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Hablemos, de Octavio Santana Suarez

Paraíso y desplazamiento

• Viernes 25 de mayo de 2018
Paraíso y desplazamiento, por Antonio María FlórezIncendio de Bombay en 1803, por R. Cribb

Exilios y otros desarraigos. 22 años de LetraliaExilios y otros desarraigos. 22 años de Letralia
Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2018 con motivo de arribar a sus 22 años.
Lee el libro completo aquí

Arden las sombras
7

………Desde la espesura del bosque
llora su casa en llamas y blasfema.
Un niño agoniza a los pies
…………………..de los fantasmas
………..y se hace hombre.
Una mujer caída lo mira sin órbitas
desde su pesadilla azufrosa
de rasgados vientres deshabitados
y lo aroma para siempre
…………….de memorias y sueños.
El infierno vomita piedras incandescentes
y en el patio arden muebles, almohadas,
ruanas, armónicas y briosos caballitos de madera.
Algunas flores ya mustias
anuncian la primavera que no será.
Sobre su cuerpo iracundo
………gravita un pesado cansancio
que ablanda sus músculos
……………..y su voluntad de fiera.
Sabe que debe huir,
……………………………o hacerse buey.

 

Arden las sombras
10

……….Muchos hombres ahora caminan
en oscuros escuadrones
por los montes, por los suburbios,
preparando sus fusiles y las bombas,
enterrando las minas,
alistando sus ojos de tigre
al acecho del oro
………………………y las conciencias,
la guerra sucia
…………..en las fronteras del mar,
en las sendas perdidas de las bananeras,
en las extensas planicies del petróleo,
…………….en las montañas de amapola y esmeralda.

………Las promesas le distraen de la sombra;
en los cafés hay alguien que cree
y en las cantinas alguien que llora;
calla y escucha las emisoras y los telediarios;
lejanamente oye la protesta de un pájaro de brea
o el lastimero canto de un niño de fango:
…………………………….El delirio del fuego en las manos.

………Incrédulo recorre las calles
y pregunta por los desaparecidos:
hoy también murió
……………………….el basuriego de Olivares,
el rata de la 19
……………………y el bazuquero de la Galería;
………….sí,
y también el pescador del Cauca,
el vaquero del Caquetá
………………………..y el recolector del Quindío;
……………….todos,
azotados por el azaroso sol de las desgracias
de un país vertical en su lenguaje
de odios ancestrales
…………………………..y muertes clandestinas.

 

Arden las sombras
11

………Quizás en unos años
cruzaremos los puentes dejando
transcurrir los últimos segundos
con la vana esperanza de alguna eternidad
antes de consumarse la venganza de los condenados.
Al principio también la sangre era roja.
En la huida por entre las hormigas y las cucarachas
la sangre era roja, y el miedo cabalgaba
hacia la frontera en un caballo de azafrán
huyendo de las heridas y de las muertes
de escarnio. Roja la huida, el viento
y los estribos. Así también era el mar
y la fuente del tiempo.
Así también el sueño de mi raza.
Roja, roja, como una flecha envenenada por el odio.
En la fuga creció la rabia de los hombres
y en la tormenta del barro creció la angustia
de los soñadores, creció el rencor
de los mendigos, y la amenaza del último
día se vino bramando como un incendio,
rompiendo cántaros, porcelanas y cristales,
derramando el líquido de los sueños imposibles,
quebrando la forma indócil de la palabra,
asumiendo la medida de los caminos
en la frontera justa de la derrota,
¿de quién?,
………………….¿para qué?,
…….si al final nos alcanzará
la furia de los proscritos,
la bala de los condenados.
La luz cegadora. La nada asfixiante.
La dolorida elipsis de la pesadilla última.

………Y yo aquí, a este lado del puente,
frente al abismo del silencio todo
sigo siendo sólo un poeta en su estatura.

 

El exilio
1

………Tengo la convicción del exilio.
Voy a partir. Con tus labios o sin ellos.
Sería más seguro quedarme,
apoyarme en las raíces, en los recuerdos,
en la certeza de los afectos,
en la plenitud protectora de las montañas
y en la fértil luz de tus miradas.
Pero los temporales de oriente
me traen el ruido de las ciudades
y los vientos del norte el yodo salino de los litorales.
Debo partir. Y me alisto olisqueando los senderos,
poseído de una insana y febril ansiedad,
leyendo en el horizonte cargado de presagios
los inciertos designios del miedo.

 

El exilio
2

………No pueden ser
ni estar aquí.
Los amantes emigran,
obligados por el odio,
y dejan en cada posada del camino
un proyecto de vida
que es fugaz y perpetuo
………….en las caricias ansiosas que se profesan,
y en los sueños que tejen cada noche
entre las sábanas del miedo.

 

El exilio
3

………Y allí dejan la huella
sobre el polvo,
la hierba húmeda
……………………….y el barro;
siempre la misma medida de sus pasos,
la idéntica certeza
de un andar cansino
…………………hacia lo desconocido
por esa ruta que marca
la certidumbre de un rastro sin dolientes,
de un destierro sin objeto,
de un agrio acaso sin sustancia
en el largo viaje hacia
…………………..los confines del asombro.
…………..Deben seguir.
El sendero está plagado de alimañas,
de enemigos sin nombre ni rostro.
Los buques al norte y los trenes al oeste,
así lo anuncia el viento,
pero intuitivamente se dejan ir.
El viaje es muy largo.
…………………………..Y anhelan llegar.
..Pero no es fácil burlar por el camino
………….a los justicieros aurigas de las tinieblas.

 

El exilio
6

………Un silencio húmedo y malsano
envuelve sus cuerpos de viajeros cansos.
Las manos asidas,
…………….los torsos desnudos,
……………………….los músculos fláccidos,
y entre los árboles
………….el respirar acezante de los fantasmas.
La noche arde en el agua turbia de los pantanos.
El miedo les corroe la carne
y en sus ojos se dibuja la miseria
……………………………………de sus fatales días.
Tiemblan impotentes y humillados.
Una música obscena de insectos y lechuzas
les aborta el sueño y les exige seguir atentos,
en vigilia perpetua,
….hechos frágil nido en la brizna
…….tras los tenues antifaces azules de la luna plena.

 

El exilio
8

………No hubo reposo
en esta huida.
El cansancio y el hambre
les nublaron los ojos
y el camino se hizo
tortuoso y cruel.
Llegaron.
A un incierto destino.
……………………………..¿Adónde?
A la ciudad y al mar.
…………………………….Fulgor y vanidad.

 

Destino
5

………El pasado es un sueño.
Vivir es lo que nos hace daño.
Por las calles vacías de la ciudad
el silencio es hostil y justiciero.
¿Fuimos alguna cosa?
………………………..¿Seremos alguna otra?
Como un náufrago después de la tormenta,
deambulo a la deriva por los recuerdos.

………Digamos,
para que no nos olviden.
Este país era muy triste antes:
……………………………………………..¿No crees?
Era como un paraíso.
No.
………No.
……………….Siempre ha sido así,
…………………………………………………triste.

………El recuerdo es como un sueño,
pero la infiel memoria destruye
………………………………todo lo que es duda y fenece.
Vivir es lo que hace daño.
Hablemos,
……….gritemos bien alto,
……………………..para que nunca nos olviden,
……………………………………………………..ni olvidemos.

 

La inefable verdad

………Es invierno y sobre la colina
hay un hombre agobiado de paisaje.
En su corazón las alas del amor
se encogen. Puños de silencio.
Una mujer se difumina en la bruma
y un niño se aferra a sus manos, crece.

………Por el aire,
la piedra y la ceniza,
las nubes deshilachadas,
……………………la herrumbre,
el humo y las estrellas en derrota.

………Sombras y extravíos.
Ruinas grises en vez de sueños.

………Es infamante aprender
a golpes de metal, a mazazos,
…..cómo se nos tuerce el destino,
cómo se nos muere aquello que anhelamos.

………Así, incombustible,
gira el planeta en su órbita infernal
y fugazmente intuimos en su elipse
la inefable verdad del universo.

 

Las ciudades ardiendo

………A lo lejos,
las ciudades ardiendo,
……los bosques descuajados,
la vasta sabana teñida de rojos.
Adonde se mire,
………….ya todo ruinas,
…………………ya puro polvo,
y un silencio que dice,
no obstante:
Acecha el metal,
pero no cejes en tu empeño.
La memoria de la especie te empuja,
te obliga una fuerza primigenia
que debes atender.
Alguien te espera más allá
de los espejos de cuarzo.
Sólo tienes que cruzar el puente

…………………………………………..y confiar
”.

………Va siendo invierno
sin viento, sin nieves ni mar.
Efímera la esperanza,
…..vano el tiempo,
en esta larga noche aún por transitar.

 

Paraíso
7

………Antes de abandonar mi tierra
pienso en todo lo que es embrión y energía creadora,
en el semen derramado sobre la núbil muchacha
que sueña con la ciudad y el mar,
en el rudimento de olores y sabores
que se instalarán en mi memoria refleja
como una semilla purulenta de flores sin estambres.
Pienso en los gusanos, las serpientes, las carcomas
y todas las cosas que horadan la tierra y la revierten
a su antigua condición de semilla; pienso en ti
que te has quedado sin boca ni brazos para besar o retener,
¡Oh, madre, hermana, abuela, amante,
ligamento primordial de mis rodillas genuflexas,
………………………brilloso canto de espeso y ardiente amor!

 

Paraíso
9

………Y llevan
en sus alforjas
algunas pocas pertenencias;
habitan en el día oscuros rincones
de caballerizas y galpones malolientes
y en las noches recorren sudorosos
caminos marginales de niebla
entre susurros y plegarias.
Al alba, siempre al alba, buscan riachuelos,
pequeñas fuentes de agua, donde sacian su sed
y se lavan la angustia de sus pieles rotas. A veces los peces tocan
sus cuerpos desnudos y se anegan de amor e inciertas promesas.
Se aman, se seguirán amando, buscando el mar o las ciudades,
así el miedo los obligue a seguir andando
con las alforjas ya vacías pero los sueños intactos.

 

La huida
10

………No sé cuánto tarda un joven en hacerse roca
y una doncella en derramarse en lluvia;
seguramente más de lo que tarda un río en volverse silencio
y una mariposa en murmullo;
pero eso no importa si le digo que ya aprendí
a distinguir todas las formas posibles del vuelo de los lagartos
y la trenza de las arañas y la sintaxis de las serpientes
y el gemido de los musgos y el mugir nervioso de las balas
y el croar azulino de los que están a punto de perecer,
como yo, que pondero la longitud de los fusiles que me apuntan
y el metálico sabor mineral del barro y la raíz febril del mangle putrefacto.

 

La huida
11

………Los mosquitos titilantes se acogen
al latir de las luciérnagas. Son como hermanos
y se hacen flauta en medio del asfixiante bosque
que habitan a la espera de la hora propicia,
de la noche.
No es posible seguir el camino de esta manera
y el hombre y la mujer deben incrustarse en un árbol
y hacerse follaje y naturaleza muerta.
Así esperan llegar a otro momento en que la luna
les señale el camino y las iguanas y los sapos los conduzcan
a las grutas que habitarán hasta que cese la lluvia metálica
que los persigue desde hace días. Los turpiales, amarillo y negro,
cantan, y en el bosque los escarabajos también esperan:
faltan pocos segundos para que los corazones
…………………………………………………estallen o se duerman,
y no mueran. Nunca mueran. El sueño los convoca.

 

La huida
14

………Alguien tendrá que detener esto.
Alguien, no sé quién,
debería abrir alguna puerta de su morada,
…………….—su corazón incluso—
Y generoso decir, a pesar de sus heridas:
………………………….—Entra, esta es mi casa,
……………………………bebe de mi agua
……………………………y reposa para siempre de la huida.

Poemas escogidos de:

  • En las fronteras del miedo (Diputación Provincial Badajoz, Badajoz, España, 2013; finalista del Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura de Colombia, 2015).
  • Corazón de piedra (Littera Libros, Villanueva de la Serena, España, 2010).
  • Desplazados del paraíso (Editorial Universidad de Caldas, Manizales, Colombia, 2015; Premio Nacional de Poesía “Ciudad de Bogotá”, 2003).
Antonio María Flórez

Antonio María Flórez

Escritor hispano-colombiano (Don Benito, Badajoz). Se crio en Marquetalia, Colombia. Es médico especialista en drogas y deporte. Ha publicado Zoo (Poemillas de amor antiecológico) (2003), Desplazados del paraíso (2003), Dalí. El arte de escandalizar (2004), Transmutaciones. Literatura colombiana actual (2009), Bajo tus pies la ciudad (2012), En las fronteras del miedo (2013), La muerte de Manolete. Crónica en escena (2014) y Sueños eróticos de un adolescente empedernido (2016), entre otros títulos. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía “Euclides Jaramillo Arango” (1999) y el Premio Nacional de Poesía “Ciudad de Bogotá” (2003), entre otros reconocimientos. Algunos de sus textos se han traducido al italiano, francés, portugués, danés, inglés y catalán y han aparecido en antologías a uno y otro lado del Atlántico.
Fotografía: Daniel Mordzinski.

Sus textos publicados antes de 2015
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TransLetralia: Horácio Costa
TransLetralia: Roberto Piva
TransLetralia: Henri Michaux
Antonio María Flórez

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