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Rubén Vela: “El poema es la expresión más pura del individuo”

domingo 26 de febrero de 2017
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Rubén Vela
Vela: “El poema se hace todos los días, va creciendo, se va corrigiendo y merece hablar de lo que uno ve, lo que uno escucha”. Fotografía: El Litoral

Hijo de luz sobre la tierra
La mujer que no sabe volar que no quiere volar
que observa como si nada
la fuga de los pájaros.
La dispersión del viento.
Ella bautiza lo infinito
con el continuo nombre de sus hijos
su estatura se agiganta.
La mujer sobre la tierra, sí, sobre la tierra.
Rubén Vela.

La poesía es la expresión de los más excelsos sentimientos. Es utilizar el vehículo de las impresiones más profundas del ser humano, para así plasmarlos en la vida, en las personas y en el amor.

—Larga es la trayectoria cultural y literaria que has realizado desde que naciste en el año 1928, y cuéntanos, ¿uno nace poeta o se va haciendo poeta a través del tiempo?

—Uno nace poeta, yo me crié en un mundo de magia y eso me hizo saber que debía estudiar en un mundo diplomático sin abandonar la poesía hasta que publiqué mi primer libro en el año 1956, que son libros testigos de mi vida.

—Escribir es una profesión, oficio o una afición, ¿qué es escribir para Rubén Vela?

—Escribir es una manera de sobrepasar la dimensión humana para llegar a otro plano de entendimiento mayor. Cuando hablamos de poesía estamos leyendo un lenguaje distinto al que usamos todos los días, es un lenguaje especial, donde todo puede ser transformado, un lenguaje más bello, más exacto. Porque con la poesía aunque parezca lo contrario se logra la realidad de un país, de una persona, de un ser.

—¿Al escribir poemas usted piensa en el lector?

—Es el mundo de uno que se traslada al exterior y trata de compartir ese mundo que aparentemente es de fantasía. La mayor alegría de un poeta es cuando escucha por ahí un poema que él escribió y que nadie sabe que lo escribió él.

—¿Tiene alguna rutina para escribir?

—No, primero escribo en un papel y lo dejo en un cajón y me olvido de ello, después de algunos días lo vuelvo a leer y tengo una dimensión más exacta y el poema se hace todos los días, va creciendo, se va corrigiendo y merece hablar de lo que uno ve, lo que uno escucha.

Maneras de luchar

Rubén Vela

Que no me digan
que escriben simplemente,
que dicen el poema
sin pensarlo siquiera.
Que él nace porque sí.

Es un arduo trabajo,
un oficio de herreros,
un hacer proletario.
Un cansancio que continuará mañana.

Que no me digan
que se hacen poemas sin sudores,
sin una larga y violenta jornada de trabajo.
Tengo las manos como las de un labriego,
duras, gastadas, llenas de poemas.

—Uno no es el mismo frente al texto, ¿no?

—El poema es la expresión más pura del individuo. Cuando nosotros pensamos en la creación del mundo, vemos que lo primero que sale es la palabra. La palabra es el primer concepto de Dios que tenemos en el mundo. El mundo fue hecho a través de la palabra. Entonces uno está usando material sagrado, como es la Escritura que nos hace acercar a la belleza de Dios; una belleza que tenemos que comprender porque no es la belleza de un dios corriente, es la belleza de todo el universo, por eso es tan difícil escribir bien. La poesía nos acerca a la divinidad y nos hace sentir muy cerca de lo que fue la creación del mundo. Somos esclavos de una palabra que nos guía y que hay que saberla usar para no deformarla y darle el valor que tiene. El poeta es el intérprete de Dios en la Tierra.

—¿Qué relación tiene con Dios?

—Yo creo que cada persona tiene su dios; hay tantos dioses como seres humanos, por eso es un lenguaje tan diferente cuando hablamos de Dios, como si fuera un ente individual, cuando cada uno de nosotros tiene su dios.

—¿Qué escritores admiras?

—Admiro a un poeta que fue el padre de los poetas en lengua castellana, Rubén Darío, es el poeta más importante que tenemos en lengua española; me gustan los poemas de Raúl Gustavo Aguirre, Gelman, poetas que han escrito con su sangre, Olga Orozco, y además un voz única que fue Alejandra Pizarnik, fue para mí la poeta más importante que hemos tenido, después de Alfonsina Storni. Le hicieron un homenaje en la Universidad de Nueva York. Una mujer que escribió: “Alejandra, Alejandra, sólo un nombre; detrás estoy yo”.

—Háblenos de su producción poética.

—Han traducido mis libros al coreano, inglés, griego, francés, alemán y han tenido muy buena repercusión fuera del país.

—Cuéntanos acerca de la experiencia diplomática que has tenido, siendo embajador en otros países.

—Mi primera experiencia como diplomático fue en Bolivia en el año 1956, un momento de lucha boliviano por conseguir un país más exacto a la medida del hombre, y aprendí mucho de ver cómo el mundo indígena existía donde lo natural era vivir la naturaleza, me di cuenta de que en la ciudad vivimos con muchas cosas de más, encontré más pureza en vivir de forma más primitiva, primitiva no en el sentido de carencia sino más antigua. Después hice arqueología en la Universidad de Cochabamba, y he sido embajador en África, trabajé sobre la diferencia que hay entre Oriente y Occidente, sabiendo que hay que respetar la cultura de cada país.

—También estuvo con el Dalai Lama, cuéntenos esa experiencia.

—El Dalai Lama en el año 2008 me nombró embajador por la paz, la máxima distinción que puede ofrecer el budismo a Occidente. Fui condecorado por Bolivia, África, Brasil, Alemania y por varios países de Asia. Y lo más importante es lo conseguido a través de la poesía porque creo que ahí está la verdadera lucha.

—También eres fundador, junto con la doctora Juana Arancibia, del Instituto Literario y Cultural Hispánico.

—Sólo es mérito de Juana Arancibia, yo sólo contribuí para hacerlo internacional.

 

María Alejandra Crespín Argañaraz
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