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Teoremas turbios, de Pabsi Livmar
Una necrópolis posapocalíptica habitada de voces y otras distopías

domingo 26 de abril de 2020
“Teoremas turbios”, de Pabsi Livmar
Teoremas turbios, de Pabsi Livmar (EDP University, 2018).

Teoremas turbios
Pabsi Livmar
Cuentos
Editorial EDP University
Hato Rey (Puerto Rico), 2018
ISBN: 9781942352853
179 páginas

“Todos somos PacMan. Todos huimos de fantasmas, que son los otros humanos, otras almas. Nos pasamos toda la vida huyéndoles porque estamos vulnerables y, cuando los buscamos, entonces ellos están en su momento más vulnerable, por lo que terminamos destruyéndolos.
Destruyéndonos”.

Pabsi Livmar, “Soul-to-CodeTM”, Teoremas turbios

¿Cuándo se rompe la alegría de la inocencia? Hay en todo el libro una búsqueda sobre quiénes somos, qué somos más allá de estar vivos o muertos y ¿qué es morir?, ¿podemos controlar la muerte?, ¿en qué nos hemos transformado? ¿Cómo podemos liberarnos de ese lado oscuro de nosotros, del otro, o aún peor del gobierno? ¿Hasta qué punto te puedes convertir en asesino o suicida? ¿Estamos vivos o nos hemos ido zombificando? ¿Son las emociones y la empatía la salvación? Todas estas preguntas y respuestas se presentan en Teoremas turbios, de la escritora y traductora puertorriqueña Pabsi Livmar, publicado en 2018 por la editorial de EDP University. Y no es de sorprender, ya que esta escritora nacida en 1986 recibió el X Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor con su primer libro, El visitante de las estrellas (Ediciones SM, 2017), lo que la ha convertido en la puertorriqueña más joven en recibir el galardón.

Estos cuentos nos sumergen en el misterio, el humor negro, el manejo de lo impredecible, en ese lado cruel del ser humano y de la sociedad, en general. Pues la literatura especulativa que trabaja la también subtituladora y profesora universitaria Pabsi Livmar, desde la ciencia ficción, el terror cotidiano y sicológico, lo paranormal y el gótico, no tiene límites para describir el mundo en que vivimos sea distópico o realista y el mundo interior de cada uno. A través de estas posibilidades creativas, Pabsi moldea la lógica para jamaquearnos a los lectores y hacernos partícipes de su sensibilidad y su imaginación. En Fantasy: The Literature of Subversion, Rosemary Jackson escribe: “La estética de lo fantástico, en general, responde al deseo de transgredir la visión oficial de la realidad basada en los principios racionales de causa y efecto, lo fantástico implica en sí un cuestionamiento, una búsqueda y una exploración de lo posible, de esa subjetividad que invierte la lógica y simultáneamente añade un margen de duda y de misterio a aquello que los esquemas convencionales del conocimiento han calificado como real”.

Pabsi maneja aquí magistralmente las transiciones del tiempo y de los personajes. Somos refugiados, zombis en nuestra propia isla, y sabemos quiénes son los responsables.

Así caemos en el primer cuento, “Golpe de agua”, que bien podría ser el extracto de una novela en ciernes. Pues nos quedamos con ganas de más, en esa teoría de la conspiración para acabar con nosotros, en un mundo muy puertorriqueño, muy distópico, a consecuencia de dos virus infiltrados por el gobierno en aquella siembra de nubes para acabar con la sequía, que también podrían ser hasta las cenizas que han depositado en Peñuelas y en otros municipios. La trama se siente tan auténtica que aterra mucho más que las series The Walking Dead o True Blood, y más cercana a la sicología oscura humana de Horror-real de Alexandra Pagán, el Ensayo sobre la ceguera de Saramago o los cuentos de Mariana Enriquez y Joe Hill (hijo de Stephen King), sin necesariamente conversar con éstos.

Pabsi maneja aquí magistralmente las transiciones del tiempo y de los personajes. Somos refugiados, zombis en nuestra propia isla, y sabemos quiénes son los responsables. Bien lo narra la propia autora en la página 42 de este cuento: “El fin del mundo no es como lo pintan. No sucederá como en las películas de Spielberg o los cuentos de Lovecraft. El fin del mundo es ahora, todos los días, porque sucede cuando todo lo que conoces se derrumba y no puedes hacer nada para evitar la destrucción. // El fin del mundo es hoy. Y pasó ayer”. Aquí se critica la mal llamada justicia. Pues a fin de cuentas el terror distópico siempre debe encerrar una crítica sociopolítica intentando explicar desde la especulación cómo pudimos llegar a esta situación. Terminé la lectura de este cuento con un gran dolor de alma, porque vivimos en ese horror.

Y bien el resto de los cuentos pueden funcionar como el tiempo previo a este mundo posapocalíptico. Todos, teoremas turbios que, partiendo de axiomas, postulados o cuentos, muestran alguna realidad más allá del terror nuestro de cada día. Somos una sociedad turbia, que mientras más tratamos de explicarla se torna más siniestra y cruel.

Luego sigue el cuento “La voz de los muertos”, sobre la memoria auditiva, que, como señala la autora en su texto, es la más importante de las memorias sensoriales, pues incorpora, además de sonidos, la palabra. Aquí la voz es identidad y salvación. En esta necrópolis de teoremas turbios, es fundamental que no olvidemos las voces de nuestros muertos, que son esas las que componen el silencio.

Son esos teoremas una gran teoría de la conspiración, de lo que estamos inminente viviendo, muriendo y desapareciendo.

¡Y los giros de los finales en cada relato de este libro…! Y si mortuoria y sonoramente hermoso es “La voz de los muertos”, el cuento “Pruebe los frenos” es la belleza pura y dolorosa sobre una suicida, sobre la depresión. Medita sobre ese escalofriante lado oscuro, tanto el ajeno como el propio. Me entusiasman los jamaqueos literarios en la cuentística de Pabsi Livmar, donde una pierde de cantazo la respiración y ve reflejada la turbiedad propia frente al espejo. Es tan auténtica y natural su narrativa, y en particular en “Pruebe los frenos”, que quise abrazar a la protagonista, a la autora y a mí misma, y ya no pude parar de llorar al llegar a esta línea en la página 63: “Estoy jodida. Tengo miedo de morir y me atemoriza vivir”. En los demás cuentos del libro se llega al límite en el que podemos acabar con la vida de otro (sea humano, humanoide, zombi, robots o hasta mujer gata —como en el genial relato “Lina Melina”…).

Otro aspecto muy rico de este libro es que Pabsi trabaja a la perfección las diversas voces narrativas, con fluidez sea mujer, hombre, niña, u otros seres paranormales o extraterrestres u otras posibles cibervidas mecánicas. Todos en la búsqueda de la supervivencia, desde la empatía, la pasión, las voces. Siempre las voces (como también en el divinamente terrorífico relato “Jueves en la tarde”), voces-palabras-sonidos como la propia esencia de lo que somos, los vivos y los muertos, los humanos y los extraterrestres, los zombis o los humanoides. Todos somos lo mismo, es la empatía desde la ciencia ficción, el gótico y el terror.

Quiero comentar un último cuento: “Tulipanes”, casi al final del libro, acaricia la distopía del primer relato, para ir culminando el ciclo que inició “Golpe de agua” con el exterminio y en “Tulipanes” con la repoblación de la tierra mediante robots que experimentan emociones propias como los humanos, pues el amor salva. Son esos teoremas una gran teoría de la conspiración, de lo que estamos inminente viviendo, muriendo y desapareciendo. Y aunque Pabsi Livmar no acepte que es poeta, lo es, a medida que terminan las páginas de esta necrópolis poblada de voces (que son las páginas de Teoremas turbios) y su búsqueda de empatía desde la distopía, vamos llegando a las despedidas de duelo, ante la muerte y la más hermosa declaración de amor y pura poesía de la querencia como en “El día que te mueras”, página 169: “El dolor será tal que no lloraré. Me convertiré en una represa de lágrimas que se desbordará por años. Me arrimaré a la ventana y veré la implosión de los edificios sin dueño [de Santurce]; me revestiré con la esperanza de que sólo es un mal presentimiento, una corazonada equivocada, un fantasma de teoremas turbios”.

Este libro es terrorífico, pero no fatalista. Mientras no perdamos esa necesidad de sentir y entender a los humanos, y a otras posibilidades de vida, el lado luminoso de la salvación está entonces en la empatía y sus voces. Esa respuesta nos la podrá dar Pabsi a través de la relectura de este bello libro y la esperanza de nuevas publicaciones.

Ana María Fuster Lavín
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