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cuatro poemas de c. a. campos

lunes 14 de abril de 2025
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caracoles

el vacío llenamos
para que no pese.

el vacío que pesa más que el agua
que cargábamos en la infancia,
cuando ella no llegaba a nosotros,
cuando teníamos que ir por ella
para limpiar y bañarnos,
cocinar y la sed saciar—
echándonosla al hombro o la cabeza
cuando gozábamos de más fuerza
pero de menos recursos,
de más libertad
pero de menos facultad.

lo llenamos de cachivaches
para que no pese.
vaciarlo es aterrador.

 

al oído

me acuesto con sarah, con maría, miosotis,
con versiones de la nada,
variaciones del miedo a los espejos, al vacío,
del miedo a la luz que atrae a los ojos,
que atrapa a los insectos, a los cachondos

me acuesto con el presente,
con sus tetas de silicona que saben a pasado, a futuro,
con sus piernas y trasero,
su vista o pista para chichiguas o paracaídas,
para aterrizajes de emergencia

me acuesto o se me acuesta sin falta cada noche
a modo de compensación,
a modo de compasión por el afán a priori,
por los derrames del café y las migajas del pan,
por las horas extras y las horas muertas

me acuesto con los sueños, con las ganas,
con la desesperanza de la esperanza,
con tal cual ramera,
tal cual ama de casa que en lencería
me susurra que lo mejor está por suceder

 

fuera de servicio

tengo días que no me afeito
ni me corto las uñas,
que se me para y ni me hago caso

días que estoy de huelga
acampado entre el carajo y la porra,
esperando una salida o entrada
mas no para entrar ni salir:
estar a la intemperie
me cae de perillas

días que no me asombra
que ya no me asombre,
que no bebo (un milagro)
para ver si resucito
o me pego un tiro:
hastiado de hacerme el vivo,
de hacerme el muerto
para que no me maten

tengo días que ya fueron
y que no volverán
ni cuales quiero que regresen:
los malgastaría otra vez
con la primera
que me encontrase en el camino

días que no miro al futuro,
que no leo el pasado,
que no le dirijo la palabra al presente:
al tiempo que se vaya a freír tusas,
que no me joda
con que le arregle su reloj

yo no soy relojero

 

estribillo

es una historia alegre
compuesta por la tristeza,
me la contó la desgracia
una noche que nos fuimos de copas,
ella era adicta al amor
al licor que se ganaba
con su diccionario,
él no se sentía en casa
habitando el presente—
con tanta gente dispuesta a olvidarlo,
pero el destino
que es otro cretino
se empeñó en juntarlos,
es una historia alegre
compuesta por la tristeza,
me la contó la desgracia
una noche que nos fuimos de copas,
él soñaba con que fuera verdad
la canción de cuna,
ella con despertar
de otra pesadilla,
dios bendiga a la alegría
aunque no nos conduzca
a la sabiduría,
si es verdad
que sea mentira,
si es mentira
que no sea verdad,
es una historia alegre
compuesta por la tristeza,
me la contó la desgracia
una noche que nos fuimos de copas,
terminamos los dos
en el bar de la esquina,
en el bar de la esquina
medio borrachos
medio sensatos,
alentando como hinchas de fut
su unión
y su despedida,
su desnudo
y lo que se pudo,
es una historia alegre
compuesta por la tristeza,
me la contó la desgracia
una noche que nos fuimos de copas

c. a. campos
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