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Tres cuentos de Desde entonces vivo para el dolor, de Antonio María Flórez

viernes 29 de marzo de 2019
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“Desde entonces vivo para el dolor”, de Antonio María Flórez
Disponible en la web de la editorial

Nota del editor

Este viernes 29 de marzo se presenta en la Feria del Libro de Trujillo, en Extremadura (España), el libro Desde entonces vivo para el dolor, una colección de trece relatos de distinta extensión con el que el escritor hispano-colombiano Antonio María Flórez obtuvo el primer premio del Concurso de Relatos 25 Años/Luna de Oriente 2018, convocado por la editorial española De la Luna Libros. Hoy presentamos a nuestros lectores tres de los textos que conforman este libro, construido con un lenguaje cuidadoso y diversos elementos intertextuales que dotan a los cuentos de una gran riqueza formal y visual, haciéndolos muy cercanos y fácilmente asimilables por las nuevas generaciones.

Desde entonces vivo para el dolor
Antonio María Flórez
Cuentos
De la Luna Libros
Mérida (España), 2018
ISBN: 978-84-92847-59-4
80 páginas

“El dolor se expande desde las miradas, desde los gritos,
desde el cuerpo en busca de poses para el alivio,
casi siempre en vano, desmoronándose…
El dolor se burla del olvido, nos hace devotos de la muerte”.
Octavio Escobar Giraldo, “Los espejos negros” (en Ouija y otras ficciones)

Renunció a los gestos

“Nunca había conocido un lugar tan callado”.
Gabriel García Márquez, Diatriba de amor contra un hombre sentado

Alguien le ordenó que saliera al jardín y lavara su cuerpo con agua de azahar. Sin convicción asumió la tarea y aligeró su piel de inmundicias y malos sentimientos. Después le dijeron que se tendiera en el suelo con los brazos abiertos y los ojos cerrados y que aguardara el anuncio de nuevos encargos. Se quedó en silencio, besando el polvo, a la espera de ello. Se hizo noche y nada se movió desde entonces a su lado. Renunció a los gestos y a la luz. Con el lento paso del tiempo su cuerpo se fue cubriendo de densos ramajes y flictenas de fango. Quería seguir confiando y obligarse a obedecer, pero una sombra de duda le llenó el alma de zafios pensamientos y le dejó gravemente herido y sin resuello. Como un espectro de agua, para siempre ausente, silencioso y dormido.

 

Verde bruma
(Kafkiana)

“Quien lea estas líneas ha de tener en cuenta lo siguiente”.
Fernando Aramburu, “Se acabaron los abismos”.

Llevas dos días seguidos de trabajo, estiras el cuello y miras al techo para descansar.

En lo alto ves un insecto de color verde y alas transparentes flotando al revés que no eres tú.

¿Flota o pende?

Pende.

¿Pero dónde está el hilo y su araña?

La noche se ha sumido en una verde danza kafkiana y lenta gira, como mi cabeza abrumada, en la tela invisible de su ausencia.

Y calibras el trabajo que cuesta descansar de sus olvidos y desprecias todo el tiempo que hace que no pendes ni flotas, verde insecto de alas transparentes, enredado en sueños, desasosegado en la sombra de su silencio.

 

Carpeta 199

“No basta el odio”.
Gonzalo Hidalgo Bayal, “Monólogo del enemigo”.

Doctor, por favor, no me mienta, ¿es muy grave lo que tengo? No veo sino sombras, no me entra aire por la boca, mi cuerpo no se mueve si intento levantarme. Doctor, ¿qué me pasa?, ¿es muy grave lo que tengo? No oigo el reclamo del alcaraván ni el canto de la calandria, no me sabe la pitarra a vino ni el jabugo a gloria, no siento el frescor del Guadiana en mis labios ni el ardor cremante de la Serena en mi testa. Dígame, doctor, ¿será muy grave esto que me pasa? Siento que no siento.

Muy grave es lo que tiene, ya lo creo, señor, ¿no ha leído aún el informe que lleva alegremente ya su viuda al Registro Civil?

Antonio María Flórez
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