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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Dos poemas

• Domingo 15 de abril de 2018

duelo de arcoíris

a las víctimas de la masacre en la discoteca Pulse de Orlando
a todas las víctimas de crímenes de odio

salieron a bailar, libres,
……….aun así condenados
……….sin razón por el estado y la religión
……….que peregrina cobardes ciegos
……….como el miedo abismo espejo oscuro

¿cómo un beso puede ser memoria del odio?
mejor ser memoria de alas,
……….danza de corazón azulcasi rojo
o del fuego que despierta madrugadas
pintadas de querencia tornasol
pero llega el verdugo y mata la muerte
……….pero no el amor

—¿de qué sirve escuchar al mundo
si la música de las manos queda sorda ante el odio?—

Pulse de belleza que pasa
y se levanta a pasos quietos
ante la memoria del fuego y cincuenta lágrimas
ciento tres lágrimas, o todos los llantos,
en el recuerdo perdido del último beso
fue Orlando testigo del odio;
mas testigo de lealtad, testigo de manos
ella y ella, él y su él, ellos/ellas, madre/hijo,
……….todos y todas

—¿de qué sirve acariciar el horizonte
si el mundo se ha quedado sin ojos?—

nuestras voces cavan tumbas con las uñas
polvo rojo de corazones amputados
no somos “ambiente”……..somos amor
no somos los otros…………somos el mundo
no somos la muerte………..somos la vida
amor amor color puentesperanza,                
……….somos los señalados
somos unidad en duelo de arcoíris

—de qué sirve llegar a la tierra prometida
si las miradas de sus voces han muerto de amor—

salimos a bailar luchar sin condenas
……….ni duelos
servimos para gritar dignidad libertad
……….no callaremos
lucha vida equidad pasión
no hay duelo de arcoíris ni condena de odio            
……….no somos odio
somos verso/música en memoria de vida
……….en memoria de amor

 

Estación al amanecer II: El artista

A Samuel Burgos Lugo

Primera parada

Sus manos verdes casi rojas
derramadas en el vértigo
coleccionan silencios malabares
como el hambre de las certezas
y es que duelen las arenas movedizas
cuando no son bocetos para una esperanza
o como cuando no amanece la paz en los sueños
en esta isla que ya no amanece
pero el artista no se detiene.

 

Segunda parada

Se mira la piel y pisadas
y los colores se prisman hasta desaparecer.

—¿Y qué hay de las cadenas?, se pregunta—
ese miedo a los espejos oscuros
al horizonte de cristal
azul casi ámbar negro
como aquel cuarteto rock ya desaparecido
todo lo que necesitas es amor
todo lo que necesitas es un carnaval de luz
pero siempre caemos sin remedio
caer sin redobles, caer sin cuerdas
tan sólo caer al abismo,
aun así, saber que hay un final.
Nuestra piel de isla fue desgarrada de realidades
hemos sido torturados y moldeados hasta el abandono
no nos importa,
sólo esperamos en la estación otro amanecer.

…………Pregunta el escultor,
…………¿dónde quedará la próxima parada?

 

Tercera parada

No hablamos,
sólo te observamos
¿cómo morir de distancias?
si ya hemos muerto aquí.
Sólo el artista sabe renacer los relojes…
Sin ojos miramos el reloj tic tac tic tac
mas como un canvas en blanco
el tren tampoco llega
y el andén se llena de hastío
tú yo ellos nosotras sombras todos
mientras, el poeta imagina instantes
como candados para el ruido,
todos los ruidos,
y escapa un gemido
o, tal vez, un grito en el camino.
El miedo sigue devorando nuestras pisadas
no es miedo,
sino pánico al reciclaje de pasados
o a la falta de un motivo para vivircrearamar.

 

Última parada

Seguimos esperando,
a la distancia,
el escultor nos observa en silencio
sin voz sin ojos, los demás
sólo deambulamos unos contra otros
una y otra vez….
sin más,
el zumbido del rocío avisa el final
recogemos nuestras palabras y recuerdos
mientras él moldea nuestras sombras
y las guarda en una mochila azul color espejo.
A lo lejos escuchamos otro amanecer,
mientras permanecemos inmóviles entre estas paredes
el artesano
se aleja poco a poco hasta la siguiente estación.

Ana María Fuster Lavín

Ana María Fuster Lavín

Escritora puertorriqueña (San Juan, 1967). Graduada en estudios hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, con una segunda especialización en música. Es editora de libros y correctora legal para el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Además ha escrito y editado literatura infantil para Santillana, Alfaguara Infantil y Tri-Lin Integrated Services (Texas, EUA). Textos suyos han sido publicados en el semanario Claridad (del cual es columnista de la sección literaria de Trasmano) y en las revistas Novum, de la Universidad de Guadalajara, y Taller Literario, Revista Interamericana, Zurde y Sótano 00931, de Puerto Rico, así como en las revistas digitales Desde el Límite, En la orilla, Letras Salvajes, Borinquen Literario, Cuento.com y El Confesionario, entre otras. Ha sido incluida en las antologías Cuentogotas 3 (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Entresiglos 2 (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Círculo de Poesía (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003) y Nueva poesía Hispanoamericana (Lord Byron Editores, 2004). Su primer libro de cuentos para adultos, titulado Verdades caprichosas (First Book Publishing, 2002), ganó una mención honorífica por el Instituto de Literatura Puertorriqueña (2003). También ha publicado el libro de cuentos Réquiem (Ed. Isla Negra, 2005) y los poemarios El libro de las sombras (Editorial Isla Negra, 2005), Anónimos y clandestinos y El Eróscopo (Isla Negra, 2010), y ha obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesía. Sus cuentos “Y su nombre era Caridad” y “Mi último desayuno” han sido traducidos al portugués, con fines académicos, para la Universidad de Sao Paulo, Brasil. Además ha participado en talleres y lecturas de poesía como en Grado Zero, Cultura Viva y (De)Generaciones, y en bares y plazas públicas.

Sus textos publicados antes de 2015
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Ana María Fuster Lavín

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