
A finales de 2009, en la serie dedicada al mundo del arte que anualmente emite la administración postal eslovaca, aparecía un efecto de €1,20 con la inconfundible figura de don Quijote de la Mancha que, en cierta medida, se complementa con otro efecto aparecido en 1967, antes de la disolución de la República Checoslovaca. En aquella ocasión tuvo un facial de 80 haleru de la serie de arte (Galería Nacional de Praga); ese cuadro, dedicado también a don Quijote, estaba fechado en 1937.
Se trata de una estampilla que pintó el artista Cyprián Majernik (Velké Kostolany, 1909; Praga, 1945) en 1942. Había estudiado en la escuela privada de arte G Mallý (Bratislava) y en la Academia de Arte de Praga (1926-1931); artista versátil, también destacó, a pesar de su relativa juventud, en el mundo literario y de la publicidad.
A pesar de su origen eslovaco, su vida está íntimamente ligada a la capital checa, que acabó atrapándole por su animada vida urbana y cultural. Sus obras se inspiraron en el mundo literario y están estrechamente engarzadas con la Generación de 1909, en donde Majernik emerge como uno de los eslovacos más influyentes de su tiempo.
A mediados de los años treinta su obra artística sufre un gran cambio: comienza a utilizar el negro y las figuras solitarias predominarán en su obra, expectantes, como si adivinaran el porvenir. Fue en ese período cuando se introduce en Don Quijote y crea la pieza que hoy comentamos, aunque no fue la única alusiva a la monumental obra de Cervantes. También pintará al Buen Samaritano, fugitivos solitarios, etc. En definitiva el hombre, sólo el hombre, enfrentado a su triste destino, lo que podríamos interpretar como esa escapada que el ser humano acomete cuando la realidad le desborda.
Él jugó también con la sombra y los claroscuros; sin duda podríamos decir que hay una cierta influencia del gran pintor aragonés Goya, camino ya de una pintura cada vez más esquemática, menos detallista.
Al concentrarse en personajes de la literatura universal, a los héroes por excelencia, se está explayando en el drama real del ser humano que él vivió tan cerca. Cuando se deteriora su salud, cuando padece las frecuentes depresiones que le dejan postrado y cuando sufre la baja calidad de vida debido a la situación que en ese momento histórico viven los territorios de Bohemia y Moravia bajo el protectorado alemán. Todo ello quedará reflejado en sus trabajos que realiza a los 35 años, pocas semanas antes de su muerte y del final de la II Guerra Mundial.
El sello eslovaco tiene un facial de €1,20 y se puso en circulación el 27 de noviembre de 2009; el diseño y el grabado fueron obra del artista František Horniak. Se imprimió en huecograbado sobre planchas de acero en la imprenta estatal de Praga en hojita bloque con una tirada de 80.000 piezas, 3.200 de las cuales se emplearon para confeccionar los sobres de primer día por parte del servicio filatélico oficial en Bratislava. La Galería que lleva su nombre se localiza en la Hurbanovo nám. 7 de la capital eslovaca.
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