correcciondetextos.org: el mejor servicio de correccin de textos y correccin de estilo al mejor precio

Saltar al contenido

Volver a George Steiner

sábado 24 de julio de 2021
¡Compártelo en tus redes!

“Un lector”, de George Steiner

La mirada de Steiner al mundo nos dejó una gran huella. Fue sin duda alguna uno de los mayores intelectuales del siglo pasado. Hombre de libros, de vasta cultura que fue analizando en múltiples libros, todos ellos muy interesantes.

La editorial Siruela ha publicado Un lector, que recoge muchos de sus artículos aparecidos en libros y revistas, con el afán de dar a conocer, a los que no han tenido la suerte de leerlo, sus opiniones sobre tantos temas de política, literatura, historia.

La selección de textos de libros tan apasionantes como La muerte de la tragedia, Después de Babel y Lenguaje y silencio, entre otros, nos pone enfrente a un pensador que ya supo con claridad que el siglo XX no acababa con la poesía como pensaba Adorno, después de los campos de exterminio nazi, pero sí dejaba una gran frustración en los seres humanos ante la capacidad de maldad de una raza superior como la nuestra. Esa maldad y la intención de comprender qué hay detrás de un hombre inteligente para aniquilar a miles de personas nos deja pensativos ante la barbarie que se perpetró en el siglo pasado.

“Un lector”, de George Steiner
Un lector, de George Steiner (Siruela, 2021). Disponible en Amazon

Un lector
George Steiner
Ensayo
Ediciones Siruela
Madrid (España), 2021
ISBN: 978-84-18245-68-8
512 páginas

En el apartado del libro titulado “Cuestiones alemanas” cita a Ernst Wiechert, escritor que dio a la luz su libro El bosque de los muertos y que escondió en su jardín lo que escribía; tan duro era el testimonio de lo que le tocó vivir en Buchenwald:

En El bosque de los muertos nos ha dado un informe sosegado y breve de lo que vio en el campo de concentración. Vio que los judíos eran torturados hasta morir bajo inmensas cargas de piedras o maderos (cada vez que se paraban para respirar eran azotados hasta que caían muertos).

Los médicos del campo no tocaban ni a los judíos ni a los gitanos para que la herida que tenían no les infectara a ellos; ni siquiera empleaban guantes para evitarlo, dejaban que se infectara más hasta que se gangrenase.

Steiner comenta en este apartado que muchos alemanes alegaron ignorancia después de la guerra sobre las atrocidades de los campos, pero él lo pone en tela de juicio. La obsesión por los campos de concentración persigue a Steiner porque está centrada en la idea de la maldad humana, cómo un pueblo culto pudo llegar a esos extremos de barbarie.

Da la impresión de que George Steiner supo mirar la literatura como si descifrase un código, lleno de comparaciones, afinidades y diferencias.

Hay otros temas en esta selección rigurosa y brillante, como el apartado titulado “Crítico/Lector”, donde habla de la capacidad del crítico para entender y traducir el mundo. Si el crítico se deja llevar por sus gustos y a veces es arbitrario, el lector se crea un canon que sigue firmemente. La idea de la inmanencia frente a la trascendencia pone al lector ante el deseo de trascender lo leído de su momento, de llevarlo a un terreno que está fuera del tiempo, de envolverlo en un espacio que sea siempre eterno. Como Steiner supo ver, la lectura nos aleja de lo temporal y nos sumerge en un espacio donde todo es instante, sin pasado ni presente. Cuando leemos las grandes novelas (muy interesante en el libro el apartado dedicado a comparar a Tolstoi con Dostoievski) nos hallamos en un momento único, donde sólo somos nosotros con nuestra avidez cultural para imaginar como lectores lo que ha escrito el autor. Tanto es así que incluso somos creadores de un libro que vamos gestando en nuestra imaginación.

Pero también la avidez cultural de Steiner encuentra en Homero y Tolstoi motivos de convergencia, como dice en el apartado “Homero y Tolstoi”:

El Homero de la Ilíada y Tolstoi concuerdan también en otro aspecto. Su imagen de la realidad es antropomórfica; el hombre es la medida y el centro de la experiencia. Además, la atmósfera en la cual vemos moverse a los personajes de la Ilíada y de las novelas tolstoyanas es profundamente humanista y hasta secular.

Da la impresión de que George Steiner supo mirar la literatura como si descifrase un código, lleno de comparaciones, afinidades y diferencias. En esta selección de textos alumbra el hombre sabio que sabe recitar de memoria los pasajes de la novela (en la estela de Bloom que seguía impartiendo clases muy enfermo recitando párrafos de poemas a sus alumnos). Esta categoría de gran humanista late en Steiner, que va más allá del crítico o el lector, es el hacedor del lenguaje que transforma al leer todo lo que escucha en ese diálogo autor-lector en una torre de inteligencia y verdad.

Por el libro pasean grandes novelistas como George Eliot (la autora de Middlemarch), D. H. Lawrence (el gran novelista que supo ver la psicología de las mujeres como nadie y la sexualidad latente en las hembras de sus novelas), Henry Miller, James Joyce y muchos otros, sin olvidar a Homero, Horacio y otros clásicos.

Lo que consigue este repaso a tantos textos de George Steiner es poner una luz en la inteligencia, hacer más fácil la lectura de todos ellos, poner una vela en las palabras para que sean llama y nos conviertan a los lectores en un arsenal de recuerdos que vivirán siempre en nosotros. Su afán de hacer literatura comparada nos sirve para aprender y saber leer de otra manera, con otros ojos, con otra intencionalidad.

Ya no quedan sabios como Steiner (muy interesante todo lo que dice sobre la traducción y sobre el lenguaje en sí), ya se han ido muriendo los grandes como él y Harold Bloom, mucho más que críticos o profesores, seres que llevan la literatura en la memoria y que han alumbrado en generaciones de alumnos y de lectores una llama, la de la sabiduría. Cuando terminamos esta selección de textos, ya sabemos que su huella queda en nosotros, nos hace mejores y seguiremos amando la literatura con un afán nuevo, el que descubre el que lee como si escuchara, el que escribe como si el tiempo fuera eterno.

Pedro García Cueto
Últimas entradas de Pedro García Cueto (ver todo)