“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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450º aniversario del asedio de Szigetvar (emisión conjunta de Croacia y Hungría)

jueves 22 de junio de 2017

Emisión filatélica por el 450º aniversario del asedio de Szigetvar

El 5 de septiembre de 2016 las administraciones postales de Croacia y Hungría (otrora integradas en el imperio austrohúngaro) conmemoraban el 450º aniversario de este gran asedio por parte del poderoso imperio turco (lo que no evita que a cuatro kilómetros de Szigetvar uno se encuentre con el monumento funerario del más famoso de los gobernantes turcos: Solimán).

Szigetvar es una pequeña población del sur de la región transdanubiana (condado de Baranya) se trata, a pesar de su escaso tamaño y población (unas 15.000 almas), de un lugar neurálgico para el nacionalismo húngaro, ya que fue el punto culminante de una de las grandes batallas contra los belicosos turcos del XVI.

Aquí Miklós Zrinyi (hoy héroe nacional) fue donde, con apenas 2.500 fieles, logró frenar el avance de las tropas de Solimán que llegó con nada menos que 100.000 hombres perfectamente equipados. El 7 de septiembre de 1566, tras 33 días de feroz asedio, la fortaleza heroicamente defendida por un puñado de hombres caía ante la virulencia de los atacantes que dejaron una profunda huella en este rincón de Europa que todavía lo recuerdan con emoción contenida.

Paseando por sus calles uno se encontrará con numerosas muestras de ese legado; la mezquita del pachá Alí (se levantó entre 1568-1569) sería transformada en iglesia católica. En la plaza también se encuentra el monumento en memoria del héroe Nicolás Zrinyi. En la zona del castillo de 1420 hay otra mezquita, la del pacha Solimán, que se erigió en 1566 (en su interior es donde está el museo de Zrinyi: vencedor y vencido en perfecta simbiosis).

La gesta de Zrinyi sería llevada a la literatura por su nieto, que escribió la primera obra épica de la literatura húngara, El peligro de Sziget (Miklós Zrinyi 1620-1664). Finalizaríamos en la calle Bástya 2, en donde se exponen infinidad de objetos de la dominación turca sobre la región.

Los sellos de esta emisión conjunta representan el escudo de armas de Szigetvar, cuyo relieve corresponde a Metin Yurdanur y la fotografía a József Hajdú.

Concluyamos con que aquella gesta acabó marcando el futuro de Europa, al menos durante la siguiente centuria. El sultán Solimán el Magnífico intentó comprar con diferentes artimañas al incorruptible Nicola Subic Zrinski (1508-1655; las diferencias en los nombres vienen dadas por la lengua en la que se escribe), al que le prometió dádivas y territorios con miras a traicionar al emperador Maximiliano.

Su fe y su moral le hicieron rechazar durante 33 días (curioso número con evidentes connotaciones cristianas) los continuos ataques. Sucumbieron y dieron su vida por su fe; viendo el final ordenó no desfallecer hasta morir. Los 2.500 cristianos (croatas y húngaros mayormente) habían provocado nada menos que 30.000 muertos a la otrora poderosa máquina de guerra procedente del oriente y comenzó su desmoralización y la fortaleza, a pesar del incendio, entró en la leyenda.

La batalla y la heroicidad de sus protagonistas se expandió por todo el continente europeo e insufló fuerzas para que otros pueblos ofrecieran resistencia ante tan descomunales fuerzas armadas: la civilización europea del momento logró sobrevivir, algo que no está muy claro en el XXI ante el buenismo de la individualista y sobrada sociedad que entre todos hemos creado; sólo nos faltaban las nuevas tecnologías para refugiarnos en el individualismo y la banalidad.

Los sellos de esta emisión conjunta representan el escudo de armas de Szigetvar, cuyo relieve corresponde a Metin Yurdanur y la fotografía a József Hajdú (4,50 kunas para el croata y 300 florines para el húngaro); muestra el cuadro del Museo Deri de Hungría realizado por Bertalan Székely “La carga de Zrisnki en la fortaleza de Szigetvar” (6,50 kunas y 300 florines). La otra hojita húngara está dedicada a los héroes de Szigetvar, dos faciales de 300 florines dedicados a los dos máximos protagonistas de los hechos que definitivamente cambiaron el mundo en aquellos cruciales momentos. Las esculturas de Solimán el Magnífico y Miklós Zrinyi se erigieron en el Parque de la Amistad Turco-Húngara de Szigetvar y fueron realizadas por Metin Yurdanur, demostrando una vez más que, a pesar de los hechos, la convivencia es posible, al margen del gran legado otomano en estas tierras donde se realizó más de una decena de campañas militares que hicieron temblar a la totalidad del continente.

Tanto Solimán como Zrinski son imprescindibles para tener una idea de la historia de los pueblos croatas, húngaros o turcos. Hombres fuertes que ensancharon el mundo y que no pueden analizarse desde la perspectiva reduccionista de los estólidos del siglo XXI.

Los sellos húngaros fueron realizados por Attila Elekes con fotos de József Hajdú y Tivadar Likacs, fueron emitidos en hojita bloque y tuvieron una tirada de 50.000 juegos. La emisión del correo croata fue de 35.000 piezas.

 

Referencias

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