Un relato que marca aspectos de la vida humana, ligados al sumar de los años y una vida en la que no hay compañeros en la etapa final del viaje, es soledad pura, vejez atormentada de hastio, acompañan aislados movimientos de presencias fantasmas y algun recuerdo que ya es olvido. Los rebordes, estan marcados por una descripcion, muy bien llevada, propia de Maria Cristina Solaeche Galera.

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