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Personajes de la radio en la filatelia: Anton Codelli

martes 22 de abril de 2025
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Sello en homenaje a Anton Codelli
Anton Codelli (1875-1954) era un inventor nato en el mundo de la ingeniería, la mecánica y la electricidad.

No son muy frecuentes y, cada vez, será más difícil verlos reflejados en los signos postales debido a la caída de esos servicios en manos que van, al lucro fácil y rápido, eliminando un sector que cohesionaba a la sociedad, eficaz, previsible y con tarifas realmente competitivas. Incluso, el flujo informativo que nos llegaba, de manera puntual, de la mayoría de los servicios postales cuando eran públicos, ha desaparecido de nuestro buzón, al tiempo que fueron finiquitadas la mayoría de las cabeceras que cultivaban la filatelia y expandían la cultura entre millones de aficionados.

Hoy, hasta los intercambios han sido cortados de raíz (a tal punto ha llegado el acoso del Servicio Postal que casi todo lo considera comercio electrónico y no deja de gravar las minucias que llegan a nuestras manos; la última una bolsa de papel que contenía el certificado de monitor, apenas vale unos céntimos en la papelería y me clavaron 5,28 euros si quería que me entregaran el sobre). Menos mal que nos decían que fomentaban nuestra libertad y nuestra cultura. Cada vez es más difícil obtener información para ir descubriendo cosas de personajes que, de otra manera, serían barridos por la historia. Es el caso del barón Anton Codelli, que ha sido filatelizado por el correo de Eslovenia, en donde vivió gran parte de su vida antes de que estas tierras se declararan independientes.

Nació en 1875 en Nápoles y falleció en 1954 en Suiza; está considerado uno de los grandes inventores eslovenos debido a la gran cantidad de patentes (más de una treintena) que realizó. Era un inventor nato en el mundo de la ingeniería, la mecánica y la electricidad. Su primera aportación fue en Carniola, donde experimentó con su máquina y su motor capaz de transportar dos personas a veinte kilómetros por hora. Perfiló sus inventos y llegó al mundo de las comunicaciones inalámbricas o, si lo prefieren, la radiotelegrafía, cuando aseguró las comunicaciones entre la Armada del Imperio Austrohúngaro anclada en el Adriático y la capital imperial.

En esa etapa, de grandes cambios su vida, tenía constantes ofertas y entre ellas la de Telefunken para construir la primera estación radiotelegráfica intercontinental, que permitiría asegurar las comunicaciones entre África y Europa, y que fue inaugurada el 1 de abril de 1914. En aquellos tiempos Alemania mantenía varias colonias en el continente negro; entre ellas estaba Togo, que fue el lugar elegido para levantar una de las más grandes e ignoradas de las estaciones de radio de la época y que, lamentablemente, tendría que ser destruida antes de que cayera en manos de los ejércitos de Francia e Inglaterra.

En las redes es posible rastrear ese pasado y aún hay fotografías de restos del lugar en que había sido emplazada la gigantesca instalación, que enlazaba directamente con la emisora del correo alemán en Nauen —aún en activo—, con la que se cruzarían poco más de doscientos comunicados. Estuvo en el aire prácticamente cuatro meses; sería destruida el 24 de agosto de 1914. El mayor Von Doering se rendía dos días después a las fuerzas francobritánicas que habían invadido la colonia alemana simultáneamente. Ambas potencias se repartieron el territorio, los ingleses añadieron su parte a Ghana y los franceses se mantuvieron en Togo hasta la independencia el 27 de abril de 1960.

La emisora fue diseñada no sólo para comunicarse con Nauen, el gran centro emisor-receptor de Telefunken, sino para asegurar las conexiones con el resto de posesiones en el continente y los buques alemanes que transitaban por el Atlántico Sur. Imaginamos que se comunicaban con el resto del orbe, sobre todo con las colonias del Pacífico, ya que la gran potencia de cien kilovatios podía perfectamente llegar hasta esa región. La efímera vida de la planta togolesa —apenas cuatro meses— es quizá el motivo para que sólo sea conocida, esa parte de la historia, buscando los hechos de las emisoras de radio coloniales que funcionaron en el entonces conglomerado administrativo alemán y sus barcos por todo el mundo. El personal del centro emisor estuvo cautivo hasta 1919, cuando llegaría a Alemania, tras finalizar la I Guerra Mundial.

La estación de radio se levantó en un perímetro de unos doce kilómetros cuadrados en plena selva y disponía de una serie de servicios gestionados y defendidos por una pequeña guarnición que custodiaba sus enormes torres (nueve postes de hasta ciento veinte metros de altura). Actualmente hay una base con este nombre en el Congo. La Kamina Radio alemana estaba en lo que actualmente es la comuna de Ogou, a unos siete kilómetros de Atakpamé. Para el transporte de los materiales, que iban llegando desde Alemania, Codelli montó un ferrocarril de vía estrecha que dejaba los pertrechos en el lugar del montaje, que previamente fue desbrozado y removido por el personal que contrató el conde. Entre los adelantos que se realizaron estaba el embalse que aseguraba el agua para refrigerar los dos potentes generadores de mil caballos y para el consumo humano, tras la correspondiente filtración y clorado.

Los británicos acabaron fusionando su parte con el territorio de Ghana y la ocupación francesa se declararía independiente en 1960 cuando se acometió la descolonización en todo el continente, era época de Guerra Fría y Moscú presionaba en los foros internacionales contra Estados Unidos: nada nuevo bajo el sol. En 2016 los togoleses y sus voluntarios realizaron una serie de proyectos para tratar de preservar los restos de esas reliquias de una de las más grandes y efímeras estaciones de comunicaciones, cuya construcción concluyó el 20 de julio de 1914, aunque los contactos regulares con Nauen se hacían desde el 18 de diciembre de 1913. Togo es hoy uno de los más pequeños países de África, se trata de una estrecha franja que arranca en el Golfo de Guinea y sube hasta juntarse con Burkina Faso; sus otros dos vecinos son Ghana y Benín.

Nuestro personaje también incursionó en el mundo del cine, filmó varias películas en África y acabó convirtiéndose en el primer productor del país (residía en la actual capital, Liubliana). Otros de sus inventos se refieren al mundo de la televisión, en donde patentó el sistema electromecánico-óptico para la transmisión de imágenes.

El sello que le dedicó el correo esloveno es de 1,20 euros, fue puesto en circulación el 28 de marzo de 2025 en hojita bloque diseñada por Villa Creative y fue impreso en Zagreb en papel Tullis Russell con una exigua tirada de 15.000 efectos. En esta pieza lo vemos de perfil y con un par de diagramas de sus inventos; el de la izquierda aparece recogido en la ilustración del sobre de primer día que reproduce una página del documento original.

Sello en homenaje a Anton Codelli

Juan Franco Crespo
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