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La sociolingüística hispánica: teorías, metodologías y aplicaciones

lunes 8 de julio de 2019
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La sociolingüística hispánica: teorías, metodologías y aplicaciones, por Oscar Iván Londoño Zapata
La crítica al estudio exclusivo de elementos sociales ha dado apertura a otras perspectivas sociolingüísticas que, al ser zonas de contacto entre disciplinas, estudian más integralmente el lenguaje en uso.

Introducción

Durante el siglo XX, la lingüística moderna estudió el lenguaje desde algunas perspectivas psicologistas que no reconocieron su vínculo con los contextos sociales. A comienzos de este siglo, los planteamientos de Ferdinand de Saussure (1916) —ubicados en el estructuralismo— presentaron una nueva perspectiva del lenguaje al teorizar la naturaleza del signo lingüístico; de esta manera, el autor suizo significó nociones centrales para la lingüística, como lengua y habla, significante y significado, sincronía y diacronía, relaciones sintagmáticas y paradigmáticas, entre otras, que aportaron al surgimiento de una nueva era de la lingüística (Bolívar, 2005). Décadas después, Noam Chomsky (1957) —desde el generativismo— contribuyó en la elaboración de una teoría formalizada de la estructura lingüística donde la unidad de análisis no era ya el signo lingüístico (la palabra) sino la oración; su gramática generativa transformacional buscó describir el significado de las oraciones en abstracto, independientes de los contextos reales; así, nociones como competencia y actuación, estructura profunda y superficial, entre otras, aportaron en el estudio del funcionamiento del lenguaje.

Se ponen en tensión los principios que legitiman la sociolingüística como disciplina auténticamente lingüística, independiente de sus campos predecesores.

No obstante, con el advenimiento de nuevas posiciones teóricas, las concepciones del lenguaje en abstracto —formuladas por el estructuralismo y el generativismo— fueron revisadas por perspectivas sociales y culturales; en este orden de ideas, investigadores como John Rupert Firth, Michael Alexander Kirkwood Halliday, John McHardy Sinclair, Richard Malcolm Coulthard, Dell Hathaway Hymes, John Joseph Gumperz y William Labov, entre otros, contribuyeron en sentar las bases del estudio del lenguaje en sociedad; estas miradas proponen que el lenguaje no puede indagarse en abstracto, como si fuera externo a los seres humanos, sino que su investigación debe realizarse en el contexto mismo de la actividad humana (Bolívar, 2005). Por esta razón, al estudiar el lenguaje en diversos ámbitos sociales, la lingüística ha recurrido a otros campos, como la sociología, la antropología, la psicología, la comunicación, con el fin de crear interconexiones teóricas y metodológicas relevantes para la interpretación de prácticas discursivas.

Estas dos grandes líneas de pensamiento dentro de la lingüística —abstracción e interacción— y sus respectivas tensiones motivaron el surgimiento de campos como la sociolingüística, la antropología lingüística y el Análisis del Discurso, entre otros, orientados a indagar la compleja relación entre lenguaje y sociedad. Los estudios sociolingüísticos, tradicionalmente enfocados en el análisis de los elementos sociales que influyen en el comportamiento lingüístico, han sido criticados por algunos dominios de la lingüística tradicional debido a que no los consideran propiamente lingüísticos. Es por ello que se ponen en tensión los principios que legitiman la sociolingüística como disciplina auténticamente lingüística, independiente de sus campos predecesores: la dialectología y la sociología del lenguaje. Este debate —apunta Serrano (1998)— se ha suavizado en los últimos años debido a la profusa producción de investigaciones inscritas en este campo, que han contribuido a consolidar su estatus.

Trabajos como Panorama de estudios recientes de sociolingüística en México (Lastra, 1992), Historia de la dialectología y sociolingüística españolas (Gimeno, 2003), Historia de la sociolingüística de México I, II y III (Barriga y Butragueño, 2010, 2010 y 2014), Panorama de la sociolingüística hispánica (Moreno, 2012) y Panorama de la sociolingüística andaluza (Valeš, 2014), entre otros, dan a conocer diferentes recorridos por la historia y evolución de la sociolingüística; en este sentido, el presente texto ofrece un panorama general del desarrollo de la sociolingüística hispánica desde algunos de sus estudios teóricos, metodológicos y aplicados a través de la revisión documental de trabajos significativos en el campo.

 

1. Ruta metodológica

Esta revisión documental constituye un estudio cualitativo que selecciona, organiza, describe e interpreta información en torno a la sociolingüística hispánica a través de la lectura de textos académicos (Tena y Rivas-Torres, 1995; Ramírez y Zwerg-Villegas, 2012); de tal modo, el estudio se llevó a cabo a partir de las siguientes etapas:

 

1.1. Selección de la información

En esta etapa se seleccionaron los materiales consultados (artículos [teóricos o empíricos], libros, capítulos de libros, memorias y tesis, entre otros) a través de bases de datos como la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (Redalyc) y Dialnet, y herramientas de Google como Google Libros, entre otros. De esta manera se escogieron algunos textos escritos en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI de autores reconocidos en el campo.

 

1.2. Organización de la información

Después de seleccionados los materiales, se organizó su información a través de matrices de revisión documental. Una primera lectura de los textos permitió identificar que sus contenidos no sólo abordan las dimensiones teórica y metodológica sino, además, la aplicada; por tal razón, a la primera matriz empleada para organizar la información (Matriz 1), se sumó otra que permitía considerar el contenido de los estudios aplicados (Matriz 2) (ver anexo).

 

1.3. Descripción de la información

Las matrices de revisión documental facilitaron la descripción de la información, estructurada según criterio cronológico a partir de tres categorías: estudios teóricos, que exploran nociones conceptuales sobre el campo; estudios metodológicos orientados a indagar los diversos métodos de la sociolingüística, y estudios aplicados, que dan a conocer investigaciones realizadas en comunidades de habla específicas.

 

1.4. Interpretación de la información

La descripción facilitó el análisis y la interpretación de los textos.

 

2. Desarrollos de la sociolingüística hispánica

A continuación se presentan algunas descripciones de los textos académicos indagados:

 

2.1. Estudios teóricos

Construir un panorama crítico del desarrollo teórico del campo que nos convoca implica una tarea analítica que desborda el propósito de este ejercicio documental; a pesar de ello, se presentan algunos trabajos que desde la dimensión conceptual definen la sociolingüística, sus objetivos, alcances y limitaciones; asimismo, se relacionan escritos que proponen reflexiones sobre las contribuciones de esta disciplina al estudio de fenómenos escolares.

En La sociolingüística actual: algunos de sus problemas, planteamientos y soluciones, Oscar Uribe Villegas (1974) invitó a investigadores de diversas escuelas para que abordaran aspectos centrales de esta disciplina, quienes se encuentran y distancian a partir de sus planteamientos. Un grupo de autores (Marcel Samuel Raphaël Cohen y Einar Ingvald Haugen) ubica la sociolingüística como rama de la lingüística, mientras que el otro la designa como una parte de la sociología (Joshua Aaron Fishman, Oscar Uribe Villegas y N. S. Gupta); de ahí que este campo se piense como una aplicación de la metodología sociológica a datos lingüísticos o como una aplicación de procedimientos lingüísticos a hechos sociológicos, mas no como una nueva interdisciplina.

Durante los años 80 se produjo en España y América Latina un profuso interés por el estudio del lenguaje en sociedad, acompañado de trabajos sociolingüísticos que no consideraban la lengua como sistema homogéneo sino que la definían desde su heterogeneidad y dinamismo. En este sentido, las desviaciones de la norma y los elementos lingüísticos diferenciales (dialectales), socioculturales o estilísticos, dieron cuerpo a investigaciones que superaban la perspectiva abstracta e inmanentista del lenguaje. María del Carmen Marcos Casquero, en un primer Acercamiento a la sociolingüística, pretende “delimitar las posiciones teórico-científicas y convencer a los estudiosos de la sociología y de la lengua de la importancia y atractivo de esta combinación de especialidades” (1984, p. 123). Marcos (1984) aborda la relación entre lengua y sociedad, el nacimiento de la sociolingüística y sus precedentes, así como los fundamentos de esta disciplina y su método.

Al citar a Julio Borrego Nieto (1981), Marcos (1984) plantea que el punto de partida “oficial” de la sociolingüística constituye la celebración de dos congresos en los Estados Unidos, en 1964, dedicados al estudio de la relación lengua-sociedad (Universidad de California y Universidad de Indiana); es claro que para esta fecha ya se habían llevado a cabo aproximaciones al estudio de este binomio, aunque los trabajos no delimitaban una posición teórico-científica concreta.1 La autora destaca los estudios sobre lenguaje y cultura españoles llevados a cabo por Ramón Menéndez Pidal y sus discípulos de la Escuela de Madrid, para quienes los hechos filológicos no pueden estudiarse aisladamente porque necesitan ser considerados en relación con la cultura (Catalán, 1974).

Estudios sobre Variación Lingüística (Moreno, 1990) conforma un compendio de ponencias presentadas en las III Jornadas de Lingüística celebradas en la Universidad de Alcalá de Henares en 1987. La variación lingüística —indagada ampliamente en estos trabajos— se muestra como una actividad central de la sociolingüística, que hunde sus raíces en los trabajos fundantes de William Labov (1966, 1972). Como los límites entre dialectología y sociolingüística no se encontraban claramente definidos en aquellos años, las ponencias presentadas en este texto exploran ambos campos. En general, los autores —primeras figuras del campo filológico hispano— abordan nociones como lengua, dialecto, norma, prestigio lingüístico y léxico, entre otras.

La enseñanza de las lenguas debe centrarse en los usos lingüísticos producidos en comunidades y entornos socioculturales concretos.

Amparo Tusón Valls (1993), en Aportaciones de la sociolingüística a la enseñanza de la lengua, plantea que este campo permite estudiar los usos lingüísticos que docentes y estudiantes hacen de la lengua, a través de la investigación de entornos sociolingüísticos, esto es, repertorios verbales y actitudes frente a los usos de la lengua; a partir de preguntas como: ¿qué significa enseñar lengua?, ¿qué “saberes” tiene que abarcar la formación del profesorado de esta etapa en lo que se refiere al área de lengua?, ¿qué puede aportar esta disciplina a la enseñanza de la lengua?, Tusón (1993) propone que los estudios de repertorios y actitudes permiten a la comunidad educativa analizar y planificar las políticas lingüísticas de los centros escolares, acordes con una mirada integradora del uso de la lengua y, del mismo modo, logran que los docentes formulen actividades creativas (didácticas) para desarrollar y valorar las capacidades de uso. En su texto, la autora hace un llamado a los maestros de lengua para que se posicionen como investigadores activos en el aula.

Con un título similar, Aportes de la sociolingüística a la enseñanza de lenguas, Francisco Moreno Fernández (1994) reflexiona en torno a las relaciones entre enseñanza de lenguas y factores sociales. Para la época, los contactos entre sociolingüística y lingüística aplicada a la enseñanza de las lenguas no eran frecuentes ni profundos, por lo que el autor realiza un recorrido a través de los aportes que la etnografía de la comunicación, la sociología del lenguaje, el variacionismo y las lenguas en contacto, entre otros, realizan al estudio de las primeras lenguas, las segundas o las lenguas extranjeras. En este sentido, la enseñanza de las lenguas debe centrarse en los usos lingüísticos producidos en comunidades y entornos socioculturales concretos, donde el punto de partida sea la descripción lingüística y sociolingüística detallada. “Por esa razón no estaría de más que los especialistas en lingüística aplicada recurrieran a los expertos en lengua y sociedad para conseguir un asesoramiento adecuado. Sus opiniones pueden ser muy valiosas con fines teóricos y prácticos” (Moreno, 1994, p. 135).

Introducción a la sociolingüística (Caicedo, 1997) realiza un recorrido por algunos fundamentos teóricos de esta disciplina; a través de cinco capítulos —además de la presentación y un glosario—, Maximiliano Caicedo Heiman nos introduce en asuntos como la relación lenguaje-sociedad, las variedades lingüísticas, el lenguaje y la comunicación social y el lenguaje, grupos sociales y educación. Para Caicedo (1997), el sociolingüista debe interesarse por el estudio del lenguaje como fenómeno social, esto es, por el cómo y el porqué de la variación lingüística en el interior de las sociedades y los grupos que las conforman. Según el autor, el estudio del lenguaje no debe centrarse en la lengua —considerada como sistema o norma lingüística autónoma—; por el contrario, debemos enfocarnos en la diversidad lingüística, donde tienen cabida los dialectos, estilos o registros de habla, así como las lenguas mixtas y otras variedades que cumplen importantes funciones comunicativas en los grupos sociales.

María José Serrano (1998) nos presenta algunas Perspectivas actuales de la Sociolingüística; para la autora, la sociolingüística laboviana (o de la variación) ha estudiado elementos sociales como categorías monolíticas (generaciones, niveles socioculturales, sexos), sin atender a los efectos de la interacción comunicativa, el contexto y el cotexto, entre otros elementos funcionales del lenguaje. La teoría variacionista se enfoca en las diferencias lingüísticas en relación con diferencias sociológicas, contextuales y geográficas entre los individuos (Caicedo, 1997); de tal modo, cuando estas características (clase social, edad y sexo, entre otras) cambian en las personas, también varía su lenguaje.

Desde esta perspectiva, la sociolingüística termina siendo un campo que estudia elementos sociales por sí mismos y no estructuras lingüísticas que pueden estar condicionadas por ellos. Por tal razón, “un análisis sociolingüístico debería incorporar, además de los datos formales relativos a su naturaleza gramatical, datos concernientes a la interacción comunicativa (tales como rasgos del discurso, circunstancias pragmáticas) y relacionar todo esto con su proyección social” (Serrano, 1998, 380).

La crítica al estudio exclusivo de elementos sociales ha dado apertura a otras perspectivas sociolingüísticas que, al ser zonas de contacto entre disciplinas, estudian más integralmente el lenguaje en uso, como el caso de la sociolingüística interaccional surgida a partir del diálogo entre antropología lingüística (etnografía de la comunicación), antropología cognitiva y etnometodología; esta perspectiva se encarga de estudiar la producción de la comunicación interpersonal y la forma como la identidad social se puede ver reflejada en ella, por lo que la dimensión social es complementa con la comunicativa. Serrano (1998) también propone que la sociolingüística interaccional no es el único campo para el estudio de la interpretación funcional del lenguaje que supera la sola descripción de elementos sociales, también aportan: el análisis de la conversación, la etnografía del habla, la etnometodología, la metapragmática, la lingüística antropológica, la antropología lingüística, la semántica etnográfica, la etnografía de la comunicación, la sociolingüística antropológica, la antropología cognitiva, la sociología cognitiva y el interaccionismo simbólico, entre otros.

En Políticas del lenguaje y fronteras lingüísticas en México: la relación del español con las lenguas indígenas y el inglés en los EEUU, Reiner Enrique Hamel (1999) nos ofrece un análisis de las políticas lingüísticas que incidían en México en los años 80 y 90, y hace énfasis en las políticas culturales y las fronteras lingüísticas entre el español y el inglés en los Estados Unidos, a partir de un caso particular relacionado con la población hispana de California. Para el autor,

El debate sobre las lenguas, sus características y espacios legítimos, esconde las expresiones del racismo y de la discriminación social hacia los indígenas o inmigrantes hispanos, que bajo el manto de la hipocresía de lo “políticamente correcto” ya no se pueden expresar de manera directa (Hamel, 1999, p. 206).

El auge de la cultura hispana en California se dio gracias al aumento de la población latina y la vigorización del español; sin embargo, estos avances fueron fuertemente criticados por sectores blancos y conservadores que propendían por la unidad nacional en torno al inglés (movimiento antihispano English Only); estos grupos con amplio poder político encabezaron acciones contra la influencia del español y otras lenguas extranjeras en los espacios oficiales. Ante este panorama, los procesos de desplazamiento o resistencia del español como lengua minoritaria —traducidos en un fuerte debate sobre el futuro de esta lengua en los Estados Unidos— fueron estudiados por la sociolingüística.

Ubicamos el siguiente trabajo (La sociolingüística de los medios de comunicación) en la categoría estudios teóricos porque, aunque presenta los aportes de la sociolingüística al análisis de los medios de comunicación, no da a conocer estudios metodológicos o aplicados; en concepto de Antonio María López González (2002), la mayor parte de los estudios lingüísticos de los medios se ocupan del análisis de corpus de la prensa, la radio y la televisión, con el propósito de examinar marcas léxicas o características gramaticales; no obstante, la sociolingüística contribuye a indagar otras dimensiones de estos discursos descuidadas por la perspectiva estructural. En este sentido, los medios de comunicación constituyen prácticas discursivas que se producen en una institución.

López (2002) presenta una amplia reseña de trabajos sobre los medios de comunicación realizados desde la sociolingüística (Bell, 1991; Bell y Garret, 1998; Leitner, 1996, entre otros). Para el autor,

La sociolingüística estudia el discurso de los medios de comunicación en el contexto del dominio de la comunicación y revela, asistida por otras disciplinas lingüísticas y por las ciencias de la información, el funcionamiento de éstos, qué parámetros determinan su/s norma/s, lo que el público piensa de este discurso y las funciones que intenta cumplir (López, 2002, p. 38).

En Sociolingüística y educación. Una perspectiva para abordar la diversidad lingüística en contextos sociales críticos, Graciela Herrera de Bett (2005) indaga tres “núcleos de problematización”: los aportes de la sociolingüística al estudio de los dialectos sociales y su incidencia en los procesos de escolarización; la asimilación del fracaso lingüístico al fracaso escolar, y la lectura y escritura como prácticas contextualizadas abordadas desde una propuesta que incluye la sociolingüística en la formación docente. De tal modo, una didáctica de la lengua pensada desde esta disciplina implica “resignificar la palabra, desafiando críticamente la extendida definición de instrumento de comunicación, priorizando su dimensión humana y práctica para construir el diálogo social con las voces de sus participantes” (Herrera, 2005, p. 157).

Sociolingüística. Enfoques pragmático y variacionista presenta una mirada crítica del desarrollo de esta disciplina al “mostrar, explicar y, en algunos casos, cuestionar los contenidos teóricos de la sociolingüística que inquietan a sus cultivadores consagrados y a los iniciados en ella” (Areiza, Cisneros y Tabares, 2012, XIII); los autores parten de un recorrido analítico por los antecedentes históricos y científicos de la sociolingüística, su definición y sus relaciones con la sociología del lenguaje y la etnografía del habla, para profundizar en temas como la variación lingüística (fonética, léxica, morfosintáctica), las variables sociales (género, clase social, edad), las variedades de uso de la lengua, el prestigio lingüístico, el contacto de las lenguas, la extinción o muerte de una lengua, la sociolingüística y la educación, entre otros.

Una contribución importante de este trabajo radica en la construcción de un puente teórico —todavía en tránsito— entre sociolingüística y pragmática lingüística (Lenguaje, uso y contexto), que tiene como objetivo “explicar el acto de comunicación como un constructo social y contextual en el que participan actores con sus cargas cognitivas y culturales adecuadas y necesarias en la interpretación y producción del decir” (Areiza, Cisneros y Tabares, 2012, p. 191). La pragmática es definida por los autores como una disciplina que estudia los comportamientos lingüísticos de los usuarios de una lengua en un contexto particular con el propósito de producir efectos en el interlocutor. El comportamiento lingüístico, como actividad interactiva, permite que los participantes realicen acciones discursivas que pueden ser estudiadas desde los diálogos entre sociolingüística y pragmática lingüística.

 

2.2. Estudios metodológicos

En la sociolingüística hispánica también han pensado rutas metodológicas; de ahí que algunos textos exploren los métodos cuantitativos y cualitativos usados en esta disciplina; por tal razón, los trabajos relacionados en el siguiente apartado profundizan este dominio.

Siguiendo los planteamientos de William Labov (1966, 1972), Humberto López Morales (1977) define la sociolingüística como el estudio de la estructura y evolución del lenguaje dentro del contexto social de una comunidad hablante; en su texto Sociolingüística: nuevos enfoques metodológicos, López (1977) plantea que a comienzos de los años 60 se llevaron a cabo algunos trabajos fundantes para la metodología sociolingüística, como el realizado por Labov sobre el inglés hablado en la isla de Martha’s Vineyard, cercana a las costas del Estado de Massachusetts; este estudio analizó la frecuencia y distribución de variantes fonéticas de los diptongos /ay/ y /aw/ en relación con variables como diatopía,2 niveles generacionales, ocupación y grupo étnico. “La investigación llevada a cabo en Martha’s Vineyard pone en juego unas variantes lingüísticas, calificadas como significativas, y unas variables sociales en búsqueda de relaciones asociativas” (López, 1977, p. 21). El estudio de estos fenómenos fonéticos aportó enseñanzas significativas aunque algunos aspectos técnicos fueron criticados, como los mecanismos de muestreo.

Para los años 70, la sociolingüística había elaborado propuestas metodológicas constituidas por rigurosos mecanismos analíticos.

Los posteriores estudios de Labov sobre el inglés de Nueva York le permitieron dar cuerpo a su tesis doctoral, presentada en la Universidad de Columbia; metodológicamente, esta investigación siguió algunos parámetros del estudio iniciático realizado en Martha’s Vineyard, aunque también presentó ciertas deficiencias técnicas en términos de muestra causal, ausencia de grabaciones magnetofónicas, entre otras, que incluso el mismo Labov reconoció. De igual modo, los estudios del inglés vernacular afroamericano en Harlem —barrio ubicado al norte de Manhattan en Nueva York— en 1965, le permitieron a Labov realizar los avances más relevantes sobre la teoría de la variación lingüística (Labov, 1966); de tal modo, este autor contribuyó en conformar un campo de estudio del habla natural con datos concretos, que fueron cuantificados y analizados a través de parámetros sociales y lingüísticos.

Para los años 70, la sociolingüística había elaborado propuestas metodológicas constituidas por rigurosos mecanismos analíticos que explicaban “el influjo de la sociedad en la variedad lingüística” (López, 1977, p. 33). Aunque en los primeros años los estudios sociolingüísticos se enriquecieron gracias a la estadística, que permitía cuantificar los fenómenos estudiados y ofrecer perfiles matemáticos de los diasistemas, no fue sino hasta los años 70 que se trabajaron planos abstractos y teóricos; de igual modo, el uso del computador electrónico también brindó apoyo a los enfoques de la época.

En 1990, Francisco Gimeno Menéndez publicó el libro Dialectología y sociolingüística españolas con el propósito de presentar “una historia clarificadora de los métodos de la dialectología y sociolingüística como disciplinas científicas” (Gimeno, 1990, p. 11), adscritas a la lingüística histórica. Gimeno (1990) plantea que la descripción de las variedades geográficas y sociales de la lengua española se ha realizado desde variados métodos de investigación (dialectología tradicional, estructural, histórica, social, transformativa, geografía lingüística, sociolingüística tradicional e histórica). De igual modo, la revisión metodológica que realiza el autor no sólo le permite proponer una crítica a los conceptos y modelos lingüísticos dominantes en aquellos años, sino que le hace plantear la necesaria integración de campos como estadística, informática, sociología, antropología, psicología, pragmática y Análisis del Discurso en el estudio del cambio lingüístico dentro de un planteamiento sociolingüístico general.

Sociolingüística española. Metodología (González, 2003) aborda algunos problemas metodológicos relacionados con la selección de variables lingüísticas y sociales, el tamaño de la muestra, la utilización de instrumentos para recolectar datos (entrevistas, cuestionarios), las técnicas de muestreo y el análisis estadístico. Según el autor, para que una variable lingüística sea considerada objeto de estudio en una comunidad de habla debe presentar una elevada frecuencia, ser una unidad estructural y denotar una distribución estratificada. Las variables sociológicas con las que más suelen trabajar los sociolingüistas son: sexo, edad (uno o varios grupos generacionales), nivel sociocultural (educativo) y económico, además de viajes, origen y lengua materna.

Sobre el tamaño de la muestra, José Antonio González Salgado (2003) plantea que “la teoría sociolingüística no proporciona la cifra exacta de informantes que son necesarios para que los datos manejados arrojen conclusiones definitivas” (p. 558); aunque Gillian Sankoff (1974) considera que 150 informantes son suficientes para realizar un trabajo completo, el problema no es el número de individuos; por tanto, el tamaño de la muestra depende tanto del tipo de comunidad como de los objetivos o resultados que se pretenden alcanzar. La necesaria parcelación de la comunidad estudiada le permite al autor proponer dos tareas previas a la recolección de datos: dividir la sociedad en sectores representativos según variables sociológicas y tomar una muestra de cada variable. “El número de componentes de la muestra será lo suficientemente amplio como para poder establecer conclusiones que afecten también al resto de los individuos no presentes en el muestreo” (González, 2003, p. 559). La técnica de muestreo más utilizada en España en aquellos años era la censal.

En sociolingüística, la recolección de los datos es similar a la que se realiza en dialectología y geografía lingüística; de tal modo, el instrumento básico es el cuestionario, que permite comparar los resultados de las entrevistas realizadas. González (2003) también plantea que la aplicación del análisis estadístico a las investigaciones sobre la lengua ha permitido el avance de los trabajos sociolingüísticos. “La estadística se ha convertido en el alma mater de esta disciplina científica, ya que contribuye a hacer objetivos los datos obtenidos y permite relacionarlos matemáticamente entre sí” (González, 2003, p. 560).

En Metodología sociolingüística, Miriam Larrosa Barbero (2004) plantea que la selección cuantitativa y cualitativa de informantes es una etapa significativa en la investigación de esta rama de la lingüística, que desarrolla su aparato metodológico con un doble objetivo: garantizar la representatividad de la muestra y asegurar la fiabilidad y significación de las conclusiones de la investigación.

Del acierto en el establecimiento de la muestra y de la adecuación entre los objetivos y los instrumentos de obtención de datos es de donde surge la validez de la sociolingüística, la significación de sus conclusiones y el papel que desempeña en el panorama de los estudios de lingüística en general (Larrosa, 2004, p. 141).

De tal modo, para la autora aquello que interesa a la sociolingüística como ciencia es que la caracterización y el comportamiento sociolingüístico de un grupo de hablantes sean extensibles a la población total. Después de elegidos los informantes se definen los instrumentos mediante los cuales se obtienen los datos. “La sociolingüística pone a disposición del investigador una serie de técnicas —entrevista, cuestionarios y tests lingüísticos— cuya utilización depende directamente de los fines de la investigación” (Larrosa, 2004, p. 155).

En Problemas metodológicos de la sociolingüística histórica, Francisca Medina Morales (2005) expone los principales problemas del estudio de los textos históricos en clave sociolingüística. Desde un punto de vista histórico, “la sociolingüística se ocuparía de los fundamentos generales e históricos del cambio lingüístico a partir de las correlaciones entre factores lingüísticos y sociales” (Gimeno, 1983, p. 185). En este sentido, la sociolingüística histórica da cuenta de los cambios producidos en la competencia sociolingüística de una comunidad histórica; es por tal razón que su metodología estructura procedimientos que reconstruyen la historia de una lengua en su contexto social.

 

2.3. Estudios aplicados

Hasta este punto se han recorrido algunos estudios teóricos y metodológicos que ofrecen reflexiones acerca de lo que implica la sociolingüística y los métodos que ha adoptado para cumplir su programa conceptual; en este último apartado se presentan algunos trabajos que dan a conocer estudios aplicados. Como existen cientos de investigaciones en este campo, esta selección es apenas una muestra acotada.

A comienzos de los años 80 del pasado siglo se dio un interés creciente por los estudios sociolingüísticos en Chile; hasta esa década, los escasos trabajos dialectológicos de este país incluían descripciones cualitativas de las variedades populares o estándares del español; por tanto, con la dialectología se estudiaban los dialectos como variedades geográficas (Araya, 1968, 1973). Félix Bobadilla y Gustavo Bobadilla (1980), en El estudio de tres variables sociolingüísticas en Rancagua: problemas preliminares, presentan una investigación donde los componentes lingüístico, social y estadístico contribuyen al análisis cuantificado de las variantes de algunas variables fonológicas elegidas para Rancagua [/tr/, /r/, entre otras], sus usos y variaciones producidos en función de variables sociales como edad, sexo, nivel educacional, ingresos, entre otras. Los autores —adscritos a una sociolingüística variacionista— destacan la importancia de la estadística en las investigaciones de este campo:

No necesitamos fundamentar la importancia de la estadística en la investigación que presentaremos (…), ya que está suficientemente probada en las ciencias humanas. Sin embargo, señalaremos que la sociología y la sociolingüística, por ejemplo, no podrían estudiar el comportamiento generalizado, ni realizar inferencia alguna en una población de individuos, sin la aplicación de la teoría del muestreo y de otras áreas estadísticas, tales como modelos lineales, análisis de diseño y experimento, análisis multivariante (Bobadilla y Bobadilla, 1980, p. 730).

Laura Sánchez López (2004), en El habla de los vendedores de El Corte Inglés de Murcia. Estudio sociolingüístico, estudia el habla de un grupo de vendedores para los cuales la actividad verbal constituye un instrumento fundamental de trabajo; este colectivo de hablantes fue definido según criterios de procedencia geográfica y profesión; los vendedores murcianos de El Corte Inglés —grupo de almacenes importante de Murcia tanto por sus ventas como por la gran cantidad de vendedores que contrata— pertenecen a una única empresa, por lo que conforman una comunidad de hablantes homogénea en términos de su situación ocupacional. Este estudio se enmarca en las investigaciones que han indagado los comportamientos lingüísticos del sector empresarial desde la sociolingüística, como el llevado a cabo por Labov (1983) con los empleados de tres almacenes de Manhattan.

La autora consideró tres variables sociales para su estudio (edad, sexo y nivel educativo) que fueron abordadas en el cuestionario de veinticinco preguntas usado como instrumento; de igual modo, tuvo en cuenta otros datos asociados con la antigüedad de los vendedores en la empresa y la sección donde se desempeñan. Para determinar el número total de informantes, Sánchez (2004) siguió “la observación de Labov (citado en López Morales, 1994: 52), según la cual el 0,025% del universo es suficiente para alcanzar una representatividad adecuada en los estudios de actuación lingüística” (p. 124). De tal modo, teniendo en cuenta que para aquellos años en el centro de Murcia trabajaban novecientos vendedores aproximadamente, la autora estableció una muestra de veinticuatro informantes (el 2,66% de la población), distribuidos uniformemente en seis subgrupos en función del sexo y la edad. Entre los resultados, López (2004) destaca que sí se generan diferencias significativas en el comportamiento lingüístico de los vendedores de El Corte Inglés en relación con las variables edad y sexo; por ejemplo, el habla de las mujeres es más formal que el de los hombres; los informantes más jóvenes (16-30 años) —sobre todo mujeres— presentan mayor grado de corrección en su habla y ofrecen una valoración más negativa del geolecto murciano.

En Rumbos sociolingüísticos, Angelita Martínez y Adriana Speranza (2013) compilan algunas presentaciones llevadas a cabo en el congreso de la Sociedad Argentina de Lingüística (SAL) en 2012; los trabajos presentados exploran el lenguaje como una construcción que puede explicarse a partir de factores sociales y culturales; por tal razón no siguen una orientación sociolingüística específica; aunque esta disciplina se creó con una fuerte tendencia cuantitativa —centrada en el análisis de la variación lingüística—, su desarrollo actual en la Argentina muestra una importante versatilidad en términos metodológicos, en la que convergen diferentes campos como el Análisis del Discurso. Los diez capítulos compilados desarrollan temas como la valoración socioeconómica de características fonéticas en el español de la Argentina; la figura del sociolingüista y sus representaciones sociodiscursivas; la expresión y evaluación de la (des)cortesía en puestos de atención al público; las valoraciones de inmigrantes de países limítrofes y europeos en Bahía Blanca; el uso del artículo antepuesto a nombres propios; la gramática en fronteras mestizas, entre otros.

Jhon Alexander Monsalve Flórez, en Sociolingüística en sexto grado: hacia una formación del ser-sujeto-hablante, concibe esta triada como “la competencia del ser social que actualiza y entiende los usos lingüísticos en contextos particulares” (2017, p. 100). En su investigación, Monsalve (2017) se propone potenciar esta competencia en el aula de Español de sexto grado a partir de una secuencia didáctica estructurada en tres etapas: reconocimiento de la identidad lingüística de los estudiantes, estudio de textos literarios en los que se evidencia variedades de la lengua y realización de talleres de escritura sobre entrevistas realizadas a hablantes de la comunidad. El recorrido por algunos trabajos sobre lingüística y prácticas educativas (Bernal, 1982; Álvarez, 1987; López, 1995; Lomas y Osorio, 1993; Correa 2000; Areiza, Cisneros y Tabares, 2012), le permite al autor enmarcar teóricamente su problema de investigación:

Tras un diagnóstico previo a la intervención didáctica, se concluye que los estudiantes de sexto grado del colegio Luis Carlos Galán Sarmiento en Girón, San­tander, no reconocen, por un lado, las características propias de las actualizaciones lingüísticas en entornos académicos y, por otro, la comprensión del interlocutor como actor válido en el proceso comunicativo, independientemente de su acento o forma de hablar (…). A partir de lo anterior surge la pregunta problematizadora de esta investigación-acción: ¿cómo potenciar la cualidad del ser-sujeto-hablante en las aulas de sexto grado de la Sede F del colegio Luis Carlos Galán Sarmiento con el fin de mejorar las relaciones sociocomunicativas de los estudiantes? (Monsalve, 2017, p. 102).

En este sentido, la formación del ser-sujeto-hablante implica el desarrollo de una nueva competencia del ser social provista de una actitud lingüística alejada de la exclusión.

En La investigación sociolingüística en el aula: problemas, desafíos e interrogantes, Antonela Dambrosio (2015) indaga los problemas del estudio de las fórmulas de tratamiento del español bonaerense en la producción de consignas escolares (orales y escritas) en el nivel primario; este estudio, inscrito en una “sociolingüística amplia” (Dambrosio, 2015, p. 42), constituye una zona de contacto entre disciplinas como la sociolingüística interaccional (Gumperz, 1982), la sociología del lenguaje (Fishman, 1979), la pragmática sociocultural (Briz, 2001; Bravo y Briz, 2004), el Análisis del Discurso institucional (Drew y Sorjonen, 2000) e instruccional (Silvestri, 1995) y la antropología lingüística (Duranti, 2000); la comunidad objeto de estudio es la ciudad de Bahía Blanca; la estrategia metodológica de análisis es cualitativa aunque se incluyen técnicas cuantitativas en el procesamiento del material cuando es pertinente, tomando en cuenta distintas variables socioculturales, contextuales y discursivas.

Las preocupaciones teóricas también giran en torno a la definición de nociones básicas para la sociolingüística.

Las técnicas de recolección de datos que emplea Dambrosio (2015) son las siguientes: técnica participante-observador, entrevistas, corpus de apoyo. En primer lugar, se realizaron observaciones sistemáticas en seis escuelas de educación primaria (tres estatales y tres privadas), específicamente en primero, cuarto y sexto; las observaciones le permitieron a la autora tener acceso a las consignas orales, escritas y a las dictadas y copiadas en el pizarrón. De igual modo, realizó entrevistas semiestructuradas a docentes con el propósito de identificar sus actitudes lingüísticas explícitas (Alvar, 1986). Finalmente, sumó un corpus de consignas vinculadas al ámbito escolar (manuales, revistas, guías de lectura, recursos digitales).

En su texto, Dambrosio (2015) esboza algunas problemáticas sobre el estudio de la consigna en el ámbito escolar; de tal modo, aparte de los problemas metodológicos relacionados con el objeto de estudio, los diferentes marcos institucionales y las características de los actores que forman parte de ellos, formulan otros retos que deben tomarse en consideración para llevar a cabo la investigación.

 

3. Teorías, metodologías y aplicaciones de la sociolingüística hispánica

Los trabajos teóricos, metodológicos y aplicados evidencian el creciente interés por la sociolingüística en España y América Latina desde los años 70 del pasado siglo. Las investigaciones iniciales en el campo de la dialectología dieron paso a investigaciones sociolingüísticas que transitaron desde los estudios de corte cuantitativo inspirados en los trabajos variacionistas de William Labov (1966, 1972) hacia perspectivas poliédricas que designan la sociolingüística como una zona de contacto entre disciplinas. Por tal razón, los textos abordados en esta revisión documental contribuyen a construir una mirada histórica —todavía en tránsito— acerca del desarrollo de esta disciplina en los países de habla hispana.

Sobre los estudios teóricos, los textos de los primeros años pretenden asignar un estatus científico a la sociolingüística al ubicar sus dominios en la lingüística (como la aplicación de procedimientos lingüísticos a hechos sociológicos) o en la sociología (como la aplicación de la metodología sociológica a datos lingüísticos). Para delimitar el terreno en el que surgió la sociolingüística, algunos documentos presentan el debate entre las teorías de la abstracción que conciben la lengua como sistema homogéneo, y aquellas que ponderan su dimensión social, esto es, su heterogeneidad y dinamismo; es por ello que la sociolingüística nació del interés por superar las teorías mentalistas, que concebían la lengua como un sistema abstracto aislado del hablante y la sociedad. Estas tensiones logran trazar la historia de la disciplina que toma cuerpo a través de comentarios sobre su nacimiento, precedentes y representantes, entre otros.

Las preocupaciones teóricas también giran en torno a la definición de nociones básicas para la sociolingüística, como lenguaje, lengua, habla, dialecto, léxico, norma, variación lingüística (fonética, léxica, morfosintáctica), variables sociales (género, clase social, edad), prestigio lingüístico y política lingüística, entre otras. La noción de variación lingüística, entendida como el uso de la lengua condicionado por factores de tipo geográfico, sociocultural, contextual o histórico, ha sido clave para el estudio de las formas como los hablantes empleamos la lengua en situaciones concretas.

De igual modo, la sociolingüística se ha interesado por la enseñanza/aprendizaje de primeras y segundas lenguas; así, el bilingüismo, la disglosia y las lenguas en contacto conforman asuntos abordados por estos documentos que conducen también la reflexión teórica hacia problemáticas sociales como la discriminación por/en el decir; observamos entonces un interés creciente por involucrar estos asuntos que de algún modo dialogan con procesos políticos y educativos.

La reflexión sobre la relación lengua-sociedad-educación ha estado presente en los estudios teóricos de la sociolingüística, además de los aplicados; de tal modo, se considera que esta disciplina aporta al estudio de las formas como los actores educativos (maestros y estudiantes) gestionan el habla en los contextos escolares. Los autores abordados proponen que los estudios sociolingüísticos no sólo permiten indagar los repertorios y actitudes lingüísticos, sino que contribuyen a planificar políticas lingüísticas en los contextos escolares y facilitan la creación de actividades de aula que potencien las capacidades de uso de la lengua tanto materna como extranjera; de esta manera, algunas perspectivas sobre la didáctica de lenguas retoman los planteamientos básicos de la sociolingüística al proponer que la variación lingüística debe estar reflejada en los procesos de enseñanza y aprendizaje de la lengua, que propician el desarrollo de la competencia sociolingüística.

Aunque las teorías de la sociolingüística laboviana o variacionista han sido aplicadas con gran auge en España y América Latina desde los años 70, algunos autores presentan críticas y las cuestionan porque estudian los elementos sociales como categorías monolíticas (generaciones, niveles socioculturales, sexos), sin atender a los efectos de la interacción comunicativa. De tal modo, las variables sociales en su relación con el uso de la lengua no deben ser consideradas como meras cuantificaciones; por el contrario, requieren ser explicadas e interpretadas por una ciencia que permita penetrar el objeto de estudio; de ahí que la perspectiva cualitativa sea más rentable en términos de producción de conocimiento sociolingüístico e indagación de las razones del decir de los hablantes en sus entornos de habla.

Los estudios metodológicos en sociolingüística hispánica muestran los métodos tanto cuantitativos como cualitativos que contribuyen a dar cuerpo a los estudios aplicados. En primer lugar, los textos presentan algunos recorridos por las metodologías dialectológicas y sociolingüísticas usadas en los años 60 y 70, sobre todo inspiradas por los trabajos variacionistas (Labov, 1966, 1972). La sociolingüística laboviana —también denominada cuantitativa urbana o variacionismo— contribuyó al estudio de la variación lingüística asociada a factores sociales, que se da en un hablante o comunidad de habla, y aunque ha recibido críticas (Serrano, 1998), no se puede negar su relevancia en la constitución del campo.

Estos trabajos, que construyen una “historia clarificadora de los métodos” (Gimeno, 1990, p. 11), abonan el terreno para que los autores reflexionen sobre elementos estructurales de las metodologías; de tal modo, la selección de variables lingüísticas y sociales, la constitución de la muestra, los instrumentos de recolección de datos y los procedimientos analíticos, entre otras, constituyen nociones centrales abordadas en los estudios metodológicos. Algunos autores se encuentran al proponer la relevancia de los aportes de la informática y la estadística —sobre todo en la perspectiva cuantitativa— en las condiciones de cientificidad de los estudios sociolingüísticos; aunque sabemos que sin una descripción e interpretación detalladas, las cifras no nos dicen mucho.

Los investigadores españoles y latinoamericanos han logrado proponer —sobre todo en las últimas décadas— metodologías sociolingüísticas propias.

Así como los estudios teóricos trazan un progresivo interés por constituir la sociolingüística como un campo que dialoga con otras ciencias del lenguaje, es decir, por darle mayor amplitud epistemológica y no reducirla a la cuantificación variacionista, los estudios metodológicos también marcan rutas de apertura que intentan establecer diálogos en términos de métodos entre varias disciplinas (el análisis de la conversación, la etnografía del habla, la etnometodología, la metapragmática, la lingüística antropológica, la antropología lingüística, la semántica etnográfica, la etnografía de la comunicación, la sociolingüística antropológica, la antropología cognitiva, la sociología cognitiva y el interaccionismo simbólico, el análisis del discurso, entre otras). En este sentido, la sociolingüística se muestra en los últimos años como una zona de contacto disciplinar y metodológica, incluso con denominaciones que evocan otros enfoques, como análisis sociolingüístico del discurso (Guerrero, 2009).

Cabe decir, además, que los investigadores españoles y latinoamericanos han logrado proponer —sobre todo en las últimas décadas— metodologías sociolingüísticas propias que, si bien dialogan con métodos anglosajones o de otras regiones, aportan miradas integradoras conducentes a indagar problemas de nuestras localidades; esta misma situación ocurre con el Análisis del Discurso, que ha configurado con gran éxito su propio programa teórico, metodológico y aplicado en América Latina y el Caribe (Bolívar, 2015; Londoño, 2012a, 2012b, 2015, 2016).

Los estudios aplicados —tanto los incluidos en este texto como aquellos que circulan en la escena académica— muestran gran variedad de temas y fenómenos sociolingüísticos explorados por los investigadores, imposibles de comentar en este texto. Los colectivos de hablantes de diferentes ámbitos, definidos según criterios de edad, sexo, procedencia geográfica, nivel de instrucción y profesión, entre otras variables sociales, se han constituido en comunidades de habla idóneas para indagar variantes lingüísticas (fonética, léxica, morfosintáctica). Aunque no se evidencia la prominencia de un ámbito social, la sociolingüística ha hecho aportes sustanciales al campo de la educación, por lo que muchos de los estudios sobre la relación lengua-sociedad se enmarcan en los contextos de formación escolar. De igual modo, la sociolingüística ha sido aplicada a ámbitos como los medios de comunicación, la política y la economía, entre otros.

Los trabajos indagados muestran una orientación progresiva a estudiar múltiples fenómenos sociolingüísticos desde enfoques interdisciplinarios, donde las teorías y metodologías de diversos campos son articuladas para formular nuevas propuestas de análisis; dicho de otro modo, cada vez más los estudiosos del lenguaje indagan temas y problemas al integrar disciplinas como la pragmática, el Análisis del Discurso y el análisis de la conversación, entre otros, a los estudios sociolingüísticos.

 

4. Conclusiones

Se puede concluir que la sociolingüística constituye un campo ampliamente desarrollado en los países de habla hispana gracias al interés de investigadores que analizan las relaciones entre lengua, sociedad y cultura. Por tanto, este breve recorrido por algunos trabajos teóricos, metodológicos y aplicados de la sociolingüística hispánica, nos motiva a seguir indagando las miradas poliédricas que ha configurado el campo en nuestros países; de igual modo, nos invita a entender la sociolingüística como una zona de contacto entre diversas ciencias del lenguaje que no agota sus alcances en el enfoque variacionista, sino que propende por la integración disciplinar.

 

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6. Anexos

6.1. Matriz de revisión documental 1

PublicaciónGénero discursivoAutor(es)-Filiación institucionalAñoResumen
Título del textoArtículos (teóricos o empíricos), libros, capítulos de libro, memorias, tesis, entre otrosSujeto(s) productor(es) del texto

Institución educativa donde labora(n) el(los) autor(es)
Año de publicaciónResumen de los principales fundamentos del texto

 

6.2. Matriz de revisión documental 2

PublicaciónGénero discursivoAutor(es)-Filiación institucionalTema/ problemaLugarObjetivosMetodologíaMarco teóricoAnálisisConclusiones
Título del textoArtículos (teóricos o empíricos), libros, capítulos de libro, memorias, tesis, entre otrosSujeto(s) productor(es) del texto

Institución educativa donde labora(n) el(los) autor(es)
Tema y problema de investigación abordados en el textoLugar donde se realizó la investigaciónObjetivos general y específicosTipo de estudio y diseño, tamaño de la muestra, variables o categorías, instrumentos, entre otrosTeorías de baseAnálisis de los datosPrincipales hallazgos
Oscar Iván Londoño Zapata

Notas

  1. Aunque en 1963 el Social Sciences Research Council fundó una comisión de Sociolinguistics y en 1964 se llevaron a cabo los congresos referidos, con anterioridad se habían producido algunos trabajos bajo el nombre sociolingüística, como el artículo pionero de H. C. Currie (1952) A projection of socio-linguistics: The relationship of speech to social status, además de los estudios de Edward Sapir (1949 [1929]) sobre el habla de hombres y mujeres en Yana, Male and female forms of speech in Yana, entre otros.
  2. La diatopía es una variable sociolingüística relacionada con el cambio de los hechos lingüísticos en el espacio, de acuerdo con una perspectiva geográfica; de ahí la consideración de la procedencia o posición geográfica del hablante.