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Jorge Gómez Jiménez |
La imagen de la mujer en Diana Cazadora
Podemos decir que en Diana Cazadora, la obra del colombiano Clímaco Soto, la imagen de la mujer como que no es demasiado importante o vital para su obra. Esto debido a que la misma narración de los hechos se inicia con situaciones diferentes y nada concernientes a la relación hombre-mujer. Hay una descripción del lugar donde se van a desarrollar los hechos. Sólo en la 3ª secuencia de 7 que presenta la obra se menciona a la mujer. Pero esta simple conjetura no puede valorar que la imagen de la mujer tenga un alto o bajo valor para el autor. Creemos que esta técnica es para iniciar la etapa de ruptura que la obra nos va a presentar. A diferencia de otras obras que llevan título de mujeres, Diana Cazadora no inicia su narración sobre la mencionada Diana. Las tradicionales obras que se han escrito hasta esta fecha, de entrada nos presentan a la protagonista y el mundo que las rodea. En Diana Cazadora no sucede así, aquí un primer punto de ruptura narrativa que producirá la obra de Soto. El ideologema mujer construido en Diana Cazadora, podemos decir, no es el reflejo de un acontecer acaecido al autor, es más bien el reflejo de toda una sociedad, en especial la bogotana de finales y comienzo de siglo. De una sociedad que marcaría a todos por ser diferente en todos sus aspectos: sociales, políticos, culturales, económicos, religiosos, etc. De ahí que la mujer no pudiere ser la misma romántica, enfermiza, soñadora y valiente que se enfrenta a un mundo tan pasivo como ella. Diana Cazadora como mujer en la obra es diferente y es igual a ese cambio de la sociedad. Volvemos a que es rupturadora hasta en su condición de mujer como tal con respecto a todas las tradicionales.
La narrativa colombiana manejaba nombres como María, Tránsito, Manuela, Dolores, Teresa la Limeña, etc., como homenaje a la mujer cautiva, romántica de la época. Si la obra del chato Soto iba a ser de ruptura, su nombre debía empezar por ello. El mismo Soto decía al respecto: "Los nombres deben ser recordados y disidentes. Que al leerlos nos den una idea precisa de la persona. Diana Cazadora fue por su concepción mitológica alguien que no quiso ser corriente sino especial" (La Gruta Simbólica). En la mitología romana Diana Cazadora, en la mitología griega Artemis. Artemis forma la contrapartida femenina de su hermano gemelo Apolo, con el cual coincide enteramente en cuanto a su significación natural, pues, lo mismo que él, es una deidad de la luz que dispensa bendiciones, pero también envía la muerte y la perdición. Maneja con destreza el arco, cuando se enfrenta animosamente con monstruos y gigantes como cuando se ve en la precisión de doblegar la soberbia de los hombres. Siempre va acompañada de un séquito de ninfas. Se conoce de dos hombres que osaron desafiarla y uno fue convertido en constelación gracias al apoyo de Júpiter, era Calixto. Otro fue Acteón, a quien lo metamorfoseó en ciervo y luego lo hizo despedazar por sus propios perros.
Según la mitología griega se llama Artemis y Diana Cazadora en la romana. Creo que esa chispa, ese humor del cachaco Soto, lo hizo pensar en esa dualidad que posee este nombre y da lugar a que la mujer protagonista de su obra tenga esos mismos poderes. Diana Cazadora nombre de batalla y el verdadero Adriana Mortero. De acuerdo a los especialistas, Adriana viene del griego Artem o Artemis y Montero, es relativo al campo, al amor del campo. Y si vemos las cualidades y los defectos en espacios diferentes y situaciones parecidas. Todas relacionadas con hombres, terminan funestamente para ellos. Los hombres como Calixto, Acteón, corren igual suerte que Fernando, mueren o son destruidos por los poderes de Diana Cazadora. Acteón como Fernando mueren destruidos por la misma pasión que sienten por ella. Diana los hace rebajar hasta el punto de ver una total degradación del ser humano que los lleva a la muerte, sin importarle a nada de esto.
Diana como mujer representa en la obra a la sociedad bogotana de principios de siglo. Nos da una visión de los intereses mezquinos del gobierno de la época. Recordemos que en esta etapa denominada de la Regeneración, el país se ve abocado a una serie de fallas que invaden todos los campos. Hay cierta preferencia por aquellos políticos y dirigentes que apoyan al gobierno y hay cierto rechazo a quienes están en contra. Se puede decir que Fernando Acosta es la población que, al verse atraída por Diana, pierde todo, hasta su integridad por ella, y cae en lo más bajo hasta el punto de desfallecer. Algo parecido le sucede al pueblo por el sistema de gobierno. Es pisoteado, no hay benevolencia y termina siendo un adicto al poder o en contra del mismo, llevando consigo la destrucción y el caos a cuestas. Diana es admirada con cierto rechazo, las demás mujeres ven con malos ojos la actuación de ella, pero es tema de conversación. Igual sucede en la política, el pueblo lo está viviendo y soportando pero todos bajo cuerda no comulgan con esas ideas del gobierno. Diana Cazadora de Soto nos ofrece un análisis interesante de la política de finales y comienzos de siglo, tan es así su importancia que historiadores franceses han encontrado en esta obra una rica fuente documental de tales hechos. Invitamos a hacer una lectura intertextual para mirar qué aportó Soto al análisis de la política colombiana del siglo XIX y XX.
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