central de la hipercultura, de algún modo, hunde sus raíces en el papel que tanto Hegel como Han asignan al extranjero en el surgimiento de la cultura, toda vez que sin la presencia del otro no se puede construir lo propio. Y aunque la cultura tienda a configurarse como autosuficiente, a abandonar lo histórico —lo venidero de afuera— y a tratarlo con desprecio y repugnancia, lo que a su vez contribuye a la formación de la identidad nacional, es difícil no reconocer el papel de las influencias diversas en su surgimiento. En este orden de ideas, en la hipercultura propia del siglo XXI, noción mediante la cual Han pretende explicar su idea de cultura, el individuo nace y crece desconectado de un lugar, situación que le permite manifestar que lo extraño no es una enfermedad, antes bien, es lo nuevo aquello que debe ser apropiado; de ahí que la fobia sea reemplazada por la curiosidad y que las “cosas” que las personas se atribuyen constituyan el contenido del yo.

 

Lee también en Letralia: “La filosofía minimalista de Byung-Chul Han”, por Carlos Yusti.

Espíritu de comercio, mezclas y larga paz

En “Sobre la paz larga”, Han (2021) parte por considerar algunos fundamentos de la obra de Kant Sobre la paz perpetua, publicada en 1795. Desde el punto de vista de Truyol (1998: 9), este trabajo “se sitúa en el marco de una filosofía de la sociedad internacional y una filosofía de la historia, como no podía dejar de ocurrir en un pensador de la profundidad de Kant”. Sobre la paz perpetua fue presentado como un tratado conformado por dos secciones: la primera contiene seis “artículos preliminares” y la segunda tres “artículos definitivos” para una paz perpetua entre los Estados. Sumado a lo anterior, presenta dos anexos: uno acerca de la discrepancia entre la moral y la política desde la perspectiva de la paz perpetua, y otro sobre la armonía de la política con la moral, según el concepto trascendental del derecho público. La revisión de la propuesta de Kant llevó a Han (2021: 94) a plantear que el “espíritu de comercio” que impulsa a la globalización es el factor que contribuye a edificar una paz larga: “la globalización sería, entonces, capaz de proporcionar por lo menos una ‘larga’ paz, aun cuando ella se funde en el ‘espíritu de comercio’”.

Del mismo modo, Han (2021: 94) considera la “mezcla” de razas, religiones y lenguas como un factor que contribuye a la paz larga y, a su vez, debilita el poder perpetuo a causa de que “la mezcla inquieta a aquel poder que construye una pureza de la cultura o de la raza para su propia estabilización o legitimación”. Esta idea de mezcla, de alguna forma, había sido pensada por Nietzsche (1986: 230) cuando planteó la raza mixta como consecuencia del debilitamiento de las naciones por “los continuos cruces”. A tal efecto, la paz del mundo no se originaría por la vía de la separación sino por la mezcla de naciones sin un poder (una potencia) que controle a los demás e instaure nacionalismos artificiosos. Dicho de otro modo, si desde el punto de vista de Nietzsche (1986) el nacionalismo configura un violento estado de emergencia impuesto por una minoría a la mayoría, la paz hipercultural mundial no tendría su origen en la separación, sino en la mezcla de naciones y pueblos.

 

El filósofo surcoreano propone que, contrario a la amabilidad, el “tacto”, la “cortesía” y la “tolerancia” constituyen nociones conservadoras que no logran dar cuenta de la coexistencia de lo diferente.

La amabilidad “hace habitable la coexistencia de lo diferente”

La hiperculturalidad lleva a Han (2005) a considerar la “amabilidad” como una forma de asumir la variedad que le es propia. El filósofo surcoreano propone que, contrario a la amabilidad, el “tacto”, la “cortesía” y la “tolerancia” constituyen nociones conservadoras que no logran dar cuenta de la coexistencia de lo diferente. En concepto de Gadamer (2003), el tacto es designado como “una determinada sensibilidad y capacidad de percepción de situaciones, así como para el comportamiento dentro de ellas cuando no poseemos respecto a ellas ningún saber derivado de principios generales” (Gadamer, 2003: 45); en otras palabras, es la prudencia para proceder delicadamente en un asunto. El filósofo alemán, al referirse a los efectos que cumple esta noción en la comunicación, plantea que el tacto “ayuda a mantener la distancia, evita lo chocante, el acercamiento excesivo y la violación de la esfera íntima de la persona” (46). No obstante, es ese distanciamiento, de algún modo aceptable para Gadamer, aquello que Han pone en tensión, en tanto que no contribuye a la coexistencia con el otro.

Por otro lado, el autor designa la cortesía como “una técnica comunicativa que evita que uno hable hasta la exasperación o que trate con vilipendio a otros” (Han, 2021: 102). El lenguaje, como “el más poderoso medio de relación interpersonal” (Escandell, 2013: 141), no sólo es usado para cumplir determinados propósitos, esto es, vehicular intencionalidades comunicativas, sino que constituye una facultad que promueve la interacción con los demás. En este orden de ideas, la cortesía —designada como conjunto de normas sociales o como estrategia conversacional— configura una operación de “salvaguardia” establecida por las sociedades para mitigar la agresividad de sus miembros. De modo tal que regula el comportamiento de las personas al prohibir formas de conducta y promover otras. A pesar de esto, desde el punto de vista de Han (2021: 102), a la cortesía “le corresponde una apertura muy limitada”, en tanto que, por las mismas normas sociales a las que se adhiere, es utilizada para minimizar el contacto con los otros (“mantiene alejados a los otros”). Asimismo, la cortesía pierde su eficacia en el encuentro de culturas codificadas de modos diferentes.

La tolerancia, por su parte, configura un signo/valor instalado con fuerza en las sociedades contemporáneas que propenden por el “reconocimiento del otro”. Como tiene lugar en una sociedad multicultural, “sobre todo, por parte de la mayoría que encarna lo normal” (Han, 2021: 102), todo aquello que diverge de esa normalidad (lo anormal, lo extraño, lo inferior, lo de escaso valor, lo minoritario), es decir, del sistema social normativo que impone discursos, representaciones y prácticas, debe ser tolerado. No obstante, ese aparente acto de “reconocimiento” encarna “una diferencia entre lo propio y lo otro” (Han, 2021: 103) dominante, que hace que el otro, más que ser pensado desde la “apertura sin reglas”, sea únicamente soportado. En este contexto, la medida para valorar al otro es lo propio; de ahí que la tolerancia preserve ante todo el yo y no establezca ningún contacto auténtico con los demás.

A partir de las anteriores consideraciones, Han (2021: 103) plantea que la amabilidad, más que el tacto, la cortesía y la tolerancia, es la manera adecuada de asumir la diferencia propia de la diversidad cultural que trae consigo la hiperculturalidad, a causa de que “parece no tener reglas”, “crea un máximo de cohesión con un mínimo de relación” y “tiene un efecto reconciliador”. En suma, “hace habitable la coexistencia de lo diferente”.

 

A modo de cierre

Lo abordado anteriormente lleva a plantear que la hiperculturalidad concibe la apropiación, la paz larga y la amabilidad como rasgos determinantes en la comprensión de la dinámica cultural contemporánea. La hipercultura es amable, plantea Han, y otorga a la humanidad una cierta paz. La globalización y el desarrollo tecnológico, en consecuencia, producen un mundo hiperconectado a través de redes que transforman la vida actual. El abordaje que hace Han de la globalización presupone ciertas “posibilidades” debido a la libertad que le puede brindar al ser humano, aunque una década después el autor de El aroma del tiempo: un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse y La expulsión de lo distinto se muestra más “tecnofóbico” y “pesimista”.

 

Referencias bibliográficas

  • Escandell Vidal, María Victoria (2013). “El estudio de la cortesía”, en: Introducción a la pragmática. Barcelona, España. Editorial Ariel. pp. 141-160.
  • Gadamer, Hans-Georg (2003). Verdad y método, Salamanca, España. Ediciones Sígueme.
  • Han, Byung-Chul (2005). Hyperkulturalität. Kultur und Globalisierung, Berlín, Alemania. Editorial Merve.
    (2021). “Apropiación”, en: Cultura y globalización, Barcelona, España. Herder Editorial. pp. 87-89.
    (2021). “Sobre la paz larga”, en: Hiperculturalidad. Cultura y globalización, Barcelona, España. Herder Editorial. pp. 91-97.
    (2021). “Cultura de la amabilidad”, en: Hiperculturalidad. Cultura y globalización, Barcelona, España. Herder Editorial. pp. 99-103.
  • Nietzsche, Friedrich (1986). Humano, demasiado humano, Ciudad de México, México. Editores Mexicanos Unidos.
  • Truyol y Serra, Antonio (1998), “Presentación”, en: Immanuel Kant, Sobre la paz perpetua, Madrid, España. Editorial Tecnos. pp. 9-22.
Oscar Iván Londoño Zapata
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