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Jorge Gómez Jiménez |
La fiebre del oro Los medios de comunicación tradicionales están difundiéndolo como si fuera una gran novedad: ha nacido el libro electrónico. Una modalidad de publicación que se viene practicando literalmente desde el nacimiento de la red, es tratada por la prensa escrita como un gran descubrimiento, y las corporaciones —Microsoft entre ellas— revelan que están destinando grandes capitales a las investigaciones que producirán "el libro del futuro". Apartando la seductora idea de que Internet es ya un gran libro electrónico, da la impresión de que se está conduciendo a la opinión pública a pensar que éste no existía antes de la novela-espita de King. En realidad, Riding the bullets representa un hito en virtud de que un autor del prestigio de King haya decidido lanzar una obra suya a la red, mas no de la novedad que pudiera representar el hecho de publicarla en un soporte intangible como el electrónico. Y es que hay dos formas de entender el libro electrónico. La que manejan los grandes medios, y justamente en la que están invirtiendo las grandes corporaciones, es la del objeto de consumo que puede ser descargado de la red por una determinada cantidad de dólares. Su característica principal es que requiere de un software adicional para su lectura, ya que el formato en que está construido debe garantizar el respeto a los derechos de autor. A otro nivel, y sin cobrar un centavo por ello, nuestro Ernesto Sábato, el que demolió universos con el suyo particular de marías y alejandras, publica un libro de reflexiones, La resistencia, que de alguna manera es una respuesta a la fiebre del oro en que se ha convertido el "descubrimiento". El "otro" libro electrónico es el que se atiene literalmente a una definición como tal: es un libro no impreso, una obra que no ha sido publicada en papel sino en un soporte compuesto de bytes. Es lo que durante años se ha hecho en la red, gratuitamente o no, pero que no interesa a los medios porque carece de estructuras informáticas que resguarden los derechos de autor. Es la obra que publican en Internet editoriales digitales como Badosa EP o la nuestra, o particulares que se lanzan a la aventura de ofrecer sus obras al público en busca de la tan necesaria proyección. ¿Con cuál se queda usted? Antes del modelo King era escaso el respaldo al libro electrónico "blindado", ese que requiere de software adicional en función de resguardar los derechos de autor. Creemos que esta tendencia y la otra, la que consiste simplemente en publicar el libro en la red, son complementarias entre sí, y que la aparición de esquemas bajo los cuales el escritor pueda confiar en la red como un medio de publicación profesional es saludable ya que consolida el oficio, aunque no podemos apoyar el que se desdeñe esa especie de edición artesanal que es el libro gratuito como vehículo para la proyección de la obra, tal como ha venido funcionando hasta ahora. En este sentido, Letralia le invita, estimado lector, a plantear sus inquietudes al respecto. Desde hace varios días hemos publicado en nuestra portada una encuesta electrónica sobre el tema, y nuestro foro de escritores está abierto a la discusión. Igualmente, en el número que hoy presentamos hemos incluido, en la sección Literatura en Internet, una reseña acerca de E-Libro.net, que nos ha parecido una interesante experiencia en lo que respecta al mundo literario de habla hispana en la red. Para terminar virando hacia otros asuntos, queremos agradecer a la periodista venezolana Ana María Hernández la publicación, el 28 de mayo en el diario El Universal, de un completo reportaje sobre nuestra revista en el que también se habló de Kalathos.com, la publicación cultural de aparición más reciente en Venezuela. Se trata de un apoyo invaluable que usted podrá conocer en nuestras páginas.
Jorge Gómez Jiménez Letralia, Tierra de Letras, es una producción de JGJ Binaria. Todos los derechos reservados. ©1996, 1998. Cagua, estado Aragua, Venezuela
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