Chino
Breves y antiguas fábulas chinas

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Introducción

Pintura mural de la dinastía Han

El fabulista chino, Yan Wenjing, compara las fábulas con mágicas bolsas, las cuales, a pesar de su pequeño tamaño, contienen profundos significados. En el habla budista “un mundo infinito puede ser reflejado en cosas tan menudas como una semilla de mostaza”; “una flor puede contener un mundo, mientras que una hoja, un universo”. Las antiguas fábulas chinas constituyen un rico tesoro cultural. Las sucintas fábulas siempre se trasladan a otras tierras a la cabeza de otras formas de literatura.

Algunos eruditos consideran que las fábulas chinas aparecieron a partir de la dinastía Zhou del oeste (siglo XI-771 a.C.) ya que ellos toman como fábulas la interpretación de los ocho trigramas (ba gua) del Libro de los Cambios (Yi Jing) y de “Cantos a las Cosas” y “Versos de las Canciones de los Pájaros” contenidos en el Libro de los Cánticos (Shi Jing). Esas obras usan analogías —como las fábulas—, pero carecen de un argumento completo, lo cual es indispensable para calificarlas como fábulas.

No es sino hasta el “Periodo de Primavera y Otoño” (722-481 a.C.) cuando las fábulas escritas vieron la luz de una forma embrionaria y muchas de ellas están recogidas en la obra llamada Comentarios de Zuo (Zuo Zhuan) que son comentarios a otra obra titulada Anales de Primavera y Otoño, la primera cronología de China que recoge eventos históricos que cubren un periodo del año 722 al 464 a.C.

Las fábulas florecieron durante el “Periodo de los Estados Combatientes” (475-221 a.C.), una época de cambios sociales violentos, la cual vio la emergencia de las llamadas “Cien Escuelas de Pensamiento” que abogaban por diferentes ideas políticas, filosóficas y sociales. Muchas de las escuelas de pensamiento adoptaron las fábulas como un poderoso instrumento para ilustrar y difundir sus enseñanzas. Esta circunstancia propugnó la creación y el auge de las fábulas. La tendencia se inició con las obras llamadas Mo Zi (El Maestro Mo) y Meng Zi (El Maestro Meng), las cuales condujeron hasta Zhuang Zi (El Maestro Zhuang), Lie Zi (El Maestro Lie), Han Fei Zi (El Maestro Han Fei), Lü Shi Chun Qiu (Comentarios del Señor Lü a los Anales de Primavera y Otoño) y a Zhan Guo Ce (Estrategias de los estados combatientes). Además en las obras de las otras escuelas de pensamiento también se emplearon las fábulas.

Alrededor de dos mil fábulas fueron escritas durante el arriba mencionado periodo. Estas creaciones usaban imágenes concretas y varios estilos para transmitir grandes ideas.

 

El corto lapso del despotismo de la dinastía Qin (221-207 a.C.) dio como resultado una ausencia de literatura y fábulas. La creación de fábulas en la dinastía Han occidental (206 a.C.- 25 d.C.) y la dinastía Han oriental (25-220) heredó las características del “Periodo de los Estados Combatientes”. La dinastía Han recibió el legado de la cultura de la época pre-Qin y procuró una duradera paz y una perdurable estabilidad. El periodo temprano de la dinastía Han occidental principalmente siguió la filosofía taoísta clásica conocida como la “Escuela Huang Lao”. Luego el emperador Wu (140-87 a.C.) elevó al confucianismo a la posición predominante, apartando a las otras escuelas de pensamiento. La dinastía Han oriental y las siguientes dinastías básicamente siguieron la política iniciada por el emperador Wu. La herencia del pensamiento político inevitablemente influyó en la creación de fábulas. Los principales temas que permearon las fábulas de las dinastías Han occidental y oriental fueron tópicos pre-Qin que exhortaban a la gente a acomodarse a la moral social. Las fábulas de este periodo bruscamente cayeron en dos categorías: unas promovían la filosofía de la “Escuela Huang Lao”, representada por las fábulas de Huai Nan Zi (El Maestro Huai Nan), obras selectas del príncipe Huai Nan y otros; las otras propagaban ideas confucianas, como por ejemplo Shuo Yuan (Jardín de las Anécdotas) y Xin Xu (Nuevos Discursos), ambas obras compiladas por el escritor Liu Xiang (78-6 a.C.).

 

Durante las “Seis Dinastías” (220-589) —época de desórdenes, pero también de un tiempo dinámico para el surgimiento de nuevas ideas— la restricción de la ortodoxia confuciana fue rota y emergieron el “Oscuro Aprendizaje” y el budismo. Las fábulas de este periodo rompieron con la simple repetición y con los temas exhortativos de la época Han transformándose en sátiras. La introducción del budismo desde la India insufló a las fábulas de una nueva vitalidad.

En las dinastías Tang (618-907) y Song (960-1279) la prosperidad de la sociedad feudal china alcanzó su más alto grado. Ellas también representaron el punto máximo de mixtura de las culturas de China, India, Persia y partes de Asia Central. El movimiento por la reforma de la prosa clásica abogaba por la modificación del lenguaje clásico y que la literatura debería servir a la realidad. Este movimiento tuvo una profunda influencia en las fábulas escritas. Pioneros del movimiento fueron Han Yu (768-824), Liu Zongyuan (773-819) y Su Shi (1036-1101). Ellos hicieron importantes contribuciones al desarrollo de las fábulas e influenciaron posteriormente a los creadores de fábulas de las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911).

Durante las dinastías Yuan (1279-1368) y Ming la sociedad feudal alcanzó un estadio de extremo despotismo y comenzó a declinar. Este periodo también fue testigo del surgimiento de la literatura popular china, la cual tuvo una influencia penetrante en las fábulas. Los escritores no eran libres para expresarse sin reservas y frecuentemente incorporaban bromas en boga entre el pueblo dentro de sus fábulas. La combinación de fábulas con bromas creó alegorías humorísticas, las cuales tomaban una aproximación irónica de la realidad social, utilizando insinuaciones oblicuas y sarcasmos descarnados.

Al final de la dinastía Ming, las fábulas de Europa se expandieron en China junto con el aprendizaje de ese continente. La más temprana versión china de Fábulas de Esopo vio la luz en 1625 bajo el título de Kuang Yi. Poco después fue seguida por una colección de fábulas titulada Wu Gan que imitaba a Kuang Yi. Estas imitaciones de fábulas incorporaron muchas de las técnicas de personificación de las fábulas europeas y establecieron el camino para combinar las técnicas china y occidental. Sin embargo, los más tradicionales literatos chinos continuaron apegados a los viejos modelos. La situación era básicamente la misma cuando la dinastía Qing fue establecida. Después de la Guerra del Opio de 1840, los asuntos candentes de la época y los principales temas de las fábulas eran los mismos: lucha por salvar a la nación de las potencias extranjeras y la necesidad de una reforma y apertura. Fino ejemplo de esta época son las fábulas recogidas en Qiao Pi Hua (Dichos graciosos) del famoso novelista Wu Jianren del periodo tardío de la dinastía Qing.

 

El término chino “yu yan” (literalmente “palabras que implican”), que sirve para designar a las fábulas, proviene de los capítulos “Yu Yan” y “Tian Xia” de Zhuang Zi. Su principal significado es usar algo aparentemente sin relación con otra cosa, con el objeto de exponer uno sus propias ideas. Los famosos traductores de finales de la dinastía Qing, Lin Shu y Yan Qu, produjeron la versión china de las Fábulas de Esopo y ésta fue publicada en 1902 bajo el título de Yi Suo Yu Yan. Desde ese tiempo, la mayor parte de los chinos han considerado yu yan y fábula como exactamente iguales. De hecho, hay un traslapo en sus significados: la palabra fábula puede abarcar yu yan, cuentos de hadas y mitos; yu yan puede referirse a fábulas, parábolas y alegorías.

Las fábulas de cada sistema cultural tienen sus propios y distintivos estilos y, lo que es más importante, dan cuerpo a su propio ethos cultural. Las fábulas aquí traducidas están llenas de sabiduría y humor y han tenido una amplia divulgación e influencia en China.