Una vez Zeng Shen1 vivió en Fei. Allí había un hombre de su mismo nombre y apellido, quien mató a una persona. Alguien le dijo a la madre de Zeng Shen: “¡Zeng Shen mató a una persona!”.
La madre de Zeng Shen dijo: “¡Mi hijo no mata a las personas!”. Como si nada hubiera pasado continuó hilando.
Un momento después vino otra persona y dijo: “¡Zeng Shen asesinó a alguien!”.
La madre prosiguió hilando como si nada.
Transcurrió un corto tiempo. Una persona más vino a decirle: “¡Zeng Shen mató a un hombre!”.
La madre de Zeng Shen se asustó. Arrojó la lanzadera a un lado, saltó la pared y escapó.2
De Zhan Guo Ce
- Discípulo de Confucio. Vivió entre el año 505 y el 436 a.C., durante el “Periodo de Primavera y Otoño” en el Estado de Lu.
- Los delitos en la antigua China eran colectivos. Por lo tanto, la madre de Zeng Shen temió ser castigada por el supuesto crimen de su hijo.