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Personajes en la filatelia: Frantisek Ladislav Rieger

jueves 12 de diciembre de 2019
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Sello en homenaje a Frantisek Ladislav Rieger
El sello en homenaje a Frantisek Ladislav Rieger fue diseñado por Jan Kavan.

El 24 de octubre de 2018 vería la luz, honrando al polifacético personaje, un sello vertical facial de 27 coronas y 50 ejemplares por pliego. El efecto fue diseñado por Jan Kavan y el grabado del sobre de primer día por Václav Fajt; para su matasellado se elegirían las iniciales del personaje y se aplicó en Semily. La estampilla nos ofrece una imagen frontal y simbolizando el derecho del pueblo checo a tener un Estado propio. En el sobre el artista idealizó la mesa de trabajo del polifacético político y su célebre enciclopedia, el león pisapapeles, la pluma, un cuadro con el rostro de Palacky, matasellos y otros papeles que simbolizan esa famosa declaración de los ciudadanos checos.

Durante el revolucionario año de 1848, Frantisek Ladislav Rieger se convertiría en uno de los políticos más activos e influyentes del parlamento austriaco.

Rieger nació el 10 de diciembre de 1818 en Semily y falleció en Praga el 3 de marzo de 1903, tres lustros antes de que Checoslovaquia consiguiera ser independiente. Fue un prominente político y hombre público, cofundador del Partido Nacionalista Checo. Inició sus estudios en la Escuela de Gramática de Jicin en 1829. En 1833 su madre lo presentó a Josef Jungmann y con él compilaría el famoso diccionario de la lengua checa —simbólicamente situado sobre su mesa de trabajo en la ilustración del sobre de primer día.

En 1834 pasa con nota su examen de lenguas; al año siguiente su amigo Václav Stulc lo introducía en un grupo de jóvenes patriotas, ya estaban enfrascados Josef Kajetán Tyl y Karel Hynek Mácha. En esa etapa trabajó en la corte criminal y, tras su graduación universitaria, se pasaría al periodismo.

En 1840 ayudaría a celebrar el primer baile de damas checas y cuatro años más tarde fundaba el Club Social Mestanskal. Durante el revolucionario año de 1848 se convertiría en uno de los políticos más activos e influyentes del parlamento austriaco, donde crearía una corriente de opinión favorable a los principios liberales de cara a la elaboración de una nueva Constitución y la federalización de la monarquía austrohúngara con miras evidentemente a declarar la independencia de las tierras checas a la primera oportunidad.

Tras la restauración de la monarquía constitucional de 1860, nuestro personaje regresaría al mundo de la política. Fue el principal colaborador de Frantisek Palacky (autor de Dejiny, Národu ceskeho, Historia de la nación checa), que a la sazón era el jefe del Partido Viejo Checo, al que poco después acabaría sucediendo en la efervescente Praga de 1848. También se unió a las revoluciones democráticas que barrían el viejo continente; la checa fue una de las primeras en alzarse para alcanzar a disfrutar de las reformas políticas del momento, pero esa incipiente revolución será aplastada hasta que en las elecciones de 1863 se da un curioso cambio: los checohablantes derrotaban a los germanohablantes que, a pesar de todo, detentaron un gran poder hasta finales del XIX y culminaría con el Protectorado que Impuso Hitler poco antes de la II Guerra Mundial.

En 1858 se convierte en editor y publica la primera enciclopedia checa (Slovník naucny, 1860-1874); rápidamente los once volúmenes se convierten en libros de referencia. Les seguirían tres suplementos más en los años posteriores. En ese tiempo ya había consolidado y cohesionado un grupo de prohombres para defender los intereses de los checos; en 1879, como miembro del Parlamento del Imperio de los Habsburgo, presidía el Club de los Checos —hoy diríamos de los lobbistas checos— y se convertía en miembro de la Cámara Alta de Viena; sus proyectos no llegaron a cristalizarse, pero el germen de su movimiento y el renacimiento del pueblo checo estaba en marcha; el desastre de la I Guerra Mundial propiciaría el nacimiento de varios estados, entre ellos estaba el de la República Checa y la República Eslovaca, pactados previamente; serían proclamadas en 1918 y con el nombre de Checoslovaquia, que desaparecería de la historia como tal a raíz de la caída del telón de acero y la poca perspicacia de los eslovacos que desperdiciaron su ocasión de oro al apostar todo por nada.

Hoy el país se encuentra en un estado de shock ante la avalancha de gente que llega desde el lugar más insospechado del mundo para tratar de disfrutar de un bienestar que no tienen en sus tierras de origen. Una de tantas incongruencias de los tiempos modernos donde no hay trabajo y el “metálico” no deja de ser un bien escaso, aunque por nuestros pagos tengamos políticos que dicen que los dineros públicos no son de nadie, pero luego nos pasan la alícuota parte para pagarla. Lo lógico sería que ellos, que usan el dinero para cosas no correctas, hicieran frente a su desastre en la gestión económica que acaba sumiendo en la miseria a millones de personas.

Juan Franco Crespo
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