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Claude Cahun, Marcel Moore, excéntricas

martes 24 de mayo de 2022
Claude Cahun y Marcel Moore
Claude Cahun (derecha) y Marcel Moore realizaron sus fotomontajes con una cámara hoy día muy elemental y sin embargo pletóricos de pasmosa modernidad.

Nacida Lucy Schwob (1894-1954), Claude Cahun es escritora, autora teatral y fotógrafa. También actriz y activista. Vanguardista y revolucionaria siempre, escapa a todo intento de clasificación o comparación. En la puesta en escena de sus conocidos autorretratos desmonta —como luego lo hará en línea similar Cindy Sherman— los clichés hasta entonces más consolidados asociados a la identidad.

Tengo la manía de la excepción, proclamó, y se mantuvo fiel a su credo.

Es que no es un mero detalle de la biografía que su tío, Marcel Schwob, fuera el memorable autor de Vidas imaginarias, obra que a su vez constituyó una torre imantada para el Borges formidable de Historia universal de la infamia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Claude Cahun y su compañera Suzanne participaron en la Resistencia escribiendo y distribuyendo folletos en alemán a los soldados de la Wehrmacht.

Tampoco lo es que el padre de Claude, el editor Maurice Schwob, divorciado de su mujer, se casara en segundas nupcias con la amiga y viuda reciente Marie Rondet, madre de Suzanne Malherbe —que adoptó el nombre de Marcel Moore (1892-1972). Henos aquí a nuestras heroínas convertidas por ley en “hermanastras”, cosa que en los asfixiantes tiempos pseudomorales del petainismo les permite disponer de un frente legal para la adquisición y disposición de bienes inmuebles y sobre todo poder mudarse juntas.

Así, en 1937 adquirieron una amplia propiedad, La Rocquaise, en la isla de Jersey.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Claude Cahun y su compañera Suzanne participaron en la Resistencia escribiendo y distribuyendo folletos en alemán a los soldados de la Wehrmacht, firmados El Soldado Sin Nombre.

En ellos incitaban a los soldados alemanes a rebelarse y a deponer las armas.

Desde sus máquinas de escribir, Lucy y Suzanne inventaban códigos y noticias falsas, y por la noche deslizaban los mensajes en periódicos, revistas, paquetes de cigarrillos, coches y, a veces, incluso en los abrigos de los soldados alemanes, o hasta en alguna que otra cruz del cementerio.

Durante cuatro años, El Soldado Sin Nombre y su organización fantasma siguieron minando la moral de las tropas de ocupación. Producto de su convicción y compromiso llegaron a confeccionar 6.000 mensajes de contrapropaganda.

Llegaron por sus ardides a convencer a los invasores de que en la isla de Jersey en la que vivían existía un nutrido grupo de aguerridos resistentes.

Claude Cahun y Marcel Moore
La puesta en escena de sus fotos juega con la apariencia de la artista a través de su comportamiento, posturas, ropa, accesorios y peinado.

Denunciadas en julio de 1944, Claude Cahun y Marcel Moore fueron finalmente detenidas por la Gestapo.

Una vez arrestadas se las condenó a muerte el 16 de noviembre de 1944. Debido a que ambas cometieron sendos intentos muy serios de suicidio, su sentencia fue conmutada hasta febrero de 1945. Extraña mentalidad del invasor: para ser ajusticiadas debían estar en relativa buena salud.

En momentos en que Francia estaba completamente liberada, la isla de Jersey lo fue recién en mayo de 1945, fecha en la que finalmente ambas recuperaron la libertad. Con la salud deteriorada para siempre, encontraron también su hogar completamente saqueado.

Aquí interviene nuevamente el hada madrina de los artistas. Leyenda o veracidad, la historia cuenta que el comandante nazi que confiscó los bienes de la casa de Lucy y Suzanne, si bien quemó los autorretratos realizados por las artistas, sin embargo no lo hizo con los negativos, que durmieron casi cincuenta años en el sótano de la intendencia de la isla.

Autorretratos duales, bicéfalos, hipnóticos, a la manera de como probablemente fueran ellas, un águila de dos cabezas; fotomontajes realizados con una cámara hoy día muy elemental y sin embargo pletóricos de pasmosa modernidad. “Neutro es el género que siempre me conviene”, afirmó Claude en 1930 respecto de sus collages realizados con la colaboración de Marcel.

Obras que dan libertad a la identidad de género. “Toda creación es autocreación”, dice, rebelándose contra cualquier identificación y considerando que “las etiquetas son despreciables”.

La puesta en escena de sus fotos juega con la apariencia de la artista a través de su comportamiento, posturas, ropa, accesorios y peinado, o su falta, ya que posó también con el cráneo totalmente afeitado. A través de sus obras, el género femenino ni el masculino dictados por los códigos vestimentarios de principios del siglo XX prevalecen.

Claude Cahun
Vanguardista y revolucionaria siempre, Claude Cahun escapa a todo intento de clasificación o comparación.

El Museo de Bellas Artes de Nantes ha digitalizado buena parte de su obra.

En los últimos años, grandes museos revalorizaron la obra de Cahun. A las exposiciones se sumaron tesis, libros, revistas, programas de radio, podcasts y videos. Por ejemplo el muy autorizado Jeu de Paume le consagró una gran exposición en 2011.

El Museo de Bellas Artes de Nantes ha digitalizado buena parte de su obra: es posible descubrir decenas de fotos tratadas de esta manera por dicha institución. Y el museo británico Jersey Heritage también ha puesto en línea algunas obras de Claude Cahun.

En 2005, la exposición “Acting out: Claude Cahun & Marcel Moore”, organizada por Tirza True Latimer en el Museo Judah L. Magnes de Berkeley, revisó la obra conjunta de la pareja de artistas. Un documental de 2006 realizado por Barbara Hammer, Lover / Other, también les rinde homenaje.

Claude Cahun y Marcel Moore
Convertidas por ley en “hermanastras” en los asfixiantes tiempos pseudomorales del petainismo, Claude Cahun (izquierda) y Marcel Moore disponen así de un frente legal para poder mudarse juntas.

En 2018, un callejón del distrito VI de París recibió el nombre de “Allée Claude Cahun – Marcel Moore”, en homenaje a los dos artistas, por decisión del Consejo de París. Este callejón se encuentra cerca de la calle muy parisina Notre-Dame-des-Champs, donde vivía la pareja.

La plaza que honra la memoria de su padre, Maurice Schwob, se encuentra en Nantes.

Por su parte, Claude Cahun supo resumir mejor que nadie qué se encuentra detrás de su obra:

“Bajo esta máscara otra máscara. Nunca terminaré de levantar todas estas caras”.

Luisa Futoransky
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