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Jorge Gómez Jiménez |
Las revistas literarias ganan espacio en y con el soporte electrónico Entre la escritura y el byte
DIFUNDIR LA OBRA literaria, que el lector sepa acerca de quiénes están detrás de lo escrito se convierte en algo más accesible por la producción. Caracas.- El consenso de los especialistas es que convivirán pacíficamente los distintos soportes de la información impresa. Las mismas necesidades y comodidades irán determinando si el papel vivirá, o si la resistencia de los bastoncitos retinianos mutarán hasta hacerse inmunes a las radiaciones de las pantallas de las computadoras, por lo cual triunfaría lo electrónico. Más allá de la fascinación que ejerce Internet, el hecho innegable es que se ha convertido en aliado de la investigación y de los temas especializados. Por el costo que puede representar para un usuario intermedio de un país como Venezuela, se necesita tener una actitud más de quien busca que de quien encuentra; lo cual implica saber exactamente lo que se quiere, marcar las direcciones en la sección de favoritos del navegador y llegar al lugar de destino previsto. Otra forma es depurar la búsqueda a través de ùvalga la redundanciaù los buscadores, y continuar con los pasos descritos. En este contexto, reseñaremos dos revistas literarias venezolanas. La más antigua y la más reciente, y en ese orden, Letralia y Kalathos. Allí se albergan trabajos de creación, se informa, se instruye, se establecen enlaces con otros puntos de la superautopista. Siempre dentro de la temática literaria. La divulgación de la obra literaria es la preocupación vital de los escritores. Si antes de Internet se hacía duro por los costos de producción de un medio impreso en papel, el electrónico ofrece ahora la posibilidad de reducirlos al mínimo. Este site abre con un encabezado, como si fuera un periódico impreso. Dos veces al mes sale regularmente, los primeros y terceros lunes. En la parte izquierda se encuentra una serie de enlaces informativos: concursos literarios, eventos, documentos recomendados, cartelera, foro de escritores, ediciones anteriores, firmas, postales electrónicas, cómo publicar en Letralia, Letralia por correo electrónico, preguntas frecuentes, así como las consabidas secciones de 'Cómo contactar con nosotros', 'Envíenos su opinión' e 'Intercambio de banners'. La característica esencial de esta publicación es la divulgación de información literaria. Noticias como la Feria Internacional del Libro de Cuba, el convenio del Instituto Cervantes para impulsar la penetración del castellano en Estados Unidos comparten bytes con la inserción de cuentos, crónicas, artículos, análisis de obras, poemas. Otro de los atractivos de Letralia son los enlaces. En 'Cómo se aprende a escribir' hay varias direcciones que llevan a otros sitios en los cuales se ofrecen cursos y talleres virtuales. Muchos de ellos ùpor no decir la mayoríaù tienen un costo cuyo pago se hace mediante tarjetas de crédito o envíos de cheques. Luego hay enlaces sobre los 'Mejores webs culturales' que a juicio del editor no deben dejar de visitarse. El punto fuerte de Letralia es el prestigio que ha alcanzado a través de sus cuatro años de existencia, primero como revista que llegaba a través del correo electrónico hasta alcanzar el dominio propio. En ese viaje por el tiempo, la publicación ha obtenido reconocimiento internacional, incluso de Argentina. Un diseño más artístico tiene la portada de esta revista. En este caso, el tema no se ciñe a lo estrictamente literario, sino que también abarca otros tópicos del quehacer cultural. Moraima Márquez Zerpa define en la sección correspondiente que 'kalathos significa canastillo, específicamente una pequeña cesta en forma de cáliz, y tiene su equivalencia en el latín calathus, término que se utilizó en la tradición poética para referirse no sólo a una cestilla de mimbre para llevar flores y frutos, sino además a una copa o vaso de metal o madera y a las cubas o vasijas para vino, así como al cáliz de una flor. El diccionario español circunscribe el uso de la expresión cálato a los dominios de la arqueología y la arquitectura: recipiente de mimbres o juncos en forma de cuenco de copa y tambor del capitel corintio, respectivamente'. Editorial, entrevistas, letras, artes, pensamiento, psicología, 'mouseion' e itinerario son las secciones bien definidas que ofrece esta publicación. La periodicidad convenida es mensual, y su acta de nacimiento se sitúa en mayo de este año. Durante los días 19, 20 y 21 de este mes tuvo su presentación oficial en la Librería Macondo. Allí mostraron lo que todavía se puede observar cuando se abre la página: un análisis de Víctor Bravo acerca de Borges, La repetición y el infinito, luego una entrevista a la escritora Ana Teresa Torres, y, finalmente, un artículo de Belén Ojeda sobre Bach, a propósito de los 250 años de su fallecimiento.
Hecho en Cagua Detrás de Letralia está Jorge Gómez Jiménez como editor, escritor, productor, todo desde Cagua (Aragua). Cuenta que en 1995 conoció la modalidad del boletín electrónico llamado BBS, una especie de versión limitada de Internet pero reducida a un número escaso de suscriptores. Ya a principios del 96 Letralia comenzó a circular a través del correo electrónico, tal como se conoce actualmente, y el 20 de mayo de ese año aparece la primera edición, dirigida a doce suscriptores. La forma de emitir la publicación era enviando uno por uno cada 'ejemplar', en lugar de la forma como se le conoce actualmente, que es mandar de un solo teclazo un mismo mensaje a cuantas direcciones se tengan. El segundo número apareció en junio de ese año, y ya contaba con 76 personas. De manera que el envío, todavía más engorroso, obligó a Gómez a buscar una alternativa. Un servidor en España le ayudó a distribuir los correos. La lista se incrementó a 900 suscriptores. 'Muchos se convirtieron en redistribuidores porque reenviaban el mensaje. Otros casos, como estudiantes, imprimían el correo y lo pegaban en las carteleras de sus institutos'. Para diciembre de ese año tuvo su primer sitio en la web, y hacia mediados del 99 su propio dominio.
Letralia, Tierra de Letras, es una producción de JGJ Binaria. Todos los derechos reservados. ©1996, 1998. Cagua, estado Aragua, Venezuela
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